En manos de los locos

Escrito por Marqués de Cubaslibres

(Escribo esto bajo el influjo de la música de Flaming Lips y el eco de las conversaciones que he tenido en San Francisco con algunos psiquiatras asistentes al congreso de la American Psychological Association, en adelante, APA).

Hubo una época en la que los locos eran marginados y encerrados. Hoy comenzamos a saber que esos que aparecen como anormales en la distribución gaussiana son los que gobiernan el mundo en su sentido más amplio, que son las piezas necesarias que la evolución utiliza para provocar cambios. Los seres humanos más inteligentes y con mayor sensibilidad pagan el precio de la locura, pero el resto de la sociedad se aprovecha de los cambios que ellos implementan en el campo de las matemáticas, de la física o de la música. David Eagleman, en su libro Incógnito, postula que los delincuentes son todos víctimas de la locura y atisba un mundo en que saldrán de las cárceles, como antes salieron de los frenopáticos, una vez se corrija la avería mental que les lleva a delinquir. Para entender todo esto en su justa medida hay que reflexionar sobre un nuevo paradigma de la locura que está emergiendo.

dsm-vEn la APA se hablaba sin parar del DSM-V, un manual de diagnóstico psiquiátrico del que se venderán un millón de copias, tal como pasó con el DSM-IV. The Economist se ha hecho eco del asunto y le ha dedicado hace unos días un artículo y un editorial, lo que da idea de la inquietud que se está creando. La enfermedad mental tiene como característica diferencial que prácticamente carece de marcadores biológicos que ayuden a hacer un diagnóstico, por lo que éste se ha de hacer en base a la sintomatología recogida subjetivamente por el psiquiatra o referida por los familiares del paciente. Es decir, lo que se define realmente son síndromes o asociaciones de síntomas que agrupados constituyen una patología (desorden bipolar, esquizofrenia…). Esta situación ha llevado a que el DSM contenga cada vez mayor número de diagnósticos y llevemos el camino de etiquetar como trastorno psiquiátrico muchas conductas que hasta hace poco se consideraban como fisiológicas. Pero criticar esto, como ahora hace tanta gente estupenda, es ridículo, pues el DSM-V no es más que la consecuencia de todo lo observado y sistematizado más nuestro desconocimiento de las causas que lo producen.

Una de las críticas más acerbas ha ido dirigida contra la creación de la categoría «disruptive mood dysregulation disorder» para etiquetar a los niños que antaño eran solo «raritos». Se habla de que ello supone estigmatizar a los que sean así categorizados y medicalizarlos con tratamientos innecesarios. Pero la tozuda realidad es que los que padecen un trastorno bipolar pueden empezar a tener síntomas preocupantes a muy temprana edad y a conducirse de forma peligrosa para su integridad física (riesgo de suicidio, de accidentes, de intoxicaciones por drogas). A estos niños no se les diagnostica y, si se hace, no se les trata, pues se desconoce el efecto en ellos de los medicamentos diseñados para adultos. Si quiere saber más sobre esto introduzca en google «bipolar kids» y se estremecerá al ver el sufrimiento de las familias afectadas.

Ante la ausencia de marcadores biológicos de la enfermedad se está intentando utilizar la genética para poder definir mejor grupos homogéneos de pacientes. En un estudio publicado este año por el Psychiatric Genomics Consortium se ha observado que una determinada variación genética en cuatro posiciones diferentes aparece en pacientes etiquetados con patologías tan dispares como el déficit de atención por hiperactividad, el autismo, el desorden bipolar, la depresión mayor y la esquizofrenia. Es decir, que mientras el DSM-V distingue cada vez más síndromes, la genética tiende a agruparlos como un mismo problema que se expresa clínicamente de diferente forma.

La atmósfera sonora de los Flaming Lips es inquietante, sólo ha podido ser creada por unas personas especiales que conectan con otras personas especiales. Llevan muchos años haciendo música, pero solo son famosos en su pueblo, Oklahoma. La locura es creativa, supone una predisposición genética para hacer cosas raras, algunas maravillosas y otras terribles. Pero forma parte de la naturaleza humana y tenemos que aceptarla y aprender a convivir con ella. Los neurocientíficos y su brazo armado, los psiquiatras, lo están haciendo muy bien pese a las críticas de los que ignoran lo que ignoramos.


