Respetables y útiles a la comunidad

IrishStill

«Es objeto de melancolía para aquellos, que caminan por esta gran ciudad, o viajan por el campo, cuando ven las calles, los caminos y los portales llenos de pordioseras del sexo femenino, seguidas por tres, cuatro o seis niños, todos ellos cubiertos de harapos y molestando a cada pasajero al pedirle una limosna. Estas madres, en vez de ser capaces de trabajar para ganarse la vida, se ven forzadas a emplear todo su tiempo en vagar, implorando el sustento de sus inermes infantes que al crecer se convierten, por falta de trabajo, en ladrones, o dejan su amado país natal para pelear a favor del Pretendiente en España, o se venden en servidumbre a las Islas Barbados.

Creo que todas las partes están de acuerdo en que este prodigioso número de niños en los brazos, o en las espaldas o pegados a los talones de sus madres, y frecuentemente de sus padres, es en el actual deplorable estado del reino una muy grave afrenta adicional; y por tanto quien pudiera encontrar un método justo, barato y sencillo para hacer de estos niños miembros respetables y útiles de la comunidad merecería tanto agradecimiento del público como para colocar su estatua como un salvador de la nación.

Pero mi intención está lejos de encontrarse restringida a proveer sólo para los niños de los pordioseros; es de un alcance mucho más grande, y deberá incluir a todos los infantes de cierta edad, nacidos de padres que, a efectos prácticos, tienen tan poca capacidad de mantenerlos como quienes demandan nuestra caridad en las calles.

Por mi parte, después de dedicar mis pensamientos por muchos años a este importante tema, y de ponderar maduramente los varios esquemas de nuestros planeadores, siempre he encontrado que se equivocan de plano en sus cálculos. Es verdad, un niño recién salido de su madre puede ser sostenido con su leche durante un año solar, con poca necesidad de sustento adicional: en el peor de los casos, por un valor no superior a dos chelines, los que la madre puede ciertamente obtener, o su equivalente en sobras, a través de su legítima ocupación de pedir limosna; y es exactamente al año de edad que propongo encargarse de ellos de tal manera que, en vez de ser una carga para sus padres, o la parroquia, o de carecer de alimentos y vestidos para el resto de sus vidas, deberán, por el contrario, contribuir a la alimentación, y parcialmente al vestido de muchos miles».

Jonathan Swift. Una modesta proposición.
Texto completo: en inglés | en castellano


  1. Buenos días, gente.

    Leo la noticia del cuñado de Patxi López en EM y, francamente, no entiendo que en algunos blogs –el de SG, sin ir más lejos_ se interprete como un indicio de corrupción del lehendakari. Hay una diferencia cualitativa abismal entre el caso Bárcenas y el hecho de que tu cuñado defraude a Hacienda (y que ésta le mande una inspección y le sancione). La proliferación de noticias de muy distinta relevancia me hace pensar que a todos les interesa centrifugar la mierda para que ya no tengamos ya por dónde cogerlo y tiremos la toalla.

  2. Hombre, la modesta proposición del deán… que por cierto, fue un tipo que se dejó el pellejo trabajando en labores sociales y de protección de la infancia y las mujeres. En Irlanda lo tienen en gran memoria por su legado

  3. LA INSOPORTABLE SUPERIORIDAD MORAL. De la izquierda española. No le basta con que admitamos que más o menos es igual de corrupta que la derecha. No. La derecha lo es más. Faltaría eso. Y como SG ha puesto en su blog, que para eso es suyo, lo del vasco López escandalizándose de tanta corrupción política y patria cuando tiene un cuñado que además de eso, de cuñado, es dirigente socialista y un defraudador reconocido, a la pata la llana un corrupto, aquí aparece una de esa izquierda caviar mentándonos a Bárcenas. ¡Vete a la mierda!

