Demasiado para ti, Billy

Billy

La señorita Angela Dickinson de Tucson
piernas largas como una bailarina
marcó la moda de los años 80
afeitándolas hasta que no quedaba un solo pelo
a todas horas dice
soy demasiado alta para ti Billy
pero a veces salimos por ahí
compramos una botella y Angela se detiene
y me enseña los muslos
mira Billy mira esto
dobla luego la sábana
se toca las rodillas con los dedos
se tiende y me hace señas con los pies
y me atrapa como a una mariposa
entre sus piernas afeitadas en su cuarto de Tucson

Michael Ondaatje. Las obras completas de Billy el Niño. Punto de lectura. Barcelona 2008. Casa del LibroFnac

Una casa de la Edad de Piedra (con vistas al mar)

En casa-Bryson

«En el invierno de 1850 […] un temporal terrible asoló Gran Bretaña. Fue uno de los peores temporales en muchas décadas y causó una devastación generalizada. En las Goodwin Sands, frente a la costa de Kent, naufragaron cinco barcos sin que hubiera supervivientes. En la costa de Worthing, Sussex, once hombres en un bote salvavidas que iban a socorrer a una embarcación en peligro se ahogaron cuando el bote fue volteado por una ola gigante. En un lugar llamado Kilkee, un velero irlandés de nombre Edmund, que navegaba rumbo a América, perdió el timón y pasajeros y tripulación vieron con impotencia cómo la embarcación era arrastrada hacia las rocas y quedaba hecha añicos. Se ahogaron noventa y seis personas, aunque algunas consiguieron llegar a tierra firme, incluyendo una anciana aferrada a la espalda del valiente capitán, que se apellidaba Wilson y que era, según destacó con sombría satisfacción el Ilustrated London News, inglés. En conjunto, más de doscientas personas perdieron la vida aquella noche en las aguas que rodean las costas británicas.

[…] Mil cien kilómetros en dirección norte, en las escocesas islas Orcadas, el temporal se prolongó durante dos días. En la bahía de O’Skaill, la tempestad arrancó la hierba de un montículo de suelo irregular, lo que se conoce localmente como un ‘howie’, un punto de referencia desde que la memoria humana alcanzaba a recordar.

Cuando la tormenta amainó por fin y los isleños se acercaron a la playa, que había cambiado bastante de aspecto, quedaron asombrados al ver que en el punto donde hasta entonces había estado el ‘howie’, habían aparecido los restos de un antiguo y sólido poblado construido en piedra, con sus casas sin tejado pero maravillosamente intactas. Integrado por nueve casas, muchas de ellas con su contenido original, el poblado se remonta a cinco mil años atrás. Es más antiguo que Stonehenge y las Pirámides, más antiguo que todo excepto contadas construcciones. Es inmensamente excepcional e importante. Se conoce como Skara Brae.

Gracias a su integridad y estado de conservación, Skara Brae ofrece una sensación de vida hogareña íntima y casi escalofriante. En ninguna parte es posible obtener un sentimiento más potente de vida hogareña que en la Edad de Piedra. Como todo el mundo destaca, es como si los habitantes se acabaran de marchar de allí. Lo que nunca deja de asombrar en Skara Brae es su sofisticación. Eran las moradas de gente del Neolítico, pero las casas tenían puertas con cerradura, un sistema de desagüe e incluso, por lo que parece, fontanería elemental con aberturas en las paredes para evacuar los desechos. Los interiores eran espaciosos. Las paredes, todavía en pie, alcanzaban hasta los tres metros de altura, lo que proporcionaba amplitud de espacio por encima, y los suelos estaban enlosados. Cada casa tenía aparadores empotrados, hornacinas de almacenamiento, compartimentos encajados que presumiblemente eran camas, depósitos de agua y capas de material aislante que servirían para mantener los interiores confortables y sin humedades. Las casas eran todas de un único tamaño y estaban construidas siguiendo el mismo tipo de planta, lo que sugiere una especie de genial comuna más que una jerarquía tribal convencional. Entre las casas había pasadizos cubiertos que conducían a un área abierta pavimentada —apodada «el mercado» por los primeros arqueólogos—, donde se realizarían labores en un entorno social.

Los habitantes de Skara Brae llevaban una buena vida. Tenían joyas y cerámica. Cultivaban trigo y cebada, y disfrutaban de generosas capturas de marisco y pescado, incluyendo un bacalao que pesó treinta y cuatro kilos. Tenían ganado vacuno, ovejas, cerdos y perros. Lo único que les faltaba era madera. Para calentarse quemaban algas, y las algas generan un combustible renuente, pero ese desafío crónico que ellos sufrían es una buena noticia para nosotros. De haber podido construir casas de madera, nada de ellos habría llegado a nosotros y Skara Brae habría sido eternamente impensable.

