Instrumento de error

El sofisma es un argumento falso revestido de una forma más o menos capciosa. Entra siempre en él alguna idea de sutileza, aun cuando no implica necesariamente la mala fe. Puede empleárselo equivocándose uno mismo, de igual manera que puede darse moneda falsa creyéndola buena.

Entre error y sofisma hay una diferencia fácil de captar. Error designa simplemente una opinión falsa; sofisma designa también una opinión falsa, pero de la que se hace un medio para un fin. El sofisma se pone en obra para influir sobre la persuasión de otro y para obtener de ello algún resultado. Así, el error es el estado de una persona que alimenta una opinión falsa; el sofisma es un instrumento de error. Hablar de los buenos tiempos pasados, creer que los antiguos eran más prudentes, más hábiles que los hombres de hoy, será por ejemplo, un error vulgar. Prevalerse de tal prejuicio, servirse de él para combatir innovaciones útiles o para defender instituciones viciosas, será un sofisma.

Cada sofisma tiene su carácter particular, pero todos ellos tienen un carácter común: el de ser extraños a la cuestión. La cuestión, en una asamblea política, debe ser siempre ésta: ¿Es buena o mala la medida propuesta? Se trata de calcular sus efectos, de comparar los bienes y los males que puede producir; tantos bienes, tantos argumentos en favor suyo; tantos males, tantos argumentos en su contra. El sofisma alega en pro o en contra de una ley una cosa completamente distinta a la consideración de sus efectos; tiende a desviar el espíritu de este punto de vista substituyéndolo por cualquier otro, y a juzgar la cuestión sin consideración a su mérito intrínseco.

[…]

1° Los sofismas suministran una presunción legítima en contra de quienes se sirven de ellos. Sólo a falta de buenos argumentos puede recurrirse a aquéllos.
2° Con relación a las buenas medidas son inútiles; al menos, no pueden ser necesarios.
3° No solamente pueden ser aplicados a malos fines, sino que es su más común destino.
4° Entrañan siempre una pérdida de tiempo y una debilitación de la atención para los objetos que se discuten.
5° Suponen, por parte de quienes los emplean o los adoptan, una falta de sinceridad o una falta de inteligencia.
6° Además, son sospechosos de mala fe, teniendo, si puedo expresarme así, una propiedad irritante. Con frecuencia adoptan un carácter de desprecio y de insulto, y tienden a producir debates llenos de acritud.

Jeremy Bentham. Tratado de los sofismas políticos.


  1. Chof, chof, chof.
    El 6º siempre es el más importante ¿no?, al menos es el que más revuelo provoca.
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    (Últimamente leo a Arcadi Espada (no el libro, porque no me lo ha regalado nadie), pero su blog. Lo elijo a él primero por reciprocidad (es de bien parida…) y segundo porque, aunque quizá quisera, no puedo leer todo lo que hay en internet, porque tengo que seguir haciendo mis cometidos y porque no puede crecerme más el culo (estar sentada/o: hace crecer el culo, esto está empíricamente demostrado.)
    Bien, pues leer a Espada me suele divertir. Aunque no comparto la histeria que ha cogido con lo de cambiar la ley de inmediato para que se estipule el escrache como delito (sí, claro, como que no hay cosas muchos más sangrantes en la sociedad y que la ley pasa de ellas (tráfico de seres humanos) como para ir a quitarle la pajita del ojo a nadie), sí comparto otras cosas (soy antinacionalista), pero sobre todo, es que me divierte.
    Ayer por ejemplo, todavía le hubiese quedado más redondo si en lugar de escribir:
    “Que Madrid se haya quedado con San Jorge es ya, literalmente, la hostia del expolio.”
    Hubiese escrito: “literariamente” en lugar de “literalmente”.
    Y no sé pa qué digo ná, pero ahora ya no lo borro.)
    Guten Morgen.

  2. Hannah Hudson tomó esta fotografía de John Unger y su perro Schoep en el lago Bayfield, Wisonsin. El can, de 19 años, sufre de artritis y no puede dormir por el intenso dolor, por lo que John se sumerge en el agua hasta que su mascota se queda dormida. Gracias a lo viral de la foto, a Unger le llegaron donaciones y pudo tratar a Schoep. Facebook/Hannah Stonehouse Hudson

    (Y ahora ya que mantenga otro que yo me las piro)

  3. Las enfermedades psiquiátricas, como muchas de las enfermedades neurológicas degenerativas, carecen de un marcador biológico específico que permita su diagnóstico. Ello lleva a que grupos radicales cuestionen su existencia, o incluso que acusen a la industria farmacéutica de “inventárselas”. Hay un marcado matiz cultural en estos planteamientos, pues a nadie se le ocurre decir que no existe el Alzheimer, pero sí que se afirma alegremente que por ejemplo la enfermedad bipolar es un invento. Esto es muy grave, pues además ocurre que para el Alzheimer no tenemos todavía un tratamiento suficientemente eficaz, pero la enfermedad bipolar sí.

  4. La medicina, que se vale del método científico, no tiene verdades inmanentes, sino que los conceptos van cambiando en función de nuevos conocimientos. Ello explica que el trastorno bipolar haya sido un concepto cambiante con el tiempo, siendo actualmente su perímetro de demarcación cada vez mas amplio. Tan es así, que se puede estimar que lo padece entre un 1 y un 2% de la población. Ello supone un verdadero problema social, porque una gran mayoría de pacientes están sin diagnosticar y sin tratar, generando sufrimiento y estrés en la familia y en el trabajo. Es muy interesante saber que estas personas son especialmente sensibles y creativas, lo que en principio es bueno pero añade problemas a la hora de abordar su diagnóstico y tratamiento. Básicamente muchas de ellas se niegan aceptar que tiene un problema, siendo la reacción habitual una explosión de mal humor y buscar culpables.