  4. No se entera usted de nada, Belaborda. No defiendo a ninguna izquierda: para empezar porque López no es un político de izquierdas. Estoy diciendo que no se puede empezar a centrifugar mierda, estrategia empleada por ambos partidos mayoritarios, para que a río revuelto todo resulte igual. Eso es lo que está empezando a ocurrir en la calle, lo que empieza a escucharse en los bares. A la gente de la calle le ocurre lo mismo que usted: no distingue entre un cuñado defraudador y la financiación ilegal de los partidos, la madre del cordero de la corrupción y la especulación de estos últimos años. Echa un vistazo al titular de turno y se dice: “¡Bah, todos iguales, todo igual!”. Una inquietante disposición a generalizar que termina en una no menos inquietante disposición a pasar. La consecuencia: la clase política sigue a lo suyo y no hay castigo, ni electoral ni no electoral.

  5. > ‘No se entera usted de nada, Belaborda. No defiendo a ninguna izquierda: para empezar porque López no es un político de izquierdas. ‘
    *
    Vale. Como tú. Y como yo. Somos un montón.

  6. 3 comentarios de Gengis Kant que se habían quedado colgados en la cola de spam

    Gengis Kant | 28 enero, 2013 en 1:46
    Me entero, por la última película de Spielberg, de que en la época de Lincoln, hubo una gran polémica en Norteamérica sobre cuál era la naturaleza de la igualdad que se quería declarar: una igualdad fáctica, sustantiva, de la que nuestra razón nos da noticia, o una igualdad jurídica, procedimental, una especie de estipulación de la voluntad. En el primer caso se afirma que los hombres son iguales; en el segundo, que son iguales ante la ley al margen de sus diferencias.

    Es lógico que los jóvenes, cuya grosería los inclina sin más preámbulos hacia las soluciones radicales y definitivas e inhabilita para los apaños matizados y provisionales, se inclinen a favor de la primera. En cuanto a los que somos algo mayores, no nos debe asustar la posibilidad de ser confundidos con ellos si advertimos que no se ve cuál podría ser la razón de que todos los hombres sean tratados igualmente si no es por la creencia de que lo son.

    Visto que no nos arredra a algunos, aunque confiamos en que Dios no lo querrá, el riesgo de parecer jóvenes, toca ahora poner en evidencia las dificultades insalvables de cualquier empresa de definir la naturaleza humana de un modo relevante para el respeto con que se desea tratar a todos los hombres. No hay manera de saber qué es aquello que iguala a los hombres salvo su humanidad. Los hombres son iguales porque -habrá que redundar- son hombres. Cae por su propio peso que, si todos los hombres son iguales por ser hombres todos ellos, deberán ser tratados sin excepción humanamente.

    Y, por fin, coronada esta humanísima cima, sólo nos queda por saber en qué consiste ser humano, y, con la respuesta en la mano, quiénes son humanos.

    Gengis Kant | 28 enero, 2013 en 2:20
    Se lo planteo de nuevo, Bela:

    Usted dice que, en la CE, garantizar un derecho, el del trabajo por ejemplo, no significa poner los medios para que ese derecho se materialice -en eso muchos estamos de acuerdo- sino asegurarse de que se dé ese derecho.

    A mí me parece que su lectura equivale, a su vez, a la afirmación de que la CE se compromete a que, si tenemos un derecho, lo tengamos.

    ¿Está de acuerdo con lo que he entendido? ¿En qué no lo está?

    Gengis Kant | 28 enero, 2013 en 2:48
    Tengo que reconocer, a pesar de mi muy consolidado escepticismo sobre la necesidad de que se dé filosofía en el bachillerato, en nada mermado por el hecho de haber sido profesor de esa materia, que Montano, en su artículo en Jot Down sobre la progresiva desaparición de la misma, ha expresado de un modo certero el arrebato de feroz racionalidad por el que siempre, si el ministerio no lo impide, se dejarán llevar algunos adolescentes al entrar en contacto con ideas tan chocantes como son las filosóficas.

  7. Muy bien traido, o bien hallado otra vez a Swift. Aquí: http://www.ciudadseva.com/textos/otros/modesta.htm el cuento completo de su modesta proposición. Un autor poco leído, creo por estos lares, que nos quedamos con sus Viajes de Gulliver y pocos entendimos entonces su acusada sátira a la sociedad de su tiempo. Libros o cuentos que hay que leer de adultos.