[…] No sabemos nada sobre esa gente —de dónde venían, qué idioma hablaban, qué los llevó a establecerse en un lugar tan solitario en el extremo más desarbolado de Europa—, pero todas las evidencias encontradas indican que al parecer Skara Brae disfrutó de seiscientos años de paz y tranquilidad ininterrumpidas. Entonces un día, en torno al 2500 a. C., los habitantes del poblado desaparecieron, de forma repentina, por lo que parece. En el pasadizo que hay justo enfrente de una de las viviendas se descubrieron un montón de cuentas ornamentales diseminadas, algo que tenía que ser muy valioso para su propietario, lo que sugiere que el collar se rompió y su propietario tenía tanto miedo que ni siquiera se detuvo a recogerlo. Como tantas otras cosas, es imposible aseverar por qué la vida feliz e idílica de Skara Brae tuvo un final tan repentino».

Skara Brae en la Wikipedia.
Más imágenes de Skara Brae.

Bill Bryson. En Casa. RBA. Barcelona, 2011. Casa del Libro | Fnac | Amazon

Un asesinato justificado

FermatPitágoras consideraba la belleza de las matemáticas como lo mas importante de su vida. Pensaba que los números racionales podían explicar todos los fenómenos de la naturaleza. Pero la posible existencia de los números irracionales le turbaba por su fealdad y carencia de lógica. Estos números son aquellos que no pueden expresarse como enteros o como fracción.

Un discípulo suyo llamado Hippasus estaba muy orgulloso pues creía haber demostrado que la raíz cuadrada de 2 es un verdadero número irracional, pues ni era entero ni había forma de expresarlo como fracción. Teniendo en cuenta que Pitágoras había definido el universo en términos de números racionales, aquel descubrimiento echaba por tierra su concepción del mundo matemático. Después de muchas noches de insomnio Pitágoras encontró una solución al problema. Ordenó que dieran muerte por ahogamiento a su discípulo Hippasus. Muerto el perro, se acabó la rabia.

Hubo que esperar a la muerte del maestro para que se rehabilitasen los números irracionales, que han tenido una importancia fundamental en las matemáticas. El más famoso de ellos es el número pi: 3,141592653589793238462643… La raíz de 2 es 1,414213562373… Finalmente Hippasus demostró tener razón, cierto que demasiado tarde.

Fuente: Simon Singh. Fermat´s last theorem. Fourth State, London. 1997.
Gentileza de: marquesdecubaslibres

Tu negro interior

barley“En una ocasión me interné en las montañas hasta los últimos confines del país Dowayo. Muchos niños no habían visto nunca a un blanco y se pusieron a gritar aterrorizados hasta que sus mayores les explicaron que se trataba del jefe blanco de Kongle. Todos nos reímos benévolamente de su miedo y fumamos juntos. Yo no suelo fumar, pero me pareció útil hacerlo para que compartir el tabaco se convirtiera en una especie de vínculo social con la gente. Cuando me marchaba una niña se echó a llorar y pude oír su gimoteo: «Quería que se quitara la piel». Me propuse confirmar más tarde si había comprendido bien, pues normalmente estas expresiones son resultado de un tono mal interpretado o de la ignorancia de un homónimo. No obstante, cuando se lo pregunté a mi ayudante éste se mostró muy turbado. Recurrí al proceso de estímulo que había ideado precisamente para estas situaciones y le presté toda mi atención; los dowayos suelen ser objeto de burla por parte de otras tribus vecinas a causa de su «salvajismo» y se cierran en banda ante el mínimo indicio de que no se les esté tomando en serio. A regañadientes confesó que los dowayos creían que todos los blancos que vivían durante largos períodos en el país Dowayo eran espíritus reencarnadas de hechiceros. Debajo de la piel blanca de que nos habíamos revestido éramos negros. Alguien había visto que al acostarme por las noches me quitaba la piel blanca y la colgaba. Cuando iba a la misión con los otros hombres blancos, al hacerse de noche corríamos las cortinas, echábamos la llave a la puerta y nos quitábamos la piel blanca. Naturalmente, él no lo creía, declaró con cierto desdén, mientras me miraba de arriba abajo como si temiera que fuera a recuperar el color negro allí mismo. La creencia servía para explicar la obsesión de los occidentales por la intimidad.”

