Diccionario para entender a los humanos (resumen semanal 22-28 de abril de 2013), por Perroantonio

cerdo. Estructura biótica capaz de procesar vegetales, frutos, insectos, carroñas y residuos, y convertirlos en carne y grasa comestibles y piel utilizable. Del cerdo, como del turista, se aprovecha todo. Es animal simpático y oloroso, y por ello empleamos sus diversos nombres (cerdo, puerco, marrano, guarro, cochino, etc.) para calificar a las personas que alegran nuestra existencia y nos aromatizan con su presencia.

feo. 1. Que mantiene relaciones difíciles con la proporcionalidad, la simetría y la escala cromática. 2. De belleza alternativa a lo convencional. 3. Persona de la que siempre se alaba su inteligencia o simpatía.

sensibilidad. Facultad de emocionarse, y evidenciarlo, al ver volar a una mariposa, temblar una flor o enrojecerse el sol en el crepúsculo. Gracias a la magia de la sinestesia los humanos sensibles que hayan leído la frase anterior habrán evacuado un suspiro al leer las palabras crepúsculo, mariposa y flor. Snif.

genética. Rama de la biología que estudia por qué siendo sus padres y abuelos inteligentes, guapos, sanos y aficionados a la floricultura, usted es tonto, feo, tiene seis dedos en los pies, es pirómano desde la etapa infantil y se parece tanto a aquel vendedor de caramelos.

ingeniería genética. Arte de la manipulación y transferencia del ADN para corregir, controlar o modificar el funcionamiento de los seres vivos. Es arte incipiente que, hasta el momento, sólo ha conseguido producir tomates imberbes, moscas sin alas y fundamentalistas ecólatras y religiosos.

hermenéutica. Arte de retorcer el significado de los textos para fijar lo que deben decir y que, normalmente, no dicen. Los textos incomprensibles suelen serlo por dos razones principales, a) están escritos por alguien confundido —profetas, poetas, astrólogos, homeópatas, naturopátas, papanatas— o b) están escritos para confundir a los legos (teología, metafísica, ciencia, leyes). Los hermeneutas de clase a (filólogos, gurúes, santones, dependientes de tiendas de macrobiótica) se distinguen de los de clase b (obispos, filósofos, científicos, abogados) en su condición eventual, prescindible y chiripitifláutica, mientras que los hermeneutas de clase b son los intérpretes del orden social. Un índice fiable de descomposición social es descubrir que el lugar de los hermeneutas de clase b ha sido ocupado por los de clase a.

smartphone. Teléfono más o menos inteligente —más que un gato y menos que un cuñado— que se utiliza para tonterías. Su período de obsolescencia es ligeramente superior al de un yogur, aunque menor que el de una mayonesa.

derecho. Conjunto de normas coactivas que regulan el mantenimiento del orden social, al que irónicamente se denomina convivencia. Para que el Derecho funcione son necesarios: una redacción abstrusa de las leyes, un cuerpo sacerdotal de intérpretes, una casta de saqueadores comisionistas (encargada de intermediar en las disputas y trasvasar el dinero de unos bolsillos a otros), y una legión de tipos armados que asegure el funcionamiento engrasado del sistema.


  1. Chof, chof, chof.
    Un smartphone, no es más inteligente que un gato ni de coña. NI siquiera un cuñado es más inteligente que un gato, y la prueba es que el viernes pasado, mi gato paseó a pataditas el smartphone de mi cuñado por toda la casa, y cuando se cansó los meó (primero al smartphone)

  2. Digamos que un gato es bastante más vivo que un smartphone, aunque tiene menos conversación.

  3. La acepción de sensibilidad me encanta. He evacuado no sé cuantos suspiros y sniffes, que por cierto dejan a una bastante descansada y en estado zen o yang. Hoy pienso darme un empacho de Jane Austen, con las versiones todas cinematográficas, bol de helado y pañuelos de tisú con ligero olor a lavanda.

  4. La ciencia, a pesar de carecer de presupuesto, avanza una barbaridad, y puesto que dicen que las crisis agudizan el ingenio, estoy segura de que estamos a las puertas de una gran revolución tecnológica que va a facilitar nuestras vidas, al igual que lo están haciendo todas las medidas que está tomando este, nuestro gobierno. Te voy a decir una cosa, Perro: van a sacar el smartphone meón.

  5. Si es así, Gachó, deberían intentar comprar el nombre de la clásica revista vasca de humor (o así), el TMEO.

  6. Vay , veo q ue en Vitoria-Gasteiz se encuentran las cosas más interesantes de la península: la redacción del TMEO, la fábrica de Fournier… (Uno de mis sueños es vivitar la fábrica de Fournier ¿no conocerás a nadie que me cuele?)

  7. Mejor que la fábrica (que no deja de ser una imprenta) es el museo Fournier, que ahora está integrado junto con el de Arqueología en el museo Bibat (tonto juego de palabras que significa algo así como dos en uno). Tienen una colección de naipes increíble. Merece la pena.

  8. No conozco a nadie de la fábrica, pero supongo que sí conozco a gente que podría mirarlo.

  9. ¡¡Quiero verla!! ¿Y tienen venta también? Sueño con ir y ver naipes grandes, pequeños, enormes, diminutos (coño, parezco Casimiro), quiero decir de diversos tamaños y redondos, triangulares, bueno ahora vendrían las formas. Y de diversos siglos; temáticos, etc, etc, etc.. ¡¡quiero verla, quiero verla!!
    Pues te diré si voy a Vitoria, porque es que ME MUERO por ver eso, desde siempre.

  10. Jornada futbolera inolvidable en el viejo San Mamés, con extraña cuadrilla comandada por Fito, el de los Fittipaldis. En Pozas rematamos una noche rokiblanca. Athleeeeeeeeeeeeeetic, riauuuuuu…


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