    Hasta ahora una estupenda recopilación de libros para descubrir o releer.

    Y lo que puso Depresora sobre la Constitución, muy bien traído también, pero ¡uff…! largo nos lo fía. Eso da para largas y encendidas discusiones. Y estoy a favor de hacer una “pequeña” limpieza y actualizarla, que ya nos está vieja y la sociedad evoluciona.
    **
    Y ese su nuevo gravatar no me da ningún susto. Que lo sepa, Perro. Es más, da ganas de darle un hueso para que rille y no moleste entre tanto andamos por aquí ordenando el mundo.

  8. GK, no tengo gran interés en seguir el tema de las Garantías constitucionales, que tal como el DRAE las explicita son Derechos constitucionales. Me gusta más esta última palabra. ‘Derechos’. Porque la otra, ‘Garantías’, sugiere algo así como que a lo que se aplique esta ‘asegurado’, se puede contar con ello. Y no es de extrañar, yo no me extraño, de que haya, y no pocas, personas sin trabajo, en el paro, que se sienten traicionados por los poderes públicos desde el momento en el que estos no les proporcionan trabajo; ese trabajo al que saben tienen derecho constitucional

    > ‘Artículo 35
    1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.’

    Y, claro, no le es posible a ningún Estado democrático, como ya escribí, ‘asegurar’ tal cosa. Porque de interpretarse como he expuesto ese ‘derecho’, ocurriría que la existencia ahora mismo en España de casi seis millones de parados es un hecho inconstitucional. Lo escribí ayer también. Y no era en broma lo de solucionar tan tremenda situación mediante un recurso al Tribunal correspondiente.

    Acabo: todo ello podría aplicarse igualmente a ‘la propiedad privada’,

    > ‘Artículo 33
    1. Se reconoce el derecho a la propiedad privada y a la herencia.’

    para mí el más sagrado de los derechos, pero que no espero me lo ‘garantice’ o asegure ningún poder público su acceso a ella. Sí que no se me impida acceder, si puedo, a esa propiedad privada como ocurría y ocurre en determinados regímenes políticos y sociales.

    Y en cuanto a mí, punto. Quiero decir, fin.

  9. Tareixa. Creo que voy a volver a mi antiguo avatar, que este, es cierto, da mas grima que otra cosa.

    Por cierto, sepa que al final de la entrada de hoy estaba el texto en su idioma original y en una traducción que gentilmente nos cede la Wiki. Y por si aún no se han dado cuenta, al final de las entradas suele haber diariamente enlaces informativos o con alguna librería, para que compren algo, que hay que agitar la economía.

  10. Pues yendo al asunto de comprar libros, que Don Perroantonio propone, me permito invitarles a leer este estupendo post (http://antinomiaslibro.wordpress.com/2013/01/28/pronostico-reservado/) de alguien a quien no conozco, pero que dice cosas tan sensatas como esta:
    “El cumplimiento riguroso de la Ley del Libro, bajo las circunstancias actuales, es inversamente proporcional al perjuicio del pequeño editor, se hace imprescindible abrir vías de comercialización mucho más parecidas a las del consumo en general, el libro no puede ser una isla en un país con seis millones de parados, cerca de dos millones de hogares sin ningún miembro trabajando y un 55% de jóvenes sin ingresos. Con los caladeros de compradores de libros agotados o en vías de extinción, no queda más remedio que pensar en soluciones imaginativas que posibiliten poner libros en el mercado a precios muy bajos”. Léanlo, léanlo, que buena falta hace.

  11. Ya, me di cuenta pero tarde que ya estaba el enlace para el texto completo. Pero como soy así de ansiosa, tan pronto leí las primeras lineas me precipité a buscar un azulito. Y sí, entiendo, hay que salir a librerías a comprar libros. Pero entretanto circulen por internet gratuitamente, no dejaré de buscar enlaces y compartir con ustedes.