  1. Chof, chof.
    (Cuando vuelva me lo leo en despacio, que seguro que voy a discrepar)
    Guten Morgen.

  2. Al final, Marqués, no he entendido si cree que los músicos que escucha y cita deberían tratarse con alguna droga debidamente prescrita a partir “de todo lo observado y sistematizado más nuestro desconocimiento de las causas que lo producen”, ir a la cárcel de inmediato para no perder más el tiempo o presentarse a las elecciones por Oklahoma.

  3. Es lógico que aparezcan reacciones de inquietud después de aquelarres como el de San Francisco.
    Primero, porque somos software, y nos resulta desagradable que nos intenten manejar a través del hardware. Al menos HAL sabía que era un computador, y Robby también sabe que es un robot.
    Segundo, por la legión de abogados, brokers, periodistas y oenegeros en búsqueda de intereses para ellos o para las empresas que les emplean.
    Y sin embargo, el uso de psicofármacos en mano de médicos-médicos ( iba a escribir humanistas, empáticos ) aliviará cada vez más dolor gratuito.
    Será necesario redoblar esfuerzos para discernir las fronteras de los espacios en los que deben seguir operando Platón, Sloterdijk, Kant y Freud, quizás Buda, Jesús et alii

  4. Holmesss, entiendo y comparto su observación sobre la frontera, y también creo que hay algo importante en el concepto de dolor. Por ejemplo, se ha referido al ‘dolor gratuito’. El dolor del cuerpo se trata como síntoma, signo de otra cosa que es el objetivo auténtico del tratamiento médico. Me da la impresión que no sucede lo mismo con el malestar psíquico. Se alivian los síntomas que perturban para que todo pueda seguir igual. Así que se queda usted así de igual, con su fractura de peroné anímico y neoplasias varias del alma y sin la única señal cuya escucha podría hacer que comprendiera algo importante de usted o que cambiara algo su vida, por ejemplo.

  5. Por ejemplo, a la gente se le muere la gente y los médicos les recetan ansiolíticos y somníferos, o incluso antidepresivos para que el dolor no les impida conciliar el sueño y puedan ir a trabajar. Yo creo que habría que respetar más el dolor.

  6. El dolor es deletéreo para la salud. El dolor mata. “Respetar el dolor” es una de las recomendaciones mas absurdas que nunca he oído. Hay que ver el daño que hacen algunas lecturas tóxicas mal digeridas.

  7. Procuro, hay algo de cierto en lo que usted dice sobre los peligros de silenciar las señales/la necesidad de respetar el dolor. Pero me temo que el Marqués, cuando habla de depresión, habla de la depresión mayor. No de un duelo, no de un humor manifiestamente mejorable, no de (en su feliz expresión) una fractura del peroné anímico: un auténtico cáncer del alma que puede tener a una persona postrada en la cama, hecha un guiñapo. Fíjese si será inhabilitante la condición, que los psiquiatras advierten a los familiares de que el riesgo de suicidio se torna real cuando el enfermo ha salido de ella y puede aunar fuerzas para tirarse por una ventana.

  8. Creo que Procuro hablaba de dolor en tanto duelo, y así lo describe a las 13:01; visto así, la respuesta del marqués parece fuera de lugar.
    Al hilo del duelo por la muerte de un ser querido y los somníferos, un amigo me descubrió las virtudes de ver salir el sol después de una noche en vela por razón de la muerte de su padre. Pura sabiduría, vieja como la tierra.

  9. Dolor es dolor, y fútbol es fútbol. “Dolor en tanto duelo” es impreciso y literario. Desde luego no aparece en el DSM-V.

  10. Desde la ignorancia y a partir de los indicios que usted mismo suministra, Marqués, parece que el riesgo cierto del manual diagnóstico en cuestión es un sobrediagnóstico que corre parejas con la sobremedicación. Es decir, una red que debería servir para atrapar pulpos gigantes y atunes de cien kilos, como la depresión profunda que menciona Pirata, va a dejar la mar esquilmada y sin pececillos. Posiblemente estoy cayendo en la banalización y la generalización, que son precisamente los rasgos odiosos del “paradigma”.
    Me resulta francamente opresivo. (Holmesss, ¿tiene por ahí algo más fuerte?).

