Una sinfonía incomprensible

Solaris«La mente humana no puede absorber sino pocas cosas a la vez; vemos sólo lo que ocurre ante nosotros, aquí y ahora; no podemos concebir simultáneamente una sucesión de procesos, ni siquiera procesos concurrentes o complementarios. Nuestras facultades de percepción son también limitadas, aun ante fenómenos relativamente simples. El destino de un hombre puede estar henchido de significado; el de algunos centenares no tanto; pero la historia de miles y millones de hombres nada significa, en el sentido literal del término. La simetríada es un millón, no, mil millones, elevados a la n potencia: lo incomprensible. Exploramos unos vastos recintos —cada uno con una capacidad de diez unidades de Kronecker—, nos arrastramos como hormigas, aferrados a las grietas de las bóvedas, observando el inmenso despliegue; opalescencias grises a la luz de nuestros proyectores, cúpulas leves que se entrecruzan y equilibran infaliblemente, perfección de un instante, pues todo aquí pasa y se extingue. La esencia de esta arquitectura es un movimiento sincronizado y orientado hacia una meta precisa. Nosotros no observamos sino un fragmento del proceso, la vibración de una sola cuerda en una orquesta sinfónica de supergigantes; sabemos —y nos parece inconcebible— que arriba y abajo, en abismos vertiginosos, más allá de los límites de la percepción y la imaginación, millares y millones de transformaciones operan simultáneamente, ligadas entre sí como en un contrapunto matemático. Alguien ha hablado de sinfonía geométrica; pero no tenemos oídos para ese concierto.»

Stanislaw Lem. “Solaris”. Minotauro, 1998. Traducción de Matilde Horne y Francisco Abelenda.


  1. Vi la peli hace tiempo – la version del año 72 de un director ruso- ( eran los ochentay algo) y no entendí nada, también es cierto que estaba algo distraída por culpa del mozo que que me acompañaba.

  2. Lem es uno de mis escritores favoritos. Fiasco, La voz de su amo o El invencible, además de Solaris, son obras maestras de la literatura al margen de los géneros. Es sabido que la ciencia ficción, para muchos, es un género menor, pero Lem trasciende esas barreras. Las descripciones de los paisajes de Regis deberían ser de lectura obligada para geólogos en la Universidad.

  3. Y también esa relativamente poco conocida obra maestra del género policiaco, titulada “La Investigación”, donde alguien se dedica a robar cadáveres de personas fallecidas en las últimas treinta horas, para luego devolverlos sin más.

  4. Por hablar del género nadie mejor que Philip K. Dick y preguntar a robotiño si sueñan los androides con ovejas electronicas.Que leí el libro y qué poco se le parece a su versión cinematográfica.Casi que mejor.

  5. Ayer estuve con el gran Follan, soplando un par de botellas de rioja y unas xoubiñas en el Eligio. Les envía saludos. Alabamos las virtudes de Perroantonio y lo bonito y vulgar que era el otro blog. Acabamos medio borrachos, nada nuevo vamos.

  6. Se echa de menos al señor Follan d’Eiro sí, y sus cincuenta mil nicks, ora que empezaba a coscarme de quien era quién, después de tantos años cerró el chiringuito. ¿Y por qué no viene de visita aquí?.

  7. Follan no quiere venir aquí porque dice que hay que registrarse y que a él no lo registra ni la Guardia Civil. Y que somos unos sosos y unos carahuevos. Las cosas como son.