    Esto es algo así como la sanidad privada y pública: pueden las dos coexistir ¿ o qué?

  12. He tenido la suerte de heredar alguna biblioteca familiar y pese a contar con muchísimo espacio en el Zulo no he podido dar cabida a todo lo recibido. Después de un donoso escrutinio todavía quedaba un material excelente que traté de donar a diferentes bibliotecas. En todas ellas la negativa fue rotunda, hay hiper inflación de libros, mercado y bibliotecas están inundadas, se destruyen muchísimos ejemplares no vendidos. Sumen a esto internet. No, si no se lee, no es por falta de libros o facilidad de acceso a ellos.

  13. No se me ocurre mayor pérdida de tiempo que hacer estudiar a un bigardo de 17 años las ideas de Kant o Wittgestein.

  14. Conocí a Amy Martin -entonces solamente era Irene- en la carrera. Una de las últimas veces que la vi la llevé en coche a su casa, por la carretera de Barcelona, el mismo día y a la misma hora que el Real Madrid entraba, también por la N-II, con la Séptima.
    Recuerdo sus buenas notas, su gran sentido del humor, su alegría al hablar y su risa contagiosa y cómplice. También su mirada azul.
    Las informaciones que leo estos días en los periódicos no la dejan en una situación muy cómoda. Nos hemos hecho mayores y hemos ido haciendo nuestras vidas. Fue tan bonito el pasado.

  15. Coincido, Marqués. Yo no he conseguido colocar los libros de economía y derecho ni siquiera en las bibliotecas de las facultades. Y algunos de ellos merecen la pena. Unos compañeros de promoción prometieron un día venir a expurgarlos, y aquí siguen. Un buen día me decidiré y se los tragará el contenedor de papel. Mejor estarán reciclados en A4 que ocupando sitio en casas cuyas dimensiones dependen cada vez más del número de cajas de libros que arrastro en la mudanza.

    (Por cierto, aprovecho para ofrecerlos gratis et amore en este mercadillo. Es más, invito a cenar a quien los saque definitivamente de mi vista)

  16. Belaborda | 28 enero, 2013 en 16:41

    GK, no tengo gran interés en seguir el tema de las Garantías constitucionales.

    Yo no he dicho nada sobre las ‘garantías constitucionales’, una expresión que no plantea ningún problema, sino sobre eso de garantizar derechos.

  17. Marqués, tiene razón. Nada de Kant ni Wittgenstein; a poder ser, nada de nada, como hacía mi maestro, que apenas iba a clase, una acitud que a mí me dio por pensar que encerraba toda una filosofía. Sigo creyendo que no es lo mismo que no exista una asignatura y que, existiendo, su profesor haga caso omiso de ella, de los alumnos, de los compañeros y de la dirección, a sabiendas de los riesgos que corría. Un héroe sin parangón, un mártir del ocio.

  18. En las entrevistas a los intelectuales, qué ramplona es la costumbre de dejarse fotografíar con los libros detrás, a modo de certificado gráfico de que leen. Como si Casillas fuera a todas partes con la portería.

  19. Sí me gustaría que alguien le entrara a esa obligación constitucional de trabajar. ¿Qué puede significar? Quizá sólo sea una concesión retórica a los empresarios, para equilibrar el derecho al trabajo, retórico también. En resumen, palabrería constitucional.

  20. Ya sé que sería pedir mucho que quien se interesara por lo que digo lo hiciera con interés.

  21. Los derechos inalienables, las exigencias sindicales, las garantías de ….todo esto es una broma. Una soflama que después de una Dictadura sabía a gloria, pero que el paso de los años ha convertido en un programa de promesas electorales bananeras.
    Al Estado le pido muy poco, pero que lo cumpla. Tan solo que se cuide de garantizar la propiedad privada, de la seguridad ciudadana, de la unidad nacional y de una justicia independiente del ejecutivo y de los partidos. Cada cinco años unas elecciones para sacar a escobazos a los que no lo hayan hecho bien. Del resto me ocupo yo.
    NB: Fíjense que de mis cinco peticiones, las tres primeras las garantizaba muy bien Franco. Cierto que las dos siguientes no eran su especialidad.

