La mentalidad del esclavo

Mencken-Prontuario-minPero la mayoría de los oficios que desempeñan los esclavos no brinda, claro está, la oportunidad de autoengañarse con bambollas. El escribiente que trabaja en el depósito de cal y cemento de algún remoto villorrio de la Franja de Misiones Extranjeras no podrá convencerse jamás de que su profesión es noble: peor aun, tampoco podrá convencer de ello a los demás. Y lo mismo les sucede a otros millones de hombres que habitan esta gran República, tanto en la ciudad como en el campo, millones de pobres tipos condenados a desempeñar durante el resto de sus vidas tareas opacas, estúpidas y tediosas: tinterillos, camioneros, granjeros, funcionarios de poca monta, supernumerarios. Tienen que ser perfectos idiotas para sacar algún placer de su trabajo. La felicidad, la sensación de que ellos también son alguien, la sensación de estar realmente vivos, deben buscarla en otra dirección. En las grandes ciudades esta necesidad se satisface fácilmente. Allí existe una maquinaria vasta y compleja que se encarga de distraer al esclavo de su desolación espiritual: catedrales del cine que lo trasportan a un mundo de opulencia y romance, donde los hombres (que siempre identifica consigo mismo) son valientes, ricos y apuestos, y las mujeres (que identifica con su esposa… o con la más joven de sus cuñadas) son limpias, bellas y elegantes; diarios que lo deleitan e instruyen con sus páginas de deportes y sus historietas y con elocuentes llamados a su generosidad, su espíritu cívico y su patriotismo; la radio que le ofrece las últimas piezas de jazz; el béisbol; las carreras; el juego; los burdeles y los deportes que se practican en estadios: mil artificios para hacerle olvidar sus penas. Es esta oportunidad colosal para evadirse de la vida y no solo la apetencia de dinero la que determina que multitudes de palurdos se muden a las ciudades. En realidad el palurdo está mucho más cómodo en su tierra natal: la ciudad lo hacina y lo explota, y el noventa por ciento de las veces sigue siendo espantosamente pobre. Pero por lo menos la ciudad le enseña a olvidar su indigencia, lo entretiene y lo emociona mientras lo devora.

Millones de esclavos deben permanecer, claro está, en los villorrios y en el campo. Las ciudades no pueden absorberlos a todos, ni siquiera a la mitad de ellos. Por lo tanto abordan el problema de hacer soportable la vida con sus magros recursos. Todos estamos familiarizados con los medios —políticos, religiosos y sociales— de los que se valen para ello, medios que, a mi juicio, explican perfectamente algunos de los fenómenos de la vida norteamericana que más intrigan a los observadores extranjeros. Las manifestaciones de primitivismo religioso con su base psicopatológica; la violenta acritud de la política rural; la prosperidad de las órdenes fraternales payasescas; la inalterable popularidad de docenas de formas distintas de barbarie… todas estas no son sino manifestaciones del patético esfuerzo que despliega el pobre campesino para salir de su marasmo, para justificar y ennoblecer su existencia, para evadirse de las sórdidas realidades que lo acosan diariamente. Cuando gime y lanza espumarajos en una zarabanda religiosa se siente conspicuo, prominente, un hombre de nota, y por ende es fácil inducirlo a participar en semejantes ceremonias. El desempeño de un minúsculo cargo lugareño suministra prestigio, y en consecuencia lucha frenéticamente por conquistarlo. La afiliación a una logia ridícula le confiere una dignidad misteriosa y siniestra, le infunde una sensación de poder y trascendencia, y por ello la apetece tanto como el intelectual urbano apetece la Légion d’honneur o un doctorado en leyes. Todos estos pasatiempos le ayudan a olvidar, aunque solo sea transitoriamente, que continúa siendo un gusano miserable y que su presencia sobre la Tierra reviste menos importancia real que la de sus propios cerdos.

Hace mucho tiempo sugerí que un buen método para combatir los linchamientos en el Sur consistiría en crear charangas en todos los pueblos de campaña. Argüí que la mala música distraería y cautivaría tanto a los negros como a la escoria blanca, alejando a los primeros del crimen y a los segundos de la brutal gratificación implícita en el castigo. Ahora perfecciono y hermoseo esta sugerencia. Propongo, en fin, que se archive la idea de la charanga y se la reemplace por la implantación de las corridas de toros. ¿Por qué? Hay que matar el ganado y los blancos pobres del Sur son reconocidamente salvajes. ¿Por qué no combinar la necesaria matanza de los cuadrúpedos cornudos con un espectáculo que estremecerá al salvaje, le hará olvidar su triste destino, y lo salvará de buscar evasión en la política, el asesinato y el vudú? En el Sur, las corridas de toros harían algo más que abolir los linchamientos. También socavarían el fanatismo religioso. La vida en Georgia sería mucho más segura y feliz si los anglosajones puros de la región pudieran desahogar su tensión concurriendo todas las semanas a la plaza de toros, para ver allí cómo los picadores, banderilleros y matadores* oficiales, todos ellos buenos demócratas y hombres bautizados, linchan y queman (o aunque solo sea castran) a un Bos taurus macho, renuente y disconforme.