  11. Tratar a los delincuentes como enfermos me parece un atentado contra la dignidad de todos. Pagar la pena debe redimir al culpable y resarcir socialmente a la víctima.

  12. Los estudios de neuroimagen han mostrado como el dolor físico activa las mismas zonas cerebrales que el dolor psíquico. Ello ha llevado a que se esté utilizando el paracetamol para tratar este último.
    Tengo la edad suficiente como para haber vivido una época en la que se recomendaba no tratar el dolor físico. Hay que aguantarlo a pelo, se decía. Ello era una muestra de entereza, religiosidad o advocación a la Virgen. Me sorprende que todavía andemos con estas reticencias para tratar el dolor.

  13. Hay quién ve la enfermedad mental como una reacción noble y comprensible a las presiones del conformismo social y el concepto de ‘naturaleza humana’ como una conservadora y nociva invención de la burguesía ilustrada.

  14. Y dale. No leo reticencias para tratar el dolor. Son un progreso los esfuerzos para clasificar y etiquetar sus tipos y causas fisiológicas o genéticas. ADEMAS hay que pensar qué hacemos con los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne, puestos a ser literarios.

  15. (Un congreso en San Francisco pa vender el paracetamol y riéte tú del marketing de la Coca-Cola)

  16. (Me voy, que está lloviendo y me gusta arrastrarme sobre mis babas con los cuernos sacados.)

    (Qué generosa soy. Qué alma más vieja tengo)

  17. Ah, que no he dicho lo que quería decir:
    Que la vida que nos hemos, o nos han , o hemos entre todos montado o dejado que nos montasen, no se ajusta a nuestra evolución biológica.
    No es que estemos mentalmente enfermos, es que es así como de manera natural reaccionamos a un entorno que no es el correcto.
    Nuestro cuerpo (y por tanto con él la cabeza con su cerebro y todas sus partes) todavía es el adecuado para andar en taparabos en verano, escondidos en una cueva en invierno y saltando de árbol en árbol. Y hétenos aquí, sentados delante de una pantalla que nos está destrozando la vista que necesitamos para cazar los conejos que ya no vemos.
    Y me estoy liando, pero si se quiere, se me entiende.

    (Ahora sí que me voy a dejar las babas por ahí)

  18. Te agradezco la sinceridad, Tareixa, pero no era necesario. Total, ¿para qué?

  19. Osea que si tratamos el dolor psíquico con psicofármacos… malo, pero si lo tratamos exitosamente con paracetamol: puritito márketing multinacional. ¿No se estará usted poniendo estupenda…?
    Porque aluego arremata con eso de que no estamos locos, sabemos que hemos llegado demasiado pronto a nuestra propia evolución.

  20. La web que ha linkado gacho es una basura. Vean un extracto de lo que se dice en ella:

    Ahora bien, ¿qué es ser normal? Krishnamurti dijo que “no es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”,

    Entiendo que no se debe jugar sucio en una discusión como la que he planteado hoy. Y hacer esos links es jugar sucio.

  21. Hermanos, lo confieso, he pecado. Acabo de pagarle los quince leuros a maese Espada.
    Las razones. La primera que soy de natural incongruente; la segunda que últimamente estoy menos de acuerdo con el de lo habitual y eso indica a mi alma inquieta que ese es el momento adecuado para pagarle.
    La más importante, mi curiosidad malsana por comprobar (si un día soy mal chico) si me censura siendo pagador.

  22. Me pregunto si los antidepresivos o los antipsicóticos hubieran podido hacer algo por Robert Walser. Hace unos meses, cenando con un grupo de españoles en Ginebra, le planteé esta duda a un residente español que estaba trabajando en el mayor hospital público de la ciudad. No recuerdo a qué conclusión llegamos, dado que a cada paso la conversación se hacía más apasionada y confusa gracias a la grappa, pero sí recuerdo que nos contó que, cuando todo fallaba, ponían en práctica una estrategia de choque: la privación del sueño (que es al parecer lo que hacen ciertos antidepresivos: suprimir las fases REM -confirme o desmienta, Marqués).