  22. Vendo robot a muy buen precio. Es un inútil, nunca está cuando se le necesita y no tiene conversación. Eso sí, inserta su tubito en cualquier orificio, incluidos los botijos y los tubos de escape. So cabrón, ¿dónde estás?

  23. Tiré por primera vez un libro hace unos 5 años. Por entonces estaba de moda eso de “liberar” los libros, que consistía en que dejabas por ahí los truños que habías sido incapaz de leer con una notita. Luego ya me fui lanzando. Qué placer abandonar a su suerte los libros de poesía que me iban endosando. ¡Vuela, sé libre! Luego los de lingüística, luego los de historia gilipollas. Decidí quedarme sólo con los libros que merecen releerse o remirarse. Aún tengo la biblioteca llena de morralla. Todo se andará.

  24. El Estado tiene que dedicarse a las cosas verdaderamente importantes. Policía (evitar que nos matemos entre nosotros), Ejército (evitar que nos maten otros), Educación (evitar que caigamos en el bestialismo, en todos los sentidos) y Sanidad (evitar que nos muramos malamente). Todo lo demás es barroqusimo.

  25. En España urge superar una errónea hermenéusis constitucional que ha llevado a muchos a ignorar que, salvo que medien los mecanismos legales oportunos, el derecho a la propiedad lo es, ya lo dice la palabra, a la propia.

  26. [0] Eso de los niños también lo leí hace poco en un Palahniuk:
    “Es un libro sobre Jonathan Swift, sobre cómo cogió el síndrome de Méniére y los mareos y la sordera le arruinaron la vida. La amargura le hizo escribir las lúgubres sátiras Los viajes de Gulliver y Una humilde propuesta, donde sugería que los británicos podían sobrevivir comiéndose las existencias crecientes de niños irlandeses. Su mejor obra.”

  27. Perroantonio 28 enero, 2013 en 21:51
    “El Estado tiene que dedicarse a las cosas verdaderamente importantes”
    — — —
    No sé si esas cosas “verdaderamente importantes” son las que ennumera el Marqués o las que ennumera Perroantnio, o la intersección de ambos conjuntos u otras que no se han mentado.

    Sean las que sean, no es menos importante lo que apunta el Marqués: “que lo cumpla”

  28. Leva todo el día el “¡Estaban empalmados!” de Jabo como noticia más leída en elmundo.es

    (Y sin embargo, a mí me parece de lo peorcito que le he leído)

  29. Perro, quedarnos en eso para el Estado es conformarse con poco.

    Quizá para una Comunidad Autónoma

  30. Derecho a la propiedad significa poco por no decir nada. Es el adjetivo privada el que le da a propiedad toda su importancia política y social. Que se lo pregunten si no y ahora mismo a los ciudadanos de Cuba.

  31. A mí todo esto de los niños me da mucha pena. Bueno,no, me revuelve el estómago. Criaturitas.
    Pues yo he tirado tranquilamente al contenedor del papel libros que me han parecido una porquería. Porque esos libros ¿A qué regalárselos a nadie? ¿Para qué? ¿Para que los lean? ¡Pero si son una porquería!.
    Pues lo que yo pienso es que es de necios pretender sujetar con leyes el instinto humano. Porque sí, luego sirven para castigar la cosa, pero ¿para sujetarlo? ¡Quiá! Por eso, cuando la gente no tiene nada, porque ya nada le queda, ni siquiera tiene algo que perder. Entonces pueden ponerse las leyes que quieran, pero saltarán la valla para entrar a casa del vecino, por muy propiedad privada que sea; vaya que si saltarán la valla. Vaya que si salteremos la valla. Evidentemente el vecino tendrá el instinto de liarse a garrotazos, los cuales, tampoco podrá sujetar la ley. Y así es como yo lo veo.
    Buenas noches, mequetrefes.
    (Perro, Toniguau, tengo el esbozo del superpoema que dejará en corigüeles al retraducido del chino de la de las medias de farmacia; pero no me siento digna de entrar en su casa; y no quiero meterle en un aprieto. Iremos observando el devenir del tiempo)

  32. Jabois nunca se superará a sí mismo superando su “Postal desde la aldea”. La gente es que ve la palabra “Empalmados”… y ya.