*En español en el original.

Henry Louis Mencken. ‘La mentalidad del esclavo’ (1924). Recogido en Prontuario de la estupidez y los prejuicios humanos. Granica Editor. Buenos Aires, 1971. Traducción de Eduardo Goligorski.


  1. Una jovencita me abroncaba ayer como solo sabe hacer una hija a su padre, por haber colgado en mi ignoto perfil de FB una foto mía en la plaza de toros. No se puede hacer eso, clamaba, vas a levantar mucha animadversión, afectará a tus negocios en Sudáfrica, te lincharán.
    Me apresuro a enviarle la entrada.

  2. Holmesss, ni Coetzee ni Manuel Vincent volverán a dedicarle un libro, que lo sepa. Por otro lado, ¡es que me lo ha puesto imposible de resistir!

  3. Será un duro peaje, Procuro. A Vicent le agradezco un docu de la 2 presentando Sicilia, desde Palermo a Siracusa, del que se dedujo una visita que espero tenga continuidad.
    Y Coetzee ! En la novela que tengo más presente, Desgracia, la actitud del protagonista al negarse a pedir perdón a la comunidad universitaria le hace pasar a ser una persona activa, si bien acompañada de calamidades; no parece experimentar nostalgia por un mundo de confort y reconocimientos, tal vez porque que le resulta ajeno, por no responder a sus valores sino a los sociales. Y entre tanta calamidad va apareciendo en el personaje cada vez menos tenue la luz de eros, del deseo, tan radicalmente ausente en toda la novela.

  4. He leído el libro sobre ajedrez y ciencia que acaba de publicar Leontxo García, excelente analista de ajedrez y periodista però grotesco ensayista. El hombre nos quiere convencer de la utilidad del chess y en su delirio lo propone como bálsamo de Fierabrás. Tiene la honradez de incluir las críticas de un cientIfico a sus locuras, y esta sí es una parte interesante del trabajo. En resumen, el ajedrez no es mas que un juego (quizás el mejor) però su inclusión en los programas educativos carece de sentido alguno, y menos todavía si se hace tipo la URSS buscando fenómenos. Otra cosa es que un buen profesor de mates utilice la mùsica y el ajedrez para motivar a sus alumnos, ahí sí que encaja bien.

  5. Si los esclavos, gracias a la existencia de “una maquinaria vasta y compleja”, dedicamos tanto tiempo a la fantasía como al trabajo, ¿por qué hay que pensar que éste es nuestra única realidad?

  6. H. L. Mencken carece del refinamiento cultural que le permitiría saber que la crueldad es compatible, y puede que algo más, con el arte. Los rodeos está claro que no.

  7. Sí, cruel y arcaico es lo que decía Coetzee en la carta contra la iniciativa popular en España. Para ser arcaico tiene muchas reglas, los rodeos no tienen tantas.

  8. Holmesss, me gusta Coetzee y me gustó mucho Desgracia, y veo que hice una lectura bastante infantil entonces, porque me quedé sobrecogida por la crudeza de la caída y expulsión desde las torres del campus a la realidad, es eso sobre tod lo que recordaba (lo que le dura a una la infancia). Pero me doy cuenta de que lo fundamental es eso que dice, que la desgracia es para el protagonista una ocasión para cambiar su vida y hacerla verdadera, lo que no es igual que bonita o cómoda. Coetzee, un tipo que sabe ponerse el mundo por montera y coger el toro por los cuernos, pues a buen banderillero hay toro en todas partes, pero dile a la luna que no venga, / que no quiero ver la sangre de Ignacio / sobre la arena, vamos.

    (Aunque seguramente la que ha escrito al Parlamento ha sido Elizabeth Costello, que también me gustó mucho).

  9. A mí, que tengo una cultura muy desigual, no me gusta la tortura a los toros; tampoco la ópera. Pero basta saber de qué van ambos para tenerles un respeto.

