Otra historia de niños para hombres

blasVivía en aquella ciudad un jarroncito de porcelana que se llamaba Olivia. Como tenía los pechitos a medio crecer, olía a jacinto y a tequieromucho juntamente. Iba al mismo colegio que yo, así que nos hicimos novios. ¿Dije que se llamaba Olivia? Se llamaba Mariví, y sus pechitos olían a rosas de pitiminí. Yo me llamaba igual que ahora, pero mi nombre no había crecido tanto en la fama, y mi muchachita podía pronunciarlo sin ponerse de puntillas. Que yo la vi.

Siempre era abril o estaba a punto de serlo. Yo la esperaba a la salida de clase, solía vestir una blusilla de seda, no sé, y se cogía los cabellos azules con un lazo encendido, alrededor del cual, sin caerse, corrían mis ojos. ¿Dije que se llamaba Mariví? Sí, así se llamaba, viento y mar y vi… En llegando junto a mí, le decía: — Tequieromucho, pitiminí. Nos íbamos a un jardín grande, que estaba subiendo por aquella calle, a mano derecha según se subiera y a la izquierda según se bajara. Jugábamos a prendas, por ejemplo, pero siempre había el peligro de que a ella le tocase mi mano en el tequieromucho y se lo rompiese. Sin querer, pero que se lo rompiese. ¿He dicho que tenía los cabellos azules? Eran azules hasta la raíz, casi celestes (el cielo, encima, no era más sutil). Sentadita como una silla de muñecas, cantaba aquello de ‘La niña que está en la bamba…’, por hacerme rabiar; pero en seguida íbamos a lo nuestro, dejándonos de coplas. ¿Dije que se llamaba jarroncito de porcelana?

Vivía en aquella ciudad donde perdí a mi padre y a mi hermano José Ramón, no sé cómo decirlo, dan ganas de acabar de una vez.

Blas de Otero. Expresión y reunión. Alianza Editorial. Madrid, 1981.

Casa del Libro | Fnac | Amazon


  1. Chof, chof.
    No tengo el cuerpo para Blas de Otero.
    Felicidades a los Joses, Marijoses, Pepes, Pepas, Pepitos y Pepitas.
    (Lo del día del padre me parece una mariconada a mala leche (por hacerlo coincidir con nuestra fiesta grande, y por otras cosas que a mí no me afectan pero que me solidarizo (a pesar de todo) con algunos) sin gusto alguno.)

  2. Me acuerdo de cuánto me gustaba Blas de Otero.
    Me acuerdo de que me sigue gustando.

  3. Me acuerdo de mi jarroncito de porcelana. Usaba gafas y yo se las limpiaba. La universidad nos separó. Ciencias-letras. Mujer-hombre.

  4. Marqués, Emmanuel Carrère, no el Emilio Carrere de la cofradía de la pirueta.

    ***

    Holm, no voy a leer un libro más de Carrère. Hay algo en él que me estomaga. Tal vez sez la cosa francesa; o tal vez el cóctel francoruso no me siente tan bien como me sienta el ruso a palo seco. Acabado Limonov, me he encontrado con un libro del que esperaba poco y en el que estoy encontrando mucho: Moo Pak, de Gabriel Josipovici.

    Aquí tienen algo sobre él, incluidos algunos extractos de Moo Pak:

    http://thekankel.blogspot.ch/2012/11/moo-pak-de-gabriel-josipovici.html

  5. Moo Pak (los extractos del link):

    En el origen, dice, están la costumbre, el miedo y la desesperación, el miedo al silencio es miedo a la soledad, y el miedo a la soledad es miedo al silencio.