    Bueno, que buenas noches.

  33. > ‘Pues lo que yo pienso es que es de necios pretender sujetar con leyes el instinto humano.’
    *
    Di que sí: algunas mañanas me levanto con ganas instintivas de matar a alguien, otras de solo violar. No sé por qué coño tiene que haber leyes que no me lo permiten.

  34. GaCho. Termínelo y atrévase. Yo ya le advierto que como crítico poético soy bastante cabrón, pero eso cuando tengo buen día. Pero no queremos esbozos. Somos un público serio y taurino y queremos un poema con dos enormes cuernos, empitonador y salvaje. No se conforme con menos. Que nosotros tampoco.

  35. Y ahora un breve instante de publicidad.
    Mañana en el Diccionario para entender a los humanos, “Monarquía”.

  36. Oh, nada, Perroantonio: fui a colgar el artículo de Jabois pero me equivoqué de empalmes

  37. (Perro, ¿Sirve esta muestra de tendido de capote a Bela y cómo me ha entrado el susodicho ipsofacto?)
    ¡Ay, Beli, Beli! Pero si te hago besar por donde piso sólo con chasquear. Tontorrón.
    (Y perro, ¿también lo queréis empalmado? Lo digo porque ahí la rima ya es más asonante)

  38. Belaborda | 28 enero, 2013 en 22:54

    Derecho a la propiedad significa poco por no decir nada. Es el adjetivo privada el que le da a propiedad toda su importancia política y social. Que se lo pregunten si no y ahora mismo a los ciudadanos de Cuba.

    Si lo que pretende decir es que la propiedad privada es una característica de la economía capitalista, a la que se opondría una supuesta propiedad publica en la comunista, no estoy de acuerdo con usted. En una economía cabalmente comunista, el dominio que tiene el poder público sobre, por poner un ejemplo, los medios de producción no adopta la forma de propiedad. Se le podrá llamar ‘autoridad’, ‘administración’, ‘burocracia’, pero ‘propiedad’ no.

    La propiedad es, salvo quizá en los monopolios públiccos, propiedad privada. Tanto en una economía comunista como en una de mercado. Así fue en los países comunistas, que conocieron la propiedad privada de la mayoría de los bienes de consumo; así pasa en los capitalistas, en los que la misma propiedad pública -estoy pensando en empresas participadas mayoritariamente por el sector público- es privada si nos atenemos al hecho de que la ley supone que compite, como una más, con otras empresas privadas.

    Pero no fue mi idea de que ‘propiedad privada’ es una expresión redundante lo que me movió a prescindir de toda referencia a lo privado al hablar de la propiedad, sino mi intención de destacar una relación semántica entre ‘propiedad`y ‘propia’ cuyo único fundamento es mi imaginación.

  39. Ya lo ha comentado Gengis Kant, pero queda mejor tal y como se produjo en Jotdown:

    “La filosofía: La asignatura que a los 17 años nos empujaba a ser adultos”, dice Montano

    Responde Gengis Kant:

    “Montano, no crea que ironizo si le digo que, habiendo sido profesor de filosofía de enseñanza media, nunca había sentido la necesidad de que se aprendiera filosofía en el bachillerato, como la siento ahora, al leer su artículo”

  40. Mi primer desprendimiento fue la primera novela de JM de Prada (que me obligó prácticamente a comprar C., un lacayo de Marcial Pons en Valle de Suchill). Entonces había en la plaza de Alonso Martínez un quiosco (con sus urinarios –hombres, mujeres- en los bajos) que Follardín de los Bosques, aka Gallardón, convirtió en una pecera posmoderna, escaparate de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión (por los cojones). ¿Cómo se llamaba aquel bodrio escatológico, hipersexuado del pajillero Prada?