Nigel Barley. El antropólogo inocente. Anagrama. Barcelona, 1989.

‘Chinoiserie’

CathayLamento de la escalera de gemas
Rihaku

Los peldaños enjoyados casi blancos están por el rocío,
es tan tarde que el rocío empapa mis medias de gasa,
bajo la cortina de cristal
y observo la luna a través del límpido otoño.

«NOTA. Escalera de gemas, por tanto un palacio. Lamento, por tanto hay algo de qué quejarse. Medias de gasa, por tanto una dama de la corte y no una sirvienta quien se queja. Límpido otoño, por tanto él no tiene excusa debido al tiempo. También ella ha llegado temprano, porque el rocío no sólo ha blanqueado los peldaños, sino que ha empapado sus medias. El poema es muy apreciado porque ella no profiere ningún reproche directo».

Ezra Pound. Cathay. Tusquets Editores. Barcelona, 1980.
(Traducción de Ricardo Silva Santisteban)

Flores sobre el agua en Tallahatchie Bridge

Es verdaderamente misterioso cómo funcionan las canciones. No recuerdo cuando oí por primera vez la ‘Oda a Billie Joe’, pero me quedé enganchado a la voz de Bobbie Gentry. Lo sorprendente es que, hasta ayer, no se me había ocurrido traducirla y enterarme de qué hablaba esta canción triste.

ODE TO BILLIE JOE (Bobbie Gentry)

It was the third of June, another sleepy, dusty Delta day
I was out choppin’ cotton and my brother was balin’ hay
And at dinner time we stopped and walked back to the house to eat
And Mama hollered out the back door “y’all remember to wipe your feet”
And then she said “I got some news this mornin’ from Choctaw Ridge”
“Today Billy Joe MacAllister jumped off the Tallahatchie Bridge”
‘n’ Papa said to Mama as he passed around the blackeyed peas
“Well Billy Joe never had a lick of sense, pass the biscuits, please”
“There’s five more acres in the lower forty I’ve got to plow”
‘n’ Mama said it was shame about Billy Joe, anyhow
Seems like nothin’ ever comes to no good up on Choctaw Ridge
And now Billy Joe MacAllister’s jumped off the Tallahatchie Bridge
‘n’ Brother said he recollected when he and Tom and Billie Joe
Put a frog down my back at the Carroll County picture show
And wasn’t I talkin’ to him after church last Sunday night?
“I’ll have another piece-a apple pie, you know it don’t seem right”
“I saw him at the sawmill yesterday on Choctaw Ridge”
“And now ya tell me Billie Joe’s jumped off the Tallahatchie Bridge”
‘n’ Mama said to me “Child, what’s happened to your appetite?”
“I’ve been cookin’ all morning and you haven’t touched a single bite”
“That nice young preacher, Brother Taylor, dropped by today”
“Said he’d be pleased to have dinner on Sunday, oh, by the way”
“He said he saw a girl that looked a lot like you up on Choctaw Ridge”
“And she and Billy Joe was throwing somethin’ off the Tallahatchie Bridge”
A year has come ‘n’ gone since we heard the news ‘bout Billy Joe
‘n’ Brother married Becky Thompson, they bought a store in Tupelo
There was a virus going ‘round, Papa caught it and he died last Spring
And now Mama doesn’t seem to wanna do much of anything
And me, I spend a lot of time pickin’ flowers up on Choctaw Ridge
And drop them into the muddy water off the Tallahatchie Bridge

ODA A BILLIE JOE (Bobbie Gentry)