  8. Eso de que la mente humana solo puede estar atenta a una cosa cada vez… evidentemente queda muy guays, muy toque “semos una mierda y tal”, pero es evidente que Lew no contaba con la capacidad multitarea de las muejres. Que al tiempo que hacen la comida te echan la bronca por picar el jamón y repasan los últimos cotilleos, van catalogando de memoria la colada y se organizan el curro del día siguiente o de esa misma tarde, que si subo las carpetas que si aviso a fulano… Tarkovsky hizo una gran película que era aun mas filosófica que el cuenbto original, y la última revisión no llegaba ni a uno ni a otros a las zapatillas

  9. lo del ganchillo y el polvo es incompatible (estorba), pero lo del polvo y pensar que ponen para la cena…

  10. dios me libre de enfadarme con quien me regala la preciosa bonmdad de su presencia… y encima de cuidarse del refocile, se ocupa de prever la intendencia posterior

  11. A mí el stanislav Lem es como la 2, todo el mundo dice que la ve pero en realidad ven el “Salvame” de la cinco.

    Yo siempre fui más de Asimov, del que he leido casi todas sus novelas y cuentos. Con Solaris me pasó como con el Ulises, que no superó las diez páginas.

    Y eso que esta entrada está muy bien traida al tema de hoy en día: quienes somos los humanos, por qué lo somos, y quienes son los humanos para cada uno de nosotros en cuanto que individuos, sin entrar en más honduras, hasta cuanta distancia habita un ser humano y cuando se hace masa o suceso.

  12. Lo del Ulises lo experimentamos muchos, y yo más de una vez. Hasta que este verano me obligué a leerlo enterito, dando lugar a chanzas diversas entre los que me oían jurar en arameo por lo bajinis, que acabaron cuando al llegar a los últimos capítulos me vieron silencioso y sobrecogido. Siempre queda la duda de si era necesaria la primera penitencia para el gozo posterior.
    Un impagable empujón lo hallé en este artículo de Enric González :
    http://www.jotdown.es/2012/07/enric-gonzalez-el-libro-que-leeria-durante-la-pelicula-que-no-puedo-perderme/

  13. Si yo sigo teniéndolo en la lista de imposibles, junto con “La conjura de los necios” y pocos más. Y el Ulises algo me dice que un día acabaré disfrutándolo. Ya me pasó con algún otro.

    Los que sí que he leido con auténtico placer, ese que hace que saltes a otros para que no se acabe el disfrute, han sido dos libros recomendados por el comeniños de Berlín, los dos titulos de Enrique Castro Delgado: “Hombres made in Moscú” y “Mi fe se perdió en Moscú”. Ambos sorprendentes por la prosa tan ágil y directa.

  14. Tarkovsky puede ser un tostón o la octava maravilla. Solaris/Sacrificio, tostón. La infancia de Iván/Nostalgia, la octava. A quienes gusten de la fotografía les parecerán todas ellas obras maestras. A mí, personalmente, la estética sola me deja frío. Incluso acompañada me produce cierta sensación de irrealidad.

    ***

    Lo del Ulises es un mito. No es ni mucho menos complicada de leer. Tal vez lo fue cuando la publicó, pero es un tipo de escritura al que nosotros ya estamos muy acostumbrados.

    ***

    Les leo, aunque intervenga poco. La razón, estoy aprendiendo a volar (literalmente), y me tengo que meter entre pecho y espalda un par de manuales que incluyen unos bonitos temas sobre fuerzas aerodinámicas y funcionamiento de motores. Y ya no estoy yo para estos trotes. Por cierto, ¿no habrá nadie en esta casa que sepa volar, no?

  15. Bremaneur | 20 febrero, 2013 en 17:25
    Un vídeo.
    **********
    Dos cosas. 1) No solemos hacer caso de las maledicencias de lo Pirate. 2) Nunca hay que empezar ningún texto con la palabra “coger”; al lector sudamericano le entrará la risa.

  16. Pego, con el permiso de PerroAntoine, algo de mi cuñao el valenalemán, que además de gran Chef es un pedazo de pan.
    Si resulta excesivamente publicitario, bórrelo Perro.

    Hace pocos días la Academia de Gastronomía de la Comunidad Valenciana me entregó el premio especial a mi trayectoria profesional. Obviamente me alegraba mucho, junto con mi equipo, y muy especialmente Paquita, que ya lleva 16 años conmigo para bien y para mal. Estaba encantada (aunque no presente en el acto, porque el restaurante estaba abierto).