    **

    Wittgenstein tenía razón cuando dijo que el mundo del hombre feliz es distinto del mundo del hombre infeliz. Los dos pueden ir uno al lado del otro por la misma calle, pero lo que ven y lo que oyen y lo que sienten al verlo y al oírlo es completamente distinto. Tú mismo sabrás, dice, lo sombrío y vacío que parece el mundo cuando uno es infeliz, y lo brillante y pleno, y cuán infinitamente sorprendente parece cuando uno es feliz, cuando el trabajo marcha, cuando uno ha dormido bien y ha hecho suficiente ejercicio. Por eso caminar es tan importante, dice, por eso los amigos son tan importantes, un paseo a solas puede poco a poco cambiar nuestro ánimo, y hacer que pasemos de sentirnos alicaídos y deprimidos a un estado de serenidad e incluso euforia, pero hablar con un amigo de toda la vida, un amigo en el que confiamos y que a su vez confía en nosotros, que nos ha visto en nuestros momentos más aciagos y con el ánimo más abatido, en nuestros momentos de mayor júbilo y con el ánimo recreativo en su máximo esplendor, y a quien por lo tanto no tienes por qué ocultarle nada, como tampoco esperas que te oculte nada él, quedar con uno de estos amigos cuando estamos derrotados, dice, hablar con uno de estos amigos cuando hemos perdido el rumbo, puede cambiar nuestro ánimo en un abrir y cerrar de ojos.

    **

    Es como para caerse de culo, dijo Jack esa mañana mientras estábamos sentados en el English Garden de Battersea Park, es como para caerse de culo que exista una cultura en la cual ser subversivo signifique amoldarse a las actitudes más de moda.

    **

    Se acabaron los tiempos del visitante solitario, dijo, ya nunca estaremos solos, ni siquiera en la abadía de Tintern. Ese es el precio que debemos pagar por la extensión de la democracia y la libertad, por la nueva libertad de viajar a donde se quiera que el turismo y el uso generalizado del automóvil garantizan a cualquier persona.

    **

    La mayor parte de las veces, dice, incluso aquellos a los que creíamos respetar y admirar terminan tarde o temprano por revelar que están más interesados en el éxito que en la integridad, si es que no convierten esa misma integridad en una forma de darse brillo.

    **

    Puedes hacer sonar a un hombre como se hace sonar una moneda de plata, dice, y luego escuchar para saber si es auténtico.

    **

    Pero cuanto más sabe uno de Beckett, dice, más íntegro lo encuentra, y cuanto más se lo hace sonar, más puro suena.

    **

    No existe nada semejante a la memoria colectiva, dijo, no hay más que una infinidad de memorias individuales. Cuando un político invoca la memoria colectiva, dijo, es momento de prestar atención. Nacionalismo, dijo. Patriotismo. Todos esos monstruos de otro tiempo. Hoy vemos con qué rapidez han resurgido. La memoria colectiva es amnesia colectiva, dijo. Nuestros recuerdos, o son personales o no son nada.

    **

    Cuando vives con mujer e hijos, dijo, tienes siempre la impresión de que no tienes tiempo suficiente para pensar, y anhelas disponer de ese tiempo, pero cuando vives solo te percatas de que no tener tiempo suficiente es una bendición que ahora has perdido por siempre jamás.

    **

    La gran esperanza que teníamos de que algún día el mundo nos escucharía y prestaría atención, dijo, esa esperanza empieza a decaer cuando uno cumple los cuarenta, y debe sin duda dejar de abrigarse definitivamente una vez pasada la cincuentena. Pero se trataba, en cualquier caso, de un capricho infantil, de un deseo atávico de nuestros sueños y los del mundo.

    **

    He aquí lo que la vida hace por nosotros, dijo, nos va enseñando poco a poco quiénes y qué somos en realidad. Los psiquiatras no son capaces de hacerlo, dijo, los psicoanalistas no son capaces de hacerlo, solo la vida, con la de golpes inesperados que nos va dando una y otra vez, es capaz de hacerlo. Poco a poco.

    **

    Empecé a escribir, dijo, para poner orden en mi cabeza y evitar volverme loco. No porque tuviera “algo que decir” o porque quisiera crear objetos bellos o contar historias bellas, sino simple y llanamente porque quería poner orden en mi cabeza y evitar volverme loco.