    Fue una médico suiza, de hecho, quien redescubrió la técnica al recibir una mañana en el hospital la visita de una anciana a la que nunca había logrado sacar una sola palabra, tan hundida estaba en su pozo. Esa mañana se presentó sin embargo eufórica, y a las preguntas de la médico contestó que no sabía a qué atribuir ese estado. Lo único que podía decirle, apuntó, es que esa noche se había despertado de madrugada y no había logrado volver a conciliar ni una sola hora de sueño.

  23. Salvo que estemos empleando los términos “locura” y “loco” en su sentido más ligero y frívolo (“estoy loco por ti”, “Maruja: no hagas locuras”, “qué locura de trabajo”…), la locura jamás es creativa sino tremenda y dramáticamente destructiva. Los “locos maravillosos” son un constructo exclusivamente literario, ajeno por completo a la realidad de la patología mental. Las esquizofrenias, la depresión endógena, la neurosis obsesivo-compulsiva, el autismo infantil… son enfermedades muy serias y arrasadoras que requieren de un tratamiento farmacológico continuado y raramente curativo. Esto, que lo sabe perfectamente el Marqués, no encaja con la visión literario-musical barata que, a propósito de las psicopatías, resuda su entrada. Además, si las patologías mentales severas fueran tal que así, cosa de creatividad, genio y magia, habría volado a San Francisco a una especie de “happening” erótico festivo y no a un congreso de carácter científico donde poder husmear por dónde van los proyectos de futuro en neuro-psicofarmacología. Supongo que el laboratorio para el que trabaja no le habría costeado alegremente la asistencia a una jam-session con ignotos músicos de Oklahoma… loquitos, eso sí, por la música.

  24. Respecto al interesante tema traído por el marqués, ya indiqué que por deformación lectora o desconfianza natural, tiro mano a la pistola cuando se nombra a el soma.
    Al hueso roto escayola y analgésico, a la infección antibiótico y analgésico, pero que la decisión final de lo que es dolor anímico, lo que es reparable o no, y como consecuencia la definición de delito, esté en manos de médicos, me chirría. Al fin y al cabo los médicos no son científicos, sino operarios que utilizan herramientas desarrolladas científicamente para aliviar a los pacientes. Y sinceramente no veo ciencia en la psiquiatría, como el mismo dice veo una aproximación, un compendio.
    Mi madre también los hace. Sobre cualquier cosa que ustedes le pidan.

  25. Espero las hostias King Size con curiosidad. Pero no dedicaré tiempo a defender mi post que estreno nuevo software CakeWalk de Roland y cuando regrese al hogar tiene prioridad absoluta.

  26. La mención que ha hecho el marqués sobre el dolor físico y el dolor psíquico me ha evocado los ingeniosos dispositivos que he visto usar, años ha, para cuantificar la eficacia de un analgésico. Se medía por el peso creciente que soportaba sobre la patita un ratoncito convenientemente inmovilizado. En el momento que chillaba anotabas los gramos.
    No sé, y me gustaría saberlo, cómo se mide el dolor psíquico. Tal vez lo que falla es usar la palabra dolor para esa experiencia vital. Y vive dios que no la estoy menosteniendo.

  27. Oye ximenodatalaya quien coño seas, medícate algo para aprender a leer. Y dósis máxima para aprender a escribir. So tontaina.
    —————–
    Marqués, sucio juegas tú, siempre. Y basura eres tú, desagradecido soberbio. Tonto tontísimo. Que se ve que todavía te afecta el jet lag.

    (Encima que te animo el debate. Anda y que te den mucho paracetamol por donde más amargan los pepinos mientras escuchas a Wagner a toda hostia y te vuelves loco del todo y prueban contigo todos los psicomierdafármacos)

  28. Pirata, para la depresión profunda y resistente se recurre al electro schock, la privación de sueño y ahora, lo último, a la ketamina.
    JMA, antes conocido como Protac, estamos hablando de un nuevo paradigma de la locura cuyo epítome es la enfermedad bipolar. En esta patología, y también en menor grado en otras, hay con frecuencia mayor creatividad e inteligencia. Lo dicen los mayores expertos en bipolarcon los que estamos trabajando en un proyecto muy concreto, así como que la mayoría de pacientes andan sin diagnosticar por la vida.
    Para JMA, y para todos, como esto es un blog y no una publicación científica, me he permitido alguna licencia para animar el cotarro. pero no me tomen el rábano por las hojas, o la berenjena si alguno lo prefiere.