  10. Si la trama de los Borbones con la fiscalía y Hacienda no estuviera ya por sí bastante clara, hay dos datos que claman al cielo de la noticia de esta tarde:

    1. Cualquiera que haga regularmente sus propias declaraciones de la renta y haya vendido un inmueble en alguna ocasión, sabe que Hacienda tarda en identificar la operación en cuestión tanto como tarde el contribuyente en declararla o, en su defecto, tanto como tarde la notaría que ha llevado a cabo la operación en notificar a Hacienda la compraventa. En este caso, Hacienda sostiene ahora (en un giro de 180º respecto al comunicado de ayer), que se trata de un error, motivado por un baile de cifras en el DNI. Dejando al margen el hecho de que no se trata de UN error, sino de 13, el hecho es que a Hacienda le costaban esas trece transacciones y, por lo tanto, tuvo que exigir en su momento el pago del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y AJD a la presunta vendedora. ¿Es posible que a la infanta se le pasase el pequeño detalle de que tenía que abonar más de un 25% de una ganancia patrimonial indebidamente imputada? Y, en caso de que no se le pasase por alto y lo pusiera en conocimiento de Hacienda, ¿cómo explicar el presunto error en el informe que hizo llegar hace dos días a Castro?

    2. El segundo dato es propio de 13 Rue del Percebe, pues ocurre que los DNI de la familia real constan excepcionalmente de sólo dos cifras. ¿Podrán explicar sin que suframos un ataque de risa cómo confundieron tres veces (13), el DNI de la señora María Auxiliadora Castro de las Peñas, vecina de Bernuy de Porreros, con el número “14”, DNI de la infanta de marras?

  11. Estoy asustada.
    Me dicen “¿qué tienes?” y yo digo “nada, ¿por?”, pero tengo miedo. Mucho, mucho miedo. Contnúo adelante porque a pesar de todo miedo no es lo que más tengo. Tengo muchísimo más asco.
    Es como ir caminado y saber que de repente de cualquier parte te van a saltar encima.
    Caminamos por una sendero lleno de espejos con los cuales van distrayéndonos mediante un juego de imágenes, sin dejarnos ver realmente qué es lo que hay delante, atrás y a los lados.
    Tengo miedo de lo que pasa en Turquía y de los cientos y cientos (digo cientos y cientos) de suicidios que está habiendo en España. Yo sí estoy a favor de que se publiquen todos y cada uno de los casos de suicidio y, lo que es lo mismo, estoy en contra de que se oculten. La gilipollez del “efecto imitación” es una patraña que pretende ocultar la falta de decencia de las “autoridades”. No es mas que un mirar para otro lado, nada más que eso.
    Tengo pavor de la insolidaridad, y de tanta estupidez humana vestidita de azul, con su camisilla y su canesú.
    Ah, y estoy hasta la figa ya, por si hubiera o hubiese alguna duda.

  12. Hoy insiste Arcadi en el tema por el que tanto me intereso: bipolares, genios y suicidio.

  13. Es gran-Dios-o este sistema:
    http://www.republica.com/2013/06/17/hacienda-reclama-17-000-euros-a-un-nino-de-cinco-anos_665663/

    Pa mear y no echar gota, vamos. Y los periodistillas gastando saliva de rotativa con lo de la infantita.
    ——————————
    Y me cago en todos los hedhunters tibios y mariquitas del mundo. Bla,bla,bla, bla, ¡Inútiles! ¡Engominaos! Con esas barbitas tan recortaditas, lástima no os recortasen tan bien (es decir, de ese buen modo) los plieguecillos de la bolsa escrotal.

  14. La chusma que viajamos en metro, en ocasiones somos testigos de situaciones como la que he presenciadoo hace un par de horas.

    Una joven va leyendo un libro de Jung (joven cuyo aspecto era exactamente el de una joven que lee a Jung) y al advertirlo, un hombre mayor la interpela al respecto y tienen una interesante conversación sobre aquel y Freud, su maestro, y se recomiendan Un método peligroso y lástima, solo he compartido con ellos tres paradas.

    Pero todo se andará.
    Antes, el marqués ni siquiera hacía la compra (de ahi que en una ocasión en la que le dieron la lista y le mandaron al súper, como él mismo relató, leyó Jamón york 100 y se trajo 100 lonchas) y ahora ya va a Mercadona.

  15. (Pero a un servidor, que piensa a lo grande, le direron Jamón York 100 y se trajo 100 € de jamón)

  16. “y las mujeres (que identifica con su esposa… o con la más joven de sus cuñadas) ” jeje, qué bueno.

  17. Si el servicio secreto logra también cargarse el turismo italiano estaremos definitivamente salvados.

  18. No entiendo la manía de decir que estamos tan mal como lo estaban los esclavos pudierndo deicr q

  19. Mencken me ha parecido uno de ésos que creen que llaman a las cosas por su nombre por el mero hecho usar cacofemismos.