    **

    Aquí, pensé, hay alguien que escribe sobre mí. Aquí hay alguien que me entiende. Y eso es a fin de cuentas lo que le pedimos a la literatura, que nos hable y que hable de nosotros.

    **

    No hay escritor, dijo, que en un momento u otro de su vida no piense que va a escribir una obra que terminará por justificar su existencia, una obra en la que podrá volcarse todo el tiempo que haga falta, quizá una década, o dos, o el resto de su vida, como fue el caso de Proust o de Dante.

  6. Muy buenos los “me acuerdo”, Perroan. Pueden convertirse en un vicio, aviso.

    Gengis, los héroes de Budapest no eran falangistas. Y si a alguien le interesa saber qué llevo a AE a hablar de ellos, que le pregunte en lugar de lanzar conjeturas fundamentadas en sospechas, prejuicios y ganas de enredar.

  7. Excelente selección la de hoy. De Otero tengo poca cosa y ya es hora de hacerme con su obra completa.

    ***

    Me gustan sus me acuerdos Tiene vicio, sí. A ver si me animo a poner alguno

    ***

    Ese otro libro que linkea Pirata, tiene muy buena pinta. Otro más para la lista. ¡Me arruinan!

  8. Blas de Otero, Celaya, Hierro, el trio de los setenta. Al fondo Miguel Hernandez.

    Poesía con nombres. Pido La Paz y la Palabra.

    Me acuerdo.

  9. Ese, ese es el que tengo, Pido la Paz y la Palabra Si, Kenzo, poesía con nombres. Y me acuerdo de leerlos bajo la sombra de plataneros en plazas tranquilas con bancos frescos de piedra en verano antes de las algarabías de niños y madres ocupando viento y voces

  10. Recuerdo con tristeza la última vez que fui inocente, pura en el primer beso de labios y que cerré los ojos para sentir por primera vez la carne , la piel y su deseo.

  11. Yo también cerré una vez los ojos cuando me di un hostión con la bici. Voy a decirlo en femenino: Me acuerdo de negar la catástrofe, era una tarde crepuscular de canoros vientos que azotaban mis orejas y velocidades inciertas que propiciaron mi caída en el abismo de rodillas peladas y sangre aún impúber.

  12. Me acuerdo de ir a por piñas con Robertito, tendríamos cinco años, para luego venderlas por las casas. Recuerdo que el dueño aquella vez nos persiguió con la guadaña, pasamos un miedo tremendo y atravesamos para escapar por un camino de apenas una cuarta, por una cantera peligrosisima. Poco después decidimos robarle las castañas que caían, y con el miedo aún en el cuerpo nos metimos en sus fincas, subiendo para Pénjamo.

    Aquella mañana volvimos a encontrárnoslo. Colgando de un roble, con una soga atada al cuello.

  13. Bremaneur, dice usted que “los héroes de Budapest no eran falangistas”. En la entrevista que enlazó usted, me pareció que el entrevistador y AE hablaban del falangismo, de primera hora incluso, de algunos de esos funcionarios.

    También dice que si “a alguien le interesa saber qué llevó a AE a hablar de ellos, que le pregunte”. Ni tengo el teléfono del señor Espada ni la confianza para hacerle esa clase de preguntas. Pero quizá usted sepa algo.