Fue el tres de junio, otro día soñoliento y polvoriento del Delta
Yo estaba fuera escardando algodón y mi hermano estaba embalando heno
Y a la hora del almuerzo, paramos y regresamos a casa para comer
Mamá gritó por la puerta trasera “No os olvidéis de limpiaros los pies”
Y luego dijo: “Tengo que contaros algo de esta mañana en Choctaw Ridge
Hoy Billy Joe MacAllister se ha tirado del puente Tallahatchie”
Y papá le dijo a mamá mientras nos pasaba las alubias blancas
“Bueno, Billy Joe nunca tuvo ni una pizca de sentido, pasame los panecillos, por favor
Tengo que arar dos hectáreas más de las cuarenta de abajo”
Y mamá dijo que, de todos modos, era una pena lo de Billy Joe
Parece como si nadie hiciera nada bueno en Choctaw Ridge
Y ahora Billy Joe MacAllister se ha tirado del puente Tallahatchie
Y mi hermano dijo que él recordaba cuando él, Tom y Billie Joe
pusieron una rana en mi espalda en la función del Condado de Carroll
y si yo no había hablado con él después de misa el domingo por la noche
“Tomaré otro trozo de tarta de manzana, aunque no deba
Ayer le vi en el aserradero de Choctaw Ridge
Y ahora me dices que Billie Joe se ha tirado del puente Tallahatchie”
Y mamá me dijo: “Hija, ¿qué le ha pasado a tu apetito?
He estado cocinando toda la mañana y tú no has probado ni un bocado
Ese predicador joven y agradable, el hermano Taylor, se dejó ver hoy
Me dijo que estaría encantado de comer con nosotros este domingo, ah, por cierto
Me dijo que vio a una chica que se parecía mucho a ti en Choctaw Ridge
Y ella y Billy Joe estaban lanzando algo desde el puente Tallahatchie”
Ha pasado ya un año desde que oímos la noticia sobre Billy Joe
Mi hermano se ha casado con Becky Thompson, compraron una tienda en Tupelo
Hubo un virus rondando por ahí, papá lo cogió y murió la primavera pasada
Y ahora mamá no parece querer hacer nada de nada
Yo paso mucho tiempo recogiendo flores en Choctaw Ridge
Y las dejo caer en las turbias aguas del puente Tallahatchie

Bobbie Gentry. Ode to Billie Joe (1967). En Spotify. En Itunes.

Ode to Billie Joe en la Wikipedia.

Un mal principio

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes. Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida”.

Génesis 3

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Robert Crumb. Génesis. Ediciones La Cúpula. Barcelona, 2009. (Fnac | Casa del Libro.)

1280 almas, incluyendo a los negros

1280almas“Bien, señor, el caso es que yo debería haberme encontrado a gusto, tan a gusto como un hombre puede encontrarse. Porque allí estaba, jefe de policía de Potts County y ganando al año casi dos mil dólares, sin mencionar los pellizcos que sacaba de paso. Por si fuera poco, tenía alojamiento gratis en el segundo piso del palacio de justicia, un sitio tan bonito como el que un hombre pueda desear; hasta tenía cuarto de baño, de manera que no me veía en la necesidad de bañarme en un barreño ni de ir a un lugar público, como hacían casi todos los del pueblo. En lo que a mí me concernía, creo que podía afirmarse que aquello era el reino de los cielos. Para mí lo era, y parecía que podía seguir siéndolo —mientras fuera comisario de Potts County—, con tal de que me preocupara sólo de mis propios asuntos y sólo detuviera a alguien cuando no tuviese más remedio, y de que el detenido fuera un don nadie.

Sin embargo estaba preocupado. Tenía tantos problemas problemas que la preocupación me ponía enfermo.

Me sentaba a la mesa para comer quizás media docena de chuletas de cerdo, unos cuantos huevos fritos y un plato de bollos calientes con menudillos y salsa, y el caso era que no podía comérmelo todo. No me lo terminaba. Empezaba a dar vueltas a las cosas que me preocupaban, y cuando me daba cuenta me había levantado sin rebañar el plato.

Con el sueño ocurría lo mismo. Podía decirse que no pegaba ojo. Me metía en la cama pensando que aquella noche tenía que dormir, pero qué va. Pasaban veinte o treinta minutos antes de poder dar una cabezada. Y luego, después de ocho o nueve horas apenas, me despertaba. Bien despierto. Y no podía volver a dormir, cascado y hecho cisco como estaba.

Bien, señor, el caso es que me encontraba despierto igual que la noche que he puesto como ejemplo, removiéndome y dándole vueltas a la cabeza, hasta que ya no pude soportarlo más. Así que fui y me dije:

—Nick. Nick Corey, tus problemas van a acabar desquiciándote, así que lo mejor es que pienses algo y pronto. Lo mejor es que tomes una decisión, Nick Corey, porque si no lamentarás no haberlo hecho.

De modo que me puse a pensar y pensar, y luego pensé un poco más.
Y decidí que no sabía qué mierda hacer.”

Jim Thompson. “1280 almas”. Editorial Bruguera, Barcelona, 1980.