    Como ya he cumplido los 50, he decidido, dejar de ir tan tímidamente por la vida (menos aun en estos tiempos), así que me animé a mantener un discurso después del momento en que el señor Máximo Buch, Conseller de Turismo y Economía me entregó la estatua (un estilo pantera rosa, de Miguel Navarro, aunque esta vez mas estilo Pinocchio).
    Hay que añadir, que la presidenta de la Academia Cuchita Lluch introducía ya muy simpáticamente lo que es mi trayectoria.

    Y aquí mi discurso:
    Primero les di las gracias a todo el mundo (aunque no nombraba a cada uno y una de las excelencias, presidentes, vicepresidentes, marqueses etc., como debería de haberlo hecho, pero voy aprenderlo para la próxima vez).
    Les dije, que Valencia para un cocinero alemán es un chollo. Eso de ir a la subasta de pescados, de la frescura extrema, tanto, que los pescados se mueven todavía en mi cocina, o de poder disfrutar de las frutas y verduras y de la belleza del Mercado Central cada día, es el paraíso para un joven cocinero que era yo cuando llegué a Valencia.

    En principio no cocinaba arroces, me parecía ridículo, un alemán cocinando arroces en Valencia… aunque no era estrictamente correcto, porque sí, cocinaba arroces, pero eran risottos, y muy buenos, pero cuando me enteré que existe un “dios valenciano”, que parte en dos a cada persona que se atreve a poner queso o mantequilla en un arroz cambié la opinión y empecé a aficionarme a los arroces valencianos, con tanto éxito, que una importante guía nacional nos daba 8,5 puntos para nuestro arroz “Brut”. Solo había un arroz con 9 puntos (el de Quique Dacosta), o sea, el segundo mejor arroz de España de un alemán en Valencia. Eso sí, ¡es la releche!

    Les hablaba, como no, de nuestro libro “Ànima mediterrània”, de cómo poco después de presentarlo por debajo de la hermosa cúpula del Mercado Central ya conseguía el premio “BEST CHEF BOOK” de España, y que este próximo 23 de febrero es finalista para el “MEJOR LIBRO DEL MUNDO (MUNDIAL)” en la Cookbookfair de París, en el mismo Louvre (por debajo de la pirámide) en la categoría “cocina mediterránea”.

    Terminé mi charla recomendando a la Academia inventar un premio nuevo para dentro de 20 años, algo así como un “Premio SÚPER Especial” para mi trayectoria, porque no pienso parar.
    Les di las gracias otra vez (de nuevo olvidándome de nombrar a las personas importantes), cogí el premio y me bajé del escenario.

    Estaba contento de haber mantenido por primera vez un discurso delante de tan ilustres personas, se reían mucho, incluso Alberto Fabra se reía (lo vi después en las fotos, porque estaba unos 50 cm detrás de mí), el aplauso era fuerte y los comentarios después durante la agradable comida que cocinaba el gran Vicente Patiño eran más que positivos.
    Solo falta que vengan todos por mi restaurante, porque si me esforzaba tanto, era justamente por eso ;-)))

    Un abrazo y hasta la próxima.
    Bernd H. Knöller

  17. Lo del “dios valenciano”, que parte en dos a cada persona que se atreve a poner queso o mantequilla en un arroz” es rigurosamente cierto, ni se atrevan…

  18. Debo de ser de los pocos que llegó a Stanislaw Lem sin saber nada de él. Vi un libro suyo en Bruguera, en aquellas ediciones cochambrosas que, como los artefactos de Misión Imposible, se autodestruían después de leerlos y me lo compré: “Diarios de las estrellas”. Fue tal la descojonación que me dio con las aventuras del viajero espacial Ijon Tichy, que después fueron cayendo todas las novelas y relatos de Lem con los que me he cruzado: Ciberiada, Fábulas de robots, La investigación, Vacío perfecto, Solaris…

    Con Lem ocurre un poco como con Borges, que los lectores desprevenidos lo leen en clave estupenda, cuando se trata de un humorista como Swift que a veces suele escribir en serio. Es lo que ocurre con Solaris, una grandísima broma macabra sobre la divinidad y los límites del conocimiento que sólo un tipo tan evaporado e infeliz como Tarkovsky podía interpretar en clave de dramón. Lo de Soderbergh sospecho que sólo eran negocios.