  14. “martes 19 de marzo
    Trabajé toda la tarde con Avellaneda. Búsqueda de diferencias. Lo más aburrido que existe. Siete centésimos. Pero en realidad se componía de dos diferencias contrarias: una de dieciocho centésimos y otra de veinticinco. La pobre todavía no agarró bien la onda. En un trabajo de estricto automatismo, como éste, ella se cansa igual que en cualquier otro que la fuerce a pensar y a buscar soluciones propias. Yo estoy tan hecho a este tipo de búsquedas, que a veces las prefiero a otro tipo de trabajo. Hoy, por ejemplo, mientras ella me cantaba los números y yo tildaba la cinta de sumar, me ejercité en irle contando los lunares que tiene en su antebrazo izquierdo. Se dividen en dos categorías: cinco lunares chicos y tres lunares grandes, de los cuales uno abultadito. Cuando terminó de cantarme noviembre, le dije, sólo para ver cómo reaccionaba: “hágase quemar ese lunar. Generalmente no pasa nada, pero en un caso cada cien, puede ser peligroso”. Se puso colorada y no sabía dónde poner el brazo. Me dijo: “gracias, señor”, pero siguió dictándome terriblemente incómoda. Cuando llegamos a enero, empecé a dictar yo y ella ponía los tildes. En un determinado instante, tuve conciencia de que algo raro estaba pasando y levanté la vista en mitad de una cifra. Ella estaba mirándome la mano. ¿ En busca de lunares? Quizá. Sonreí y otra vez se murió de vergüenza. Pobre Avellaneda. No sabe que soy la corrección en persona y que jamás de los jamases me tiraría un lance con una de mis empleadas.”
    MB.

  15. Me acuerdo de los primeros intentos fallidos de echar un polvo en las dunas. Quién volviera a tener esa torpeza. Y ese olor a sexo.
    Me acuerdo de su olor a sexo. Y de buscar sus gafas en la arena. Y de inventar mil excusas para explicarle a mamá porqué llegaba a casa con arena en las zapatillas y en el pelo. Y de la cara de mi madre. Y de la cara de mis hermanas. Incluso de la cara del perro de mi abuelo, que pasaba largas temporadas en mi casa.

  16. En su último artículo en El País, el siempre interesante Ruiz Soroa equipara la creencia en la existencia de Dios con la creencia en la existencia de una propiedad humana -la dignidad- en la que descansaría la igualdad democrática. No me convence del todo esa mezcla de cosas de orden distinto. Es como si alguien dijera que jamás ha hecho nadie nada malo porque un hecho malo es sólo una interpretación moral, en este caso negativa, de ese hecho. Eso está muy bien dicho, pero no evita que creamos que ha habido conductas que merecen una valoración moral negativa, o sea, que creamos que algunos se han portado mal.

  17. En todo caso de uno de ellos, Gengis. ¿Está seguro de que habló de falangismo y no de franquismo?

    No pensé que fuera usted quien estuviera interesado en los motivos de AE para escribir el libro, sino uno de sus supuestos interlocutores.

  18. Se presentó el día 12 de marzo en Budapest. Habrá presentaciones en otros puntos de España, como Barcelona y Vigo, pero no sé ni cuándo ni dónde.

  19. Le felicito. Parece que el trabajo de campo es especialmente importante.
    Hasta ahora los libros de AE eran poco consistentes. Creo que a Espada le sobra opinión y le faltan datos. Aun así leo sus artículos. Espero que siga colaborando con él.

  20. AE suele recoger datos de la barra del bar donde toma el café. Por eso se quedará en mediocre. Es un tipo listo, pero en su profesión mediocre. Demasiadas opiniones muy suyas, poco contrastadas. Le falta documentación seria.
    Gracias. Agradezco el calificativo lince en toda su extensión. Como visión integral, claro.

  21. – Brema: En todo caso de uno de ellos, Gengis. ¿Está seguro de que habló de falangismo y no de franquismo?

    – Gengis: Si usted lo da a entender, estoy seguro de que caí en esa confusión, pero la misma no cambia mucho las cosas. Me da pereza oír de nuevo la entrevista, pero me fío de lo que diga usted.

    – Brema: No pensé que fuera usted quien estuviera interesado en los motivos de AE para escribir el libro, sino uno de sus supuestos interlocutores.

    – Gengis: Ya que hace este comentario, le diré que estuve a punto de escribir que, si estuviera interesado en conocer los motivos de AE, etcétera; pero me pareció una descortesía, propia del que tiene especial interés en declarar que no le interesa conocerlos, y ese no es mi caso, ni mucho menos. En cualquier caso lo que importa no es lo que que yo pueda pensar sobre esos motivos -usted ya sabe que yo nunca piensa nada- sino lo que pueden decir sus enemigos con alguna verosimilitud, que era lo que planteé anoche.