  29. Gacho, ya has pasado al insulto. Dedícaselos a tu puta madre por favor.

  30. Definitivamente, estás enfermo.
    Y lo de mi madre me lo dirás a la cara si es que tienes cojones, que va a ser que no.

  31. Hace unos años acudí a un hospital psiquiátrico acompañando a la madre de un amigo al que habían llevado en ambulancia después de intentar destrozar el piso donde vivían.
    -‘La mayoría están aquí, como tu amigo, por culpa de la droga’, me dijo un doctor con el que coincidí en la máquina de café.

  32. Que digo yo que las cosas no son si o no, on-off… entre la “normalidad” (o sea esa zona central de la campana de Gauss de los comportamientos y las características humanas) y los extremos mas desorbitados hay zonas de transición bastante amplias… todas las patologías (sobre todo las mentales) son exageraciones de algo normal y que, IMHO, tienen efectos deletéreos sobre el portador. Si la media de altura de las persona es 1’70 cm (por decir algo, vamos…), los altos tendrán ventajas y desventajas, e incluso se puede considerar que los tipos muy altos tienen muchas ventajas para ser jugadores de baloncesto y ser fichados por equipos que les paguen con largueza, pero un exceso de hormona del crecimiento acabará tronchando al gigante. (vease Tanya Angus). Otra cosa es que sea mas fácil dar una pastilla que empezar a determinar si ese rasgo es o no causa de sufrimiento, o si realmente no hay otra terapia, o si en realidad lo que hay detras de ese daño es una persona/grupo social aun mas patológico que quiere doblegar a algunos elementos que se salen de la norma estrechita, estrechita… en los sesenta, en la puritana Suiza, encerraban a las adolescentes rebeldes en manicomios… porque la “rebeldía” de fumar a escondidas, pintarse las uñas y besuquearse con los novietes se consideraba una patología (eso si, al chavalote que se beneficiaba a la chica lo consideraban la mar de normal, nada de “te aprovechas de una enferma”). Y bajo el DSM.II a las mujeres que se querían divorciar les hacían electroshocks porque eso “era de locas”

  33. Al parecer, la terapia de privación del sueño debe utilizarse con cautela en el caso de los enfermos bipolares, porque su efecto “euforizante” les puede conducir fácilmente del estado depresivo al maníaco.

    ***
    Marqués, sólo conozco a una persona diagnosticada como bipolar. No es particularmente inteligente, ni tampoco creativa. Y aquí, sin ir más lejos, tenemos a otra bipolar de cuyas fases somos testigos varias veces al día (journal de bord: 17:05: fase depresiva; 18:15: fase maníaca) que es de una simpleza rayana en lo patológico.

  34. Y punto.
    No sé quien es más simple, si el simple, o quien le dedica tanta atención y pensamiento al simple.

    (Perro, dale algo a Pirata que se baje de la silla)

  35. Un americano de cada cinco recibirá tratamiento psiquiátrico en uno u otro momento durante su vida. ¿Qué? ¿Alguien dijo uno de cada cuatro? Ah, lo ven. Ustedes ya no son los guardianes de manicomio remoto poblado de monstruos. Son los centinelas de una muralla que encierra a millones y cada vez más millones de seres. (…) Pero ustedes permanecen fieles a su obligación. Pasean por su muralla, con la frente bien alta y los diplomas al hombro, para que todo el mundo pueda verlos, aunque en el fondo están seguros de que si el populacho decide derribar la muralla ese rollo de papel va a ser tan inútil contra ella como las teorías de Freud. Están en lo alto de la muralla, esgrimiendo la única arma que ha demostrado cierta efectividad. ¿Alguien puede decir al resto de la clase de qué arma se trata? ¿Nadie lo adivina? Les daré una pista. ¿Quién sufraga esta fastuosa reunión?
    No se alzó ni una mano. La sala estaba atónita. (…)
    -Aquí están. Las empresas farmacéuticas. Sus laboratorios fabrican su arma: las drogas. Ellos son los proveedores de la munición y ustedes, sus clientes. Esta reunión es su lonja. Cada uno de los stands de abajo fue diseñado para para responder a sus necesidades allá en lo alto de la muralla, para convencerles de que sus laboratorios pueden proporcionarle las armas más modernas. (…) Eso es lo único que tienen en su arsenal -prosiguió suavemente-. La única arma que surte efecto tanto en el diablo como en lo que alberga, unos cuantos agentes químicos. Aunque los posesos son multitud y los diablos, legión.
    (Ken Kesey, La Caja del Diablo: ensayo)