    Lea este fragmento del “Diario de las estrellas”, Kenzo, que he encontrado en esta página (http://rinzewind.org/archives/2005/03/09/diarios-de-las-estrellas-stanislaw-lem/), y quizá se anime a empezar a leer a Lem.

    Hace unos años, los pilotos de las naves en curso entre Mutria y Látrida empezaron a hablar de unos seres monstruosos que emergían bruscamente de la polvareda que ocultaba Tairia, atacaban los cohetes, los envolvían en largos tentáculos e intentaban arrastrarlos a sus tenebrosas moradas. Por el momento, todo esto terminaba sin mayores consecuencias que un gran susto de los pasajeros.

    […]

    Finalmente, un conocido trampero estelar, el valiente Ao Murbras, se fue a Tairia solo, llevándose los perros equipados con escafandras para dar caza a los enigmáticos piratas del aire. Volvió al cabo de cinco días solo, mortalmente cansado. […] La escafandra de Murbras mostraba huellas de lucha por fuera y por dentro y algunos trozos adheridos a la tela de una especie de fibrosos tallos verdes. Después de examinar minuciosamente aquellos restos, la Docta Academia de Ciencias dictaminó […] que Murbras había traído sobre su escafandra ¡trozos de tallos verdes de patata!

    El insigne cazador planetario, herido en lo más hondo de su orgullo por la insinuación de que había luchado cuatro horas contra patatas, exigió que la Academia desmintiera esa vil calumnia, pero los científicos manifestaron que no podían revocar ni una palabra de su dictamen. El asunto originó una conmoción general. Surgieron dos partidos, los patatistas y los antipatatistas, que se adueñaron primero de la Osa Menor y luego de la Mayor, dirigiéndose unos a otros los peores insultos. Sin embargo, esto no era nada, comparado con lo que ocurrió cuando en la contienda tomaron parte los filósofos.

    […]

    Los semánticos adujeron que todo dependía de la manera de entender las palabras “patata”, “es” y “móvil”. Puesto que la clave residía en la partícula operacional “es”, debía ser estudiada muy a fondo. Acto seguido procedieron a la confección de una Enciclopedia Cósmica de la Semiología, dedicando los cuatro primeros volúmenes a investigar el significado operacional de la partícula “es”.

    […]

    Los tomistas manifestaron que Dios había creado las leyes de la naturaleza para poder hacer milagros, ya que el milagro es el quebrantamiento de una ley natural, y donde no hay leyes no hay nada que quebrantar. En el caso referido, las patatas se movían si esta era la voluntad del Señor. Por otra parte, podía ser también una treta de los malditos materialistas, que hacían todo lo posible por desacreditar a la Iglesia; había, pues, que esperar el fallo del Supremo Colegio Vaticano.

    […]

    Los holistas-pluralistas-behavioristas-fisicalistas manifestaron que, según las enseñanzas de la física, la regularidad en la naturaleza tenía únicamente un carácter estadístico. Igual que no se podía prever con una exactitud absoluta el camino de un electrón aislado, tampoco se sabía con certeza cómo se comportaría una patata aislada. La experiencia nos dice que el ser humano peló millones de veces las patatas, pero era forzoso admitir la posibilidad de que, en un caso entre millones, las patatas pelarían al ser humano.

  19. Por cierto mi cuñao a punto de cocinar en DIRECTO por la 1, con la Anne Ibartiguriucviusisnbshxhscbjcssc, que no sé su nombre….

  20. piratajenny | 20 febrero, 2013 en 19:23
    Digamos dicencia, sin más adjetivos.
    *********
    De sus dicencias sí suelo hacer caso.

  21. La conjura de los necios es de esos libros que amas o detestas como El guardián entre el centeno y con este último que no pude. Nada que ver claro entre uno y otro, Kenzo. Tengo que pasear al perriño. Hasta después

  22. A Stanislaw Lem yo llegué con “Provocación” y es como la polla deseada: Dura, buena y conmovedora. Nunca me recuperé. Desgraciadamente, no es ciencia ficción.