  22. Querido Gengis: la dialéctica tiene unos límites y son los que marcan los imbéciles y los hijos de puta (usted los llama «enemigos»). Como comprenderá, lo que puedan decir no tiene ninguna importancia.

  23. Brema, sí tienen importancia -política, naturalmente- unas opiniones que son escuchadas por muchos.

  24. Además, no se me ocurre con quién discutir, lo que implica ponerme en su lugar, si no es con los que me parecen imbéciles o hijosdeputa. En muchas ocasiones ya se encargan ellos de hacerme ver mi error.

  25. Ruiz Soroa podría evitar mi objeción diciendo que la creencia en Dios no tiene que ser necesariamente la creencia en una persona cuya existencia, como la de cualquier cosa, es lógicamente anterior a lo que haga con la misma. Podría ser la creencia en una ficción, falsa desde el punto de vista teórico, pero inevitable desde el moral a modo de premisa suya. No sabemos si Dios existe con esa forma de ser que tienen las cosa, pero podríamos darnos por atribuirle la existencia de la que gozan los fundamentos, siempre quiméricos, de necesidades reales, como la de no hacernos barbaridades unos a otros. Eso es lo

  26. Yo creo que el falangismo como lo entendía José Antonio, era una doctrina (no creo que llegue al nivel de ideología) bastante interesante, aunque bien es cierto que es hija de una época y me temo que no es extrapolable a la actualidad. Aún así, a mi me gustaría que la derecha actual dejase de ser tan mercantilista y neoliberal, y tomase un poco de la Falange; una derecha de camaradas, de camisa azul mahón remangada, de trabajo y esfuerzo, de mérito.

  27. El muro de Berlín cayó hace más de 20 años y el mundo no es ningún lugar mejor, ni mucho menos. Es hora de abrir una tercera vía, un tercerposicionismo y para ello ya contamos con algún ideólogo en este blog.

  28. Gengis Kant | 19 marzo, 2013 en 16:29
    Brema, sí tienen importancia -política, naturalmente- unas opiniones que son escuchadas por muchos.
    ***
    Será importante si de esos muchos una gran parte decide no comprar el libro basándose en la basura ad hominem de los hijos de puta o en la basura inane de los imbéciles. No le veo la importancia política por ningún lado.

  29. Redacción definitiva:

    Ruiz Soroa podría evitar mi objeción anterior diciendo que la creencia en Dios no tiene que ser necesariamente la creencia en una persona cuya existencia, como la de cualquier cosa, es lógicamente anterior a lo que se haga con la misma. Él podría apostar por la creencia en una ficción, falsa desde el punto de vista teórico, pero inevitable desde el moral a modo de premisa suya. Quizá, diciendo algo así:

    No sabemos si Dios existe con esa forma de ser que tienen las cosas, pero podría darnos por atribuirle la existencia de la que gozan los fundamentos, siempre quiméricos, de necesidades reales, como la de no hacernos barbaridades unos a otros. Así concebimos la existencia de la dignidad humana, indemostrable en el terreno de los hechos pero difícilmente evitable como fundamento de la igualdad democrática.

    El de Dios habría dejado de ser el concepto de una cosa metafísica y subsistente y se habría reducido a ser una premisa moral, exactamente igual que la dignidad humana.

    Interpretada de esta forma, la idea de Ruiz Soroa se asemeja mucho a la invitación que el agudísimo Ratzinger, en sus años de papado, dirigió a los ateos: vivir como si Dios existiera. Al fin y al cabo ya vivimos como si fuéramos libres, como si fuéramos fines y no medios, como si hubiéramos pactado la forma de vivir juntos, etcétera.

  30. Brema, AE, además de querer vender libros es, al margen de militancias coyunturales -hubiera preferido decir ‘milicias’, pero ya es muy tarde-, un hombre político. Estoy convencido de que él sí tiene en cuenta esas opiniones, por más que piense que las alimenta la estupidez o la maldad.