  20. Mencken fue uno de los tipos más admirados y odiados de su época. Tengo la sospecha de que lo políticamente correcto nació, precisamente, para contrarrestar la influencia de tipos como él e impedir que se llamara palurdos a los palurdos. Hoy todo es cacofemismo. Hace bien en despreciarle, Gengis; escribió páginas memorables contra los filósofos y metafísicos.

  21. Aquí siempre se ha hablado de prosa “macho” o “prostática”. Lo de cacofemismo suena como algo propio de afeminados. Aquí queremos gente que se vista por los pies, que no mee de cuclillas y galope en máquinas de gran cilindrada.

  22. http://economia.elpais.com/economia/2013/06/14/actualidad/1371223998_224600.html?goback=.gde_1776066_member_250277273

    Y que no se te ocurra buscarte 300 ó 400 eurillos más en negro (si es que puedes y para completar esa mierda de subsidio), porque entonces eres un insolidario, te aprovechas del sistema, y el brazo justiciero de Hacienda (que somos todas sus putas madres) cae sobre ti.
    Anda y que se vayan a tomar por el culo.
    Hoy dia quien no es antisistema es un hijo de puta. No hay más.

  23. Perro, filosofía es precisamente lo que hace Mencken, no tanto por igualarlo todo -todos esclavos, todo engaño, todo malo- como por creer que en ese fondo que él revela, y sólo en él, está la realidad.

    Sé de qué hablo porque me he pasado años usando, sin la gracia de Mencken, ese lenguaje reductor, monista. ‘El trabajador moderno es un episodio más de la eterna esclavitud.’ O: ‘El ocio es la prolongación del trabajo por otros medios.’ O: ‘No mires fuera: el sistemas eres tú.’

  24. Marqués, limítese a agradecerme, como me merezco, que con un lenguaje maricón y tangencial terciara a su favor en la riña que mantuvo con la pirata. ¿No ve que uso ‘kakós’ en el sentido ordinario, ajeno a la moral, de feo?

  25. Para logógrafos o infacundos.

    Resulta un locus vocis considerar a la poesía como un terreno críptico y exageradamente apartado de la inteligibilidad del lenguaje común.
    Pero ya Platón imputaba a la poesía su excesiva eficacia comunicativa y, por esa causa, su desvío de la verdad, ya que tiende a inclinarse a la persuasión o a la sugestión y, por tanto, termina convirtiéndose en un artefacto manipulador.
    Por eso el poeta siempre nos engaña; nunca habla como debe sino como quiere. Si no resulta prevaricador, sí, en todo caso, malversador de caudales semánticos (públicos y privados).
    Leíamos en Babelia que Gil de Biedma consideraba a Blas de Otero un retórico. Bien podría haberle contestado el bilbaíno: “Y tú, más”.
    Y es que, no como en prosa, en cada poema al elegir la palabra que debe armonizar con las otras palabras, se incurre indefectiblemente en un resultado retórico, utilizando si cabe alguna figura retórica.
    En definitiva, el poeta no es un fingidor, ¡qué más quisiera Pessoa!, el poeta es un prestigiador.

  26. Mencken es de los que impiden que llamamos ‘personas con diversidad funcional’ a las que tienen ‘una diversidad funcional’.

  27. Lo digo yo, que debo de ser el último español que pregunta en los bares por el water.

  28. … el último también que se dice ‘alma’ y ‘moral’, en vez de usar eufemismos como ‘psiquismo’ y ‘ética’.

  29. El eufemismo, que pertenece al orden de lo tibio, no puede gustar a los que prefieren vivir en un estado de continua picazón, irritación, indignación.

  30. Desmiento que los enfadados, los cínicos, los realistas, sean más lúcidos que los contentadizos.

  31. A mi se me escapan cosas y como a este señor ni lo conozco ni nada he leído pues no se de qué va ni que quiere contar. Pero algo termina resultando familiar a pesar de los siglos.

    Demasiado… como decirlo, ¿de perogrullo? No me interesa en principio Louis Mencken y su biografía tampoco: el típico americano con conciencia social (sesgada e limitada) que escribe de aquello y lo de allá y tal, sin conocer, no más.

  32. THE MOODY ONES
    Niega Gengis que los malhumorados sean mas lúcidos que los que tienen buen humor. Es difícil discutir sobre una afirmación tan general, pero los datos científicos apuntan justo en la dirección contraria. La irritabilidad, el viajar del “anger” al “gloom” con frecuencia inusitada, es el síntoma princeps de la distimia, la ciclotimia o la bipolaridad (si es que estas tres cosas no son solo una). Ser pareja, o padre/madre de una de estas personas es el “infierno en la tierra”, ya lo dije, pero la sociedad se beneficia de los cambios disruptivos que estas personas introducen en ella. Los hijos de la ira, social o intelectual, son los que han cambiado el mundo.