  5. Hoy hay un infradiagnóstico de la enfermedad y el tratamiento es subóptimo. La terapia actual, fundamentalmente litio, antidepresivos y antipsicóticos, no está exenta de efectos adversos. Entre otras cosas los pacientes suelen engordar bastante, lo que para algunas resulta un verdadero problema y causa de abandono del tratamiento. Además, los pacientes al estabilizarse suelen perder “chispa”, lo cual a veces genera conflictos personales o profesionales.
    Mi impresión para el futuro es que el perímetro diagnóstico será aún mayor, se reducirá el infradiagnóstico y se hará mas precozmente (suelen empezar los síntomas entre los 15 y los 25 años). Los tratamientos serán mejores, sin producir trastornos metabólicos ni afectar a los rasgos positivos de la personalidad.
    Todos estos cambios están ya produciendo un debate ético muy interesante, sobre el que hablaremos estos días. Lástima que los radicales de siempre irrumpirán con sus peregrinas ideas y prejuicios desinformados.

  6. Esta mañana he pensado lo mismo que gachoinlowercase. Me sorprende desagradablente AE con su propuesta de modificar el código penal para que recoja el escrache. El CP no está para cambios tan ligados al “hoy” , además ya recoge claramente conductas delictivas que se pueden dar en los escraches.
    Otrosí, respecto a Monod: qué le pasó con transcriptasa inversa?

  7. El discurso de la “no violencia” es una impostura, salvo que se amplíe el significado de la palabra “violencia” hasta comprender “lo que a mí me violenta”. Aun en esa interpretación tan generosa, hay que ser un desvergonzado para sostener que esa violencia es mayor que la que se ejerce sobre una parte de la población. Y el argumento que esgrimen (somos representantes del pueblo) es una perfecta imbecilidad: “Sí, y qué”. O mejor aún: “Precisamente por eso”.

  8. Tengo la sospecha de que los delincuentes que se dedican al phising no se lo curran demasiado.

    “Se le ha otorgado la suma de $ 1,500,000.00 por el Fondo Monetario Internacional (FMI), para las demandas que se van a enviar sus nombres, país, número de teléfono”.

  9. Al final me habré de comer con patatas mi desacuerdo histórico con el marqués y Brema de que las tías sois tontas, así, en general.

  10. Voy a contaros algo. No suelo acordarme de los sueños más que una o dos veces al año. Lo que sí sé es que sueño a color y con diálogos muy realistas. Como son muy vividos, me doy cuenta de que es un sueño cuando se corta por alguna circunstancia, el despertador hoy, o por lo chocante. El de hoy era chocante porque creo que era la primera vez que soñaba con mi padre, fallecido justo hace cuarenta días. En el sueño hablaban él y su hermano Fausto del modo que hablaban entre ellos, sobre cosas domésticas, la leña, la calefacción, algo por el estilo, y yo algo le comentaba a mi padre y él me respondía a mis comentarios. No ha sido hasta que estaba afeitándome que me he dado cuenta del detalle tan curioso: En el sueño mi padre hablaba con su hermano y conmigo tal como hacía antes de enfermar de alzheimer, hace ya doce años de esto. Me ha chocado lo curiosos que son los sueños y he pensado en cómo se construyen de retales que no alcanzo a comprender del todo.

    Ha sido a las cuatro y media de la tarde que nos han llamado para anunciarnos que mi tio Fausto acababa de fallecer. No me ha parecido una casualidad que muriese casi a la misma hora hace cuarenta días, ni que también fuese jueves, solo me ha venido a la mente que el pobre, que ya andaba algo pachucho cuando murió mi padre, les decía a los hijos que queria irse con su hermano, siete años menor.

    Ha sido después de avisar a varios familiares más, que pensando pensando me he dado cuenta del sueño de la noche, con ambos hermanos. Esto me ha hecho reflexionar sobre algo que en más ocasiones y sobre otros temas he mantenido y sigo manteniendo. Las casualidades no existen ni tienen orígenes psíquicos o extraordinarios, simplemente hay datos que coínciden por esas cosas del azar.

    Estando en el tanatorio, esto se ha corroborado cuando ha llegado mi hermano y hablando con mi madre y conmigo nos ha dado otro dato en el que es normal que no reparase yo, que soy un desastre para las fechas, pero extrañísimo que mi madre no haya caido: hoy era o habría sido el cumpleaños de mi padre.

  11. Kenzo, su reflexión sobre la figura hecha de fechas, sueños y seres queridos, me ha recordado la visión del movimiento brownoideo (o browniano), o los humanos y las moscas, según Cortázar.

    “… y poquito a poco, Maga, vamos componiendo una figura absurda, dibujamos con nuestros movimientos una figura idéntica a la que dibujan las moscas cuando vuelan en una pieza, de aquí para allá, bruscamente dan media vuelta, de allá para aquí, eso es lo que se llama movimiento brownoideo, ¿ahora entendés?, un ángulo recto, una línea que sube, de aquí para allá, del fondo al frente, hacia arriba, hacia abajo, espasmódicamente, frenando en seco y arrancando en el mismo instante en otra dirección, y todo eso va tejiendo un dibujo, una figura, algo inexistente como vos y como yo, como los dos puntos perdidos en París que van de aquí para allá, de allá para aquí, haciendo su dibujo, danzando para nadie, ni siquiera para ellos mismos, una interminable figura sin sentido” (Rayuela,del capítulo 34).

    También en mi familia hay coincidencias así, muertes y nacimientos. Siento sus pérdidas.


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