  36. El rollo del nido de cuco ya no existe. Si se abrieron los frenopáticos no fue sino gracias a los bloqueantes de receptores dopaminérgicos que desarrolló la pérfida industria farmacéutica.

  37. Tanto la entrada de la Wiki como el artículo que el Marqués enlaza en su escrito hacen referencia explícita a la consideración del duelo como una manifestación clínica. El DSM-IV lo excluía expresamente del catálogo de trastornos mentales, y el recién aprobado corrige esa exclusión para volver a incluirlo dentro de los trastornos depresivos y en consecuencia, a considerarlo susceptible de tratamiento médico. Es decir, la objeción que hace Procuro es la que también han hecho muchos psiquiatras, y de hecho al parecer es una de las novedades más relevantes y controvertidas del DSM-5.

    De modo que el asunto tiene su miga, y además sirve como ejemplo para por lo menos entender la razones de esa especie de enmienda a la totalidad que algunos hacen al DSM. Me refiero a las críticas que se hacen desde la buena fe, por supuesto, porque también las hay para dar y tomar desde intereses que nada tienen que ver con el bienestar de los pacientes o el progreso de la medicina. El DSM no debería ser, a efectos prácticos, otra cosa que una herramienta, un manual de consulta, como lo es un vademecum. El peligro, obviamente, es que haya psiquiatras que lo usen como tablas de la ley. Es decir, con el DSM anterior en la mano, un médico obtuso o perezoso no medicaría bajo ningún concepto a alguien inmerso en un duelo, aunque este fuese tan intenso o prolongado que a todas luces resultase conveniente hacerlo. Ese mismo médico obtuso o perezoso, con el nuevo DSM, empastillaría de entrada a cualquiera que haya perdido a alguien querido, sin preguntar ni evaluar nada, porque es lo que viene en su libro. Parece absurdo, pero es un peligro cierto: en el artículo de The Economist enlazado puede leerse que el director del instituto de salud mental de USA ruega expresamente a los profesionales que no se guíen exclusivamente por las normas del DSM, porque hacerlo puede ser un obstáculo para un diagnóstico correcto.

    La única frivolidad del escrito del Marqués es afirmar que Flaming Lips son unos tipos raros conocidos sólo en Oklahoma. Hombre, por Dios. Cierto, esto en un blog y no sólo se permiten sino que se necesitan licencias, pero definitivamente hay cosas con las que no se juega: Flaming Lips es una banda maravillosa que no tiene nada de inquietante, sino todo lo contrario. Coman mandarinas, muy sanas y útiles para todo.

  38. Por cierto, en el último libro de Jabois, “Manu”, que está a punto de salir, hace referencia a sus maestros Calaza y el marqués. Parece que se olvidó del gran Gómez y de la inestable gachó.

  39. Albert, muy ajustado todo lo que dice, así da gusto. Lástima que con los Flaming patine. Parece usted muy joven ciertamente.

  40. ¿Tú estás loco? ¿A qué iba a nombrarme a mí mi héroe? Lo de Calaza es evidente, compremsible, esperable y lógico a todas luces. Lo tuyo es más inverosimil, pero a saber de qué te artes de serviste en qué momento de debilidad para que te deba algo.
    (Y que te vayas a la mierda)

  41. Vale gachoinlowercase, estoy dispuesto a que me lo recete…Aunque bien pensado… Quite, quite, no me parece de fiar, se pone demasiado estupenda.

    De todas formas agradezco sus cariñosas atenciones. Parece usted simpática, quizás lo sea.