  31. Seguro que Ratzinger había leído a Hans Vaihinger, el filósofo alemán del como si.

  32. Yo creo que el falangismo como lo entendía José Antonio, era una doctrina (no creo que llegue al nivel de ideología) bastante interesante, aunque bien es cierto que es hija de una época y me temo que no es extrapolable a la actualidad. Aún así, a mi me gustaría que la derecha actual dejase de ser tan mercantilista y neoliberal, y tomase un poco de la Falange; una derecha de camaradas, de camisa azul mahón remangada, de trabajo y esfuerzo, de mérito.
    —–///-///—/////////

    Tú flipas, macho. Piensa lo que has dicho.

  33. Me acuerdo de la sopa de arroz de mi madre mientras veíamos el Show de Dick Van Dyke los sábados por la noche.

  34. Y qué diferecia ecuentras tú entre eso y el puro marxismo?
    Busque, compare, y si encuentra algo mejor…

  35. Ante tal magna argumentación, no puedo más que bajar la cabeza y retirarme a meditar.

  36. El falangismo, como el comunismo, no dejan de ser una enfermedad de pubertad. Aunque en muchos casos, esta enfermedad se hace crónica hasta altas edades.

  37. Las terceras vias estan cargadas de minas. De tercera vía hablaba Gadafi, y también Sadam, con su partido Baas, tercera vía era la autogestionaria yugoeslavia de Tito…Para qué seguir.

  38. Kenzo, ok. Pero estamos viendo que las 2 tradicionales no es que hagan agua, es que una se hundió hace años y la otra está ya casi hundida…

  39. Hoy escuché a Thomas Quasthoff, quizás el mejor cantante vivo, interpretando My funny Valentine, tema muy versioneado y con el que Chet Baker alcanzó el cielo. La versión del barítono es espantosa, terriblemente desafinada. Supongo claro que peor sería Baker interpretando un lieder de Schubert. Pensaba si cambiaría mis brazos por la voz de Quasthoff, el cual como saben sufre de focomelia.

  40. Cuando sea la presentación en Vigo, avise con tiempo, Bremaneur, que me queda cerca. No sé si me va a convencer de comprar el libro… pero seguro será interesante escucharlo intentanto vender un libro que no sé si me interesa.

  41. Aristide, Kenzo: es este el principio de una gran amistad? . Ven. Falangismo y comunismo. Llegamos al mismo punto de partida. Es decir: el inicio de todo.

  42. El avatar reinserto de American Psycho me pone nerviosa y preocupada ¿puedo entrar tranquilamente sin encender las luces?

  43. La valentía en Grecia era la disposición a arriesgar la vida por el bien. Por el franquismo, no.

  44. La principal diferencia entre los griegos y nosotros es que su gusto por el orden, por la sintaxis, no podía soportar cosas disparatadas -diríanse separadas de un modo antinatural, absurdo- como un malvado valiente, generoso, digno… Sus valores no se habían descuajeringado.

    Nosotros, en cambio, somos más puristas. Queremos, por ejemplo, tener el concepto más puro de valentía, uno que sea independiente de cualquier otra cosa. Ello nos llevar a pensar que puede haber hombres valientes, al margen de que sean virtuosos o malvados.

    Nosotros somos severamente equidistantes; ellos eran felizmente tendenciosos.

  45. Nosotros propendemos a colocar las cosas que se oponen entre sí en una línea horizontal, igualadora; ellos, en una vertical, jerárquica.

  46. En toda diferencia solían ver dos: las cualidades distintas y el rango distinto de éstas.

  47. Ahora cambiemos la idea, más bien estática, de rango de valores por la dinámica de fuerzas -perdón por la redundancia- estimativativas, mayores unas, menores otras, y nos sale Nietzsche, tan griego y por ello tan intempestivo entre nosotros.


Los comentarios están cerrados.