    Perro: muchas gracias, usted ya sabe porqué (aunque me queda la duda de si hubo un padrinaje, para serle sincera)

  23. No hubo padrinaje, Gachó. Nadie me escribe ni me envía textos ni me hace recomendaciones.
    Menos mal que Adapts me aconseja ver cómo se prepara un arroz con… ¡sepia en polvo!

  24. Perro, hace unos meses -y juraría que lo comenté en el blog de Jabois- me compré un interesante librito de Lem titulado “Provocación”, que consta de dos reseñas de libros imaginarios. El primero es la obra de un tal Horst Aspernicus, un supuesto historiador alemán del Holocausto. La segunda reseña es sobre un descabellado libro, de Johnson & Johnson, titulado “One Human Minute”, que presenta lo que “todo el mundo está haciendo simultáneamente durante un minuto”. Sin embargo, por debajo del burdo propósito y de todas esas delirantes tablas estadísticas y numéricas del libro de los Johnson (“durante cada minuto copulan 34,2 millones de hombres y mujeres. Solo un 57 por ciento de los coitos lleva a la fecundación; sin embargo el eyaculado total, de un volumen de 45000 litros por minuto, contiene [aunque en esta cifra puede haber una ligera desviación] mil novecientos noventa millones de espermatozoides vivos”), subyace -tras denunciar que no haya en la sección de capacidades mentales “índices de inteligencia de los ilustres hombres de estado que nos gobiernan”- esa amarga conclusión final sobre la sociedad actual de consumo de que “hay menos formas de ayudar a los demás que de perjudicarlos, porque así es la naturaleza de las cosas, no el método estadístico”, y que nuestro mundo, a pesar de parecer situado a medio camino del infierno y del cielo, está en realidad bastante más cerca del primero.

  25. Hasta agosto de 2012 no empecé a seguir con cierta asiduidad el blog de Jabois. Y no todos los días. Es normal que no haya coincidido con su comentario.

  26. Pero PerroAntoine, esas son licencias de chef y el polvo en todo caso lo ha preparado el artesanalmente, tras comprar las sepias en la lonja de pescado.
    De todos modos ya expuse alguna vez mi contradicción familiar, me he descojonado siempre de la cocina de autor extrema pero mi cuñao me cae bien y encima lo que cocina esta güeno… ¡¡cagontó!!

  27. No, Perro, de hecho yo mismo me saltaba casi siempre mis comentarios; sólo lo decía porque como me sucede casi siempre aquí, cuelga usted unos textos excelentes.

  28. Gracias, Perroantonio, la selección que ha hecho es estupenda. Ya lo he buscado entre los libros que tengo en pdf y pertenece a “Diarios De Las Estrellas, Viajes Y Memorias”. Así que me lo pongo en la lista de próximas lecturas. También he metido “Provocación”, después de los elogios de Gachó y de Gómez. Espero disfrutarlos tanto como vosotros.

    Tageisha, ya le digo, pero aún así sigo intentándolo, quién sabe… en algún momento se abrirá el cielo y veré la luz…

  29. Solo un poco poco por encima, Funes 🙂

    “Me paso el día entero diciendo que estoy encantado de haberlas conocido a personas que me importan un comino. Pero supongo que si uno quiere seguir viviendo, tiene que decir tonterías de ésas”

  30. Me crean o no acabo de pagar con sangre mi traición pública a la sacrosanta cocina tradicional española, pues acaba de enviarme a su más recio representante: el torrezno.
    El sabroso cabrón me quebrado una muela dejándomela trescuarteada.

    ¡Esta me la pagas cuñao!!

  31. Un muy bien querido amigo, un poco por encima amante, se empeñaba mucho que leyese a Borges y yo se lo fiaba largo, para la madurez y eso. Y llegado el tiempo tengo el El Aleph en la mesilla esperando.

    Buenas noches, Gengis


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