  42. Pues claro que no se trata de escribir un paper para el AJP, marqués. Claro. Pero concederle rasgos de creatividad, genio o, simplemente, ingenio a la enfermedad mental (si es de verdad enfermedad mental y no sólo alguna de las categorías del DSM, donde -como todos sabemos- estuvo incluida la homosexualidad), es falsear la realidad. Y usted lo sabe, claro.

  43. Nuestro paisano pedroooo es un bipolar de libro y es ingenioso como él solo, aunque yo abomine sus pelis. Porqué no se pasa este sábado a cenar por el Zulo y lo discutimos? Tengo un magnum de Pago Florentino esperando su presencia.

  44. Pirata, Protac, no les parece un escándalo que no haya ni un solo jugador del Atleti en la lista del otro marqués? Juanfran (castigado por la pifia ante Francia), Mario Suárez (porque su novia está demasiado buena), Adelardo (bajo de forma)…

  45. Tampoco del Athletic: Llorente, Muniaín. Susaeta, Chechu Rojo….es un escándalo.

  46. Y, ahora que te veo eufórico y locuaz, marqués, una preguntilla sin maldad. Sin restarle ninguno de sus muchos méritos a Jabois, por supuesto; pero me pregunto por qué debería citarme como maestro (o incluso como alumno) de nada alguien con quien jamás he hablado y al que leí por primera vez en 2011.

    La verdad, me he quedado un poco pillado. con la reflexión.

  47. Gómez, era una tontería sin sentido. Disculpe, es que no me gusta que me llamen “campión”. Me recuerda a cuando andaba por Cuba con el “tropicaso” encima

  48. Porque yo me fui a Cuba para follar hasta que reventase la cáscara, no como otros que fueron a hacer afotos estéticas.

  49. Una pregunta, Marqués: ¿se podría haber hecho hoy por Barrett o Nick Drake, por citar dos nombres, algo más de lo que se hizo en su día? (A Drake, recordémoslo, lo mató una sobredosis —del fármaco legal que tomaba para atajar su depresión.)

  50. Hoy la farmacologia y la psiquiatría salvan tantas vidas como no podemos imaginar. Se imaginan que todavía vivieran Syd Barret (see Emily play), Frank Zappa (Hot rats), Brian Jones (Ruby), Keith Moon (Magic bus)…

  51. Bueno, Barrett fue bastante longevo; pero el tratamiento que recibió durante años y años parece haber adormecido su creatividad, al menos la musical (creo que pintó algunos cuadros, seguramente mejores que los de Antonio Tejero, aunque no sé si por mucho). A quien podrían haber diagnosticado y medicado a tiempo es al orate de Chapman, y nos habríamos ahorrado el disgusto.

  52. Yo sí tengo amigos bipolares. En un entorno cercano (que yo sepa fehacientemente), cuatro, aunque sospecho de alguno más. Sólo uno de ellos es un genio, aunque los otros tres son bastante inteligentes. Tres chicos y una chica. La idea de que los muy inteligentes y muy sensibles acaban pagando el precio de la locura y, a su vez, son factor de cambio evolutivo me parece demasiado poética, Marqués; tanto que empiezo a pensar que forma parte de una campaña publicitaria.

    Por lo demás, me extraña la fobia contra los medicamentos. En las fases de duelo nos solemos recetar unos buenos lingotazos, que posiblemente tendrán peores consecuencias que una pastillas controladas por un médico. Y no sé qué ha hecho más daño, si la psiquiatría o la caricatura de la psiquiatría que ha hecho el cine.

  53. Hay sufrimientos que solo se acaban con la muerte. Llevo 2 años con AR, he tenido q dejar el trabajo, ya no puedo esquiar con mi hija, caminar es un suplicio y necesito ayuda para abrir un bote de mermelada. Que le den a la vida y ojala pronto pueda viajar a Zurich. Billete de ida.

  54. Gracias Perro, por su noble ecuanimidad.
    Les ruego profundicen en el asunto Flaming Lips. Me parece que son unos genios enfermos. Supongo que debo estar enfermo yo mismo, cuando tanto me trastornan. Cierto que lo mismo me influyeron, supongo que negativamente, King Crimson, Pink Floyd, Soft Machine, Can y tantos otros.