Lo que usted debe decir de los periódicos

Gustave Flaubert. Diccionario de los lugares comunes

«Diarios. Uno no puede prescindir de ellos, pero hay que protestar en su contra. Su importancia en la sociedad moderna. Por ejemplo: Le Figaro. Los diarios serios: la Revue des Deux Mondes, el Economiste, el Journal des Débats; hay que dejarlos reposar en la mesa de la sala, habiendo tomado la precaución de recortarlos antes. Subrayar algunos párrafos con lápiz rojo produce también muy buen efecto. Por la mañana, leer algún artículo de esos periódicos serios y graves, y, por la tarde, cuando se está en reunión, conducir hábilmente la conversación sobre el tema estudiado con el fin de poder destacarse».

Gustave Flaubert. Diccionario de los lugares comunes. Editorial Tiempo. Buenos Aires, 1977.

La inmunidad (1929)

Mencken-Prontuario-min«La convención social más curiosa de esta época formidable en que nos ha tocado vivir es aquella en virtud de la cual se deben respetar las opiniones religiosas. Cualquiera debe estar en condiciones de percibir sus efectos nocivos. Solo sirve para: a) echar un velo de santidad sobre ideas que ofenden todo decoro intelectual; y b) convertir a cualquier teólogo en una especie de libertino amparado por la ley. Sin duda dicha convención es la responsable de que las ideas realmente sensatas progresen en el mundo con una lentitud tan aterradora. Es inevitable que apenas aflora una, cualquiera sea el ámbito en que ello suceda, un teólogo imbécil se le arroje encima con la intención de acallarla. Naturalmente, la forma más eficaz de defenderla consistiría en arrojarse sobre el teólogo, porque la única defensa viable, tanto en la polémica como en la lucha, reside en una ofensiva vigorosa. Pero las convenciones catalogan este recurso como indecente, y así es como los teólogos continúan atacando el buen sentido sin mucha resistencia y la cultura sufre un atraso deplorable.

Las opiniones religiosas no son, por su naturaleza, más dignas de respeto que cualesquiera otras. Por el contrario, tienden a ser marcadamente tontas. Si usted lo duda, pídale a cualquier devoto de su relación que describa lo que cree en forma de testimonio jurado y después léalo: “Yo, Fulano de Tal, declaro bajo solemne juramento que creo que, al morir, me convertiré en un vertebrado sin sustancia, desprovisto de peso, existencia o masa, pero dotado de todas las facultades intelectuales y sensaciones corporales de un mamífero común… y que, por el grave delito y fechoría de haber besado a mi cuñada detrás de la puerta, con mala intención, me hervirán en azufre derretido durante mil millones de años calendario.” O: “Yo, Mengana de Tal, imbuida de temor al Infierno, afirmo y declaro solemnemente que me parece correcto, justo, lícito y decente que el Señor Dios Jehová, al ver que algunos niñitos de Bet El se reían de la calva de Eliseo, hiciera salir del bosque a una osa y le ordenara, exigiera, impusiera y mandara que destrozase a cuarenta y ocho de ellos.” O: “Yo, el reverendo XX, obispo de YY, doctor en teología y doctor en leyes, declaro honesta y lealmente, por mi honor de hombre y sacerdote, que creo que Jonás se tragó a la ballena”, o viceversa, según sea el caso.

No, en las ideas religiosas no hay nada de singular mérito. En cambio, tienden a ser desatinos de una naturaleza peculiarmente pueril y tediosa. En el mejor de los casos han sido tomadas de los metafísicos, o sea de hombres que consagran sus vidas a demostrar que el doble de dos no es siempre o necesariamente cuatro. Y en el peor de los casos huelen a espiritismo y adivinación de suertes. Los hombres que las comercian profesionalmente tampoco ostentan ninguna virtud visible. Pocos teólogos saben algo digno de ser sabido, incluso sobre teología, y no hay muchos que sean honestos. Se le puede perdonar a un hombre que sea comunista o partidario del impuesto único, con el argumento de que el origen de su desvarío reside en una falla en las glándulas de secreción interna y que bastaría un invierno en el sur de Francia para aliviar su mal. Pero el teólogo medio es un tipo rozagante, rubicundo, bien alimentado, para el que no encontramos excusas en el campo de la patología. Cuando echa a rodar sus majaderías no lo hace inocentemente, como un filósofo, sino maliciosamente, como un político. En un mundo bien organizado lo pondrían en la picota. Pero en el mundo en que vivimos nos piden que lo escuchemos, no solo cortésmente, sino incluso reverentemente, y boquiabiertos».

Henry Louis Mencken. La inmunidad’ (1929). Recogido en Prontuario de la estupidez y los prejuicios humanos. Granica Editor. Buenos Aires, 1971. Traducción de Eduardo Goligorski.