  41. Marqués, me decepciona. Me decepciona que sus aspiraciones políticas sean la defensa de la propiedad (policía, justicia) y de la unidad nacional (ejército). ¿Volvemos a Adam Smith, ya un reaccionario en su tiempo? Que el pobre Belaborda, enturbiado como está buscando adolescentes y casadas en una isla de mala muerte, proclame que sólo el derecho a la propiedad le mueve el ánimo, bien está. ¿Pero usted, que ha conocido los bajos fondos y sabe lo difícil que es salir desde ahí a la superficie?

  42. Es que, estimado Funes, me parece que hay altura en el elogio de Montano a ese momento de aproximación a la filosofía que conocen algunos adolescentes.

  43. Los que no creemos mucho en la enseñanza de la filosofía en el bachillerato, porque los alumnos no pueden entenderla, cometemos dos errores:

    Pensar que es pronto para que los alumnos la comprendan, lo que suele ir unido a la idea, rara vez confirmada, de que la comprenderán más tarde.

    Pensar que sólo hay que aprender lo que ya se puede comprender, cuando quizá convenga memorizar lo que aún no se entiende, con el fin de que, cuando se alcance la necesaria capacidad de comprensión, ya se sepa qué es lo que hay que entender.

  44. Naturalmente, el primer error no consiste, como he dicho erróneamente, en pensar que es demasiado pronto para que la entiendan, sino en pensar que alguna vez la entenderán. Siempre será demasiado pronto para eso.

  45. El otro error en el que solemos caer los escépticos sobre las habilidades racionales de los jóvenes consiste en dar demasiada importancia a la actividad racional en la escuela, en detrimento de la memoria. No caemos en la cuenta de que la misma razón necesita doblemente la memoria: para que le suministre el material memorizado sobre el que razonar y -un enlace más íntimo- porque la razón no es otra cosa que el conocimiento, memorizado no sabemos bien cuándo, de las reglas del razonamiento.

  46. Hace tiempo que se ha olvidado que lo esencial de los estudios no científicos no consiste en esa negación. Tienen su sustancia propia; esos estudios son, como siempre se ha dicho, de letras. Es en la palabra, y en especial en la desplegada en forma de redacción, de narración, de relato -no, en el texto telegráfico de la botánica, la anatomía, la estadística, etcétera- en lo que se sustancia lo más propio de las humanidades, o ciencias del espíritu, o ciencias sociales, como le pasaba a la historia antes de que la dejaran hecha una sociología.

  47. Por cada adolescente empujado a ser adulto hay diez que desarrollarán alergia a cualquier cosa medianamente cercana a la especulación racional. Por no hablar del hijo del pobre que, deslumbrado por la luz de la hoguera de la caverna platónica, cree que ha encontrado la senda de su futuro, empujado a ser adulto por un idealismo juvenil sin domar. Más tarde descubrirá que su verdadera vocación era la de dejar de ser pobre (y, desgraciadamente, ya no hay un Platón que, ofendido, le dé una moneda para que así no pueda decir que su educación no ha servido para nada).

    Hay una memez muy extendida, que es la de que sin filosofía no se aprende a pensar. ¡Cómo si no se pensara con las matemáticas o la física! ¡Como si la literatura fuera un mero recitado memorístico (por cierto, totalmente de acuerdo con usted. No puede haber brillantez sin memoria. Es más, no puede haber ni siquiera desempeño normal sin memoria)!

    Sin filosofía no se aprende a pensar… filosóficamente. Pero se puede pensar matemáticamente, poéticamente, químicamente. Y, además de pensar, también se come.