  55. Pues no, pero no hagamos drama. Es lo que hay. Hay q aguantar. Pero todo acaba algun dia.

  56. Cuando el dolor va en serio, todos buscamos el remedio más potente que haya en el mercado. Al mismo tiempo, resulta difícil renunciar a toda una tradición que exalta el dolor, al menos el psicológico, como vía de conocimiento o manifestación paradójica de una plenitud que, en la medida en que se echa de menos, aún no se ha ido del todo (‘se sufre, pero se aprende’; ‘y no es verdad, dolor, yo te conozco, / tú eres nostalgia de la vida buena’, etc.). El caso más extremo es Huxley: en Un mundo feliz solo vive de veras el personaje que renuncia al confort medicamentoso y se mortifica para mantenerse consciente.

  57. Sin la molestia propia de todo deseo -por ejemplo, del de follar- nos conformaríamos, sin dar un paso más, con tener el deseo.

  58. Hay en mucha gente cierta resistencia a medicarse, que les lleva, aunque inicien un tratamiento, a abandonarlo o ser desidioso con sus plazos y dosis. El dolor sabe vencer esa resistencia. A alcanzar el nivel necesario para ello (variable sin duda) lo llamaba antes ‘ir en serio’.

  59. Mucha gente cree que no es posible que exista una moral que prescinda de la alegría que se siente al obrar bien, lo que implica que el que obra bien siente a la vez la tristeza debida a la posibilidad de hacer el mal. Luego el malestar forma parte de la moral.

    (Es verdad, pero esto no viene ahora muy a cuento, que hay otra gente, muy poca, contraria a llamar moral a algo que necesita el concurso de esos sentimientos, o de otros. Esta gente dice que hay que hacer el bien porque debe ser hecho, con satisfacción o sin ella.)

  60. Hay que estar muy zumbado para no querer combatir el dolor del que habla el marqués; pero al mismo tiempo hay que pensárselo bien, cosa que no sé si haré alguna vez, antes de que una moral hedonista, reacia a todo clase de dolor, nos anime a declarar la maldad absoluta, amén de la inutilidad, del dolor, sea la angustia ante el temor de errar o ese picor propio del deseo.

  61. Ir demasiado tranquilos al examen conlleva el riesgo de que nos dé igual lo que hagamos en él.

    La moraleja que quiero que saquen no es que debamos acudir con un ataque de nervios, pero sí algo nerviosos.

    Algo de dolor viene bien. Ahora, si algo de él viene bien, no podemos decir que el dolor sea totalmente malo.

  62. Alejandro, no quería corregirte; sólo decir que, tratándose de dolor-dolor, para mí siempre va en serio.

  63. ¿Dónde está la sabiduría de la Naturaleza, a la que no se le ha ocurrido mejor manera de decirnos que estamos malos que haciéndonos daño? Que nos lo diga directamente, y ya está.

  64. La Naturaleza multiplica las cosas sin necesidad. Toda enfermedad trae el suplemento, otra enfermedad, del dolor.

  65. Leopoldo María Panero. El circo.
    Dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma
    lanzando gritos y bromeando acerca de la vida:
    y no sé sus nombres. Y en mi alma vacía escucho siempre
    cómo se balancean los trapecios. Dos
    atletas saltan de un lado a otro de mi alma
    contentos de que esté tan vacía.
    Y oigo
    oigo en el espacio sonidos
    una y otra vez el chirriar de los trapecios
    una y otra vez.
    Una mujer sin rostro canta de pie sobre mi alma,
    una mujer sin rostro sobre mi alma en el suelo,
    mi alma, mi alma: y repito esa palabra
    no sé si como un niño llamando a su madre a la luz,
    en confusos sonidos y con llantos, o bien simplemente
    para hacer ver que no tiene sentido.
    Mi alma. Mi alma
    es como tierra dura que pisotean sin verla
    caballos y carrozas y pies, y seres
    que no existen y de cuyos ojos
    mana mi sangre hoy, ayer, mañana. Seres
    sin cabeza cantarán sobre mi tumba
    una canción incomprensible.
    Y se repartirán los huesos de mi alma.
    Mi alma. Mi
    hermano muerto fuma un cigarrillo junto a mí.


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