  48. Estimado Lehningen, desde hace tiempo no estoy tan de acuerdo como solía con la propuesta de postergar algunas cosas -la lectura del Quijote es el ejemplo más socorrido- por temor a que algunos alumnos desarrollen la alergia de la que habla usted. Ese temor podría llevarnos a una dilación indefinida de lo que alguna vez hay que empezar a hacer. Algo parecido se dice en contra de castigar con la lectura, no la vaya a asociar el castigado a algo negativo. Pues que la asocie, con tal de que empiece a leer; que ya tendrá tiempo de disociar.

    El hijo del pobre -yo, por ejemplo- puede dejar de ser pobre haciéndose un humilde profesor de filosofía. Como tantos otros, siempre tuve presente que estudiaba fundamentalmente para ser más que mis padres; lo que me ocurría, como a muchos más, es que, justo por ser hijo de pobres, la expectativa de trabajar en la enseñanza media, o en algo equivalente, colmaba mi ambición social y económica.

    Tiene usted razón. Sin filosofía se aprende a pensar, y más de uno le dirá que a pensar incluso filosóficamente.

    Me alegra que se haya animado a intervenir en el blog. Un cordial saludo.

  49. – ¿Y por qué da usted tanta importancia a las notas que le pongo?

    – Porque me las pone.

  50. Estoy de acuerdo con usted en lo de no ahorrar la penosidad de la cultura. Hay un ejemplo muy claro que ponerles a los jóvenes: a nadie le gusta el tabaco al principio, de hecho se fuma solo porque los demás lo hacen, hasta que se da uno cuenta de que ya no puede dejar de fumar. La diferencia entre ahora y antes es que, al igual que con el tabaco, nosotros empezamos a leer porque los demás lo hacían, sobre todo nuestros hermanos mayores y, cuando nos dimos cuenta, ya no podíamos dejarlo. Ahora no fuma nadie, ni nadie lee. Imagínese que le obligaran a fumar rodeado de no fumadores.

  51. El escritor JMP. pesaba veinte o treinta kilos menos que ahora. Estábamos en una cena, tras la presentación de un libro, con gente del mundillo editorial. JMP, el único que hablaba de todos los comensales -éramos bastantes invitados-, llevaba unos cinco minutos perorando inmisericorde sobre un plagio –creo recordar que el plagiario o la víctima del mismo era Valle-Inclán-. Repetía, desde diferentes ángulos y sin misericordia, todos el asunto del plagio una y otra vez. Resultaba difícilmente soportable.
    Yo me giré hacia la chica de prensa de la editorial, que estaba a mi lado, y le susurré: “La brasa que da el colega.”
    La respuesta de mi amiga fue una patada por debajo de la mesa.
    Miré a JMP. Había dejado de hablar, por primera vez a lo largo de la cena, y me observaba con cara de pocos amigos; evidentemente, me había oído.
    Como si fuera la cosa más natural del mundo, le pregunté: “¿Pero seguro que era un plagio?”
    La respuesta a mi pregunta se prolongó, como mínimo, por espacio de otros cinco minutos.

    _____________________

    En otra ocasión me entrevistó una chica muy mona, de “El Mundo”, por una promoción de algo. Cuando terminamos con la cosa, me comentó que el día anterior había entrevistado a JMP, que acababa de sacar libro. Le pregunté que qué tal.
    -Lo ves con esa carilla… -dijo.
    -…De cretino -completé.
    -Y es un salido, un salido total.- No quiso darme más detalles sobre el particular; sin embargo, aún hoy, no puedo evitarlo: siempre que lo veo en Intereconomía hablando de religión y esas cosas que tanto le apasionan pienso en aquellas palabras.de la periodista.

  52. Buenos días. Les leo.
    Hay libros y libros. En casa, en la biblio los valiosos. Los otros…. Por ejemplo, debajo de la parte delantera de la cama como método para evitar el reflujo gastroesofágico. Yo, debajo de la cama tengo el Diarios del blog de Arcadi. Jaja. Es verdad!
    Afortunadamente con el ipad ahora compramos los valiosos y el resto los leemos con èl. Se acabó el problema.
    Ven que facil ha sido?

  53. Perro, le ha sentado mal el finde.
    Vaya careto!!! Recuerda a bestia de bella y bestia.


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