  33. Gengis Kant dice:| 18 junio, 2013 en 15:06 Desmiento que los enfadados, los cínicos, los realistas, sean más lúcidos que los contentadizos.

    ***

    Así es, hay gente muy tranquila enfadadita con el mundo que persevera hasta enfadarse amablemente con lucidez. Y después escribe cosas para los contentadizos y que estos se enfaden pero poco o mucho y con consentimiento

  34. Tareixa | 18 junio, 2013 en 15:12 (Editar)
    Demasiado… como decirlo, ¿de perogrullo? No me interesa en principio Louis Mencken y su biografía tampoco: el típico americano con conciencia social (sesgada e limitada) que escribe de aquello y lo de allá y tal, sin conocer, no más.
    *********
    He tenido que haber sido muy malo en una vida anterior. O eso o estoy atravesando una anomalía espacio-temporal surrealista.

  35. Marqués, son los airados los que corren con la carga de probar que la realidad se ajusta a su dispepsia. Mientras tanto, no hay ninguna razón para desconfiar de los aciertos de una ciencia alegre. No veo en lo que dice después ninguna relación especial entre la genialidad y la descripción correcta de la realidad.

  36. Perro, una vez que me han admitido debajo de un buen puente, yo no tengo ninguna razón para rebelarme. Pero, de querer cambios, no pensaría en que el mundo va mal sino en que puede ir mucho mejor. “Como una progresión infinita de la felicidad de los que ya están en el Cielo.”

  37. Dado que la realidad no es ni buena ni mala moralmente hablando, es imposible que el triste tenga más razón que el alegre, y lo mismo al revés. Que dejen su eterna disputa el filósofo que ríe y el que llora.

  38. Y yo como sigo sin pillar ni una, por si algo de todo fuera o fuese alguna indirecta para mí: me cago en vuestra ya sabéis qué, lúcidamente.
    ————————————-
    Perro, ¡¡Las pantuflas de cuadros NO!! POR FAVOR, POR FAVOR, por favor te lo pido.

  39. Verso universal:

    Quien no se suicida
    es porque no quiere
    ni ama
    Conoce que tus ojos
    son tus otros dos
    cojones.

    ALBERTO MANZANO (“Señales para una muerte”)

  40. No llamo contento al que está alegre sino al que se conforma con estarlo, igual que se contenta con la tristeza.

  41. Lógicamente, ni los cínicos son más lúcidos ni las rubias más cachondas. Lo que ocurre es que entre un A y un B igualmente lúcidos y preclaros yo siempre escojo al divertido.
    Respecto a los enfadados, estoy con el Marqués; los cómodos rara vez hacen algo que no sea aumentar su propia comodidad.

  42. No estoy segura de que enfado y comodidad sean contrarios. El enfado proporciona un gran placer al enfadado, y el enfado permanente un placer sin fin.
    No estoy segura de qué va la espiral pero me gusta decir cosas.

  43. (Ok, pues yo a lo mío; en plan coña publicitaria, como si fuese el sponsor. La que paga todo esto, vamos “Això ho pague jo”)

    Me he enamorado:

    (Quiero que me preñe aunque el retoño fuese estéril (es lo que tiene no ser de la misma especie).
    Vive en Zurich (bien, ya sabía yo que lo del alemán me cambiaría la vida)

  44. Del texto de Mencken no me gusta hoy lo mismo que me entusiasmaba ayer, por no decir esta mañana: su pathos feroz, nihilista. El problema de despreciar todo -así, a bulto- es que uno lo confunde todo. Como le ocurre a Mencken cuando piensa que en las corridas se indendian toros. Qué más quisiéramos.

  45. – Yo encaro la vida con alegría porque no vale la pena amargarse, y además el que se enfada tiene dos trabajos y…
    – ¡Maricón!

  46. Soy vicesecretario adjunto de la comunidad de vecinos. ¿En qué se basa Mencken, si no es en elucubraciones sobre la vanidad del mundo, para prohibirme que disfrute de mi autoridad?

  47. “[…] tinterillos, camioneros, granjeros, funcionarios de poca monta, supernumerarios. Tienen que ser perfectos idiotas para sacar algún placer de su trabajo”.
    Lo que quiere decir aquí el autor con su estilo faltón, que no en realidad especialmente disfémico o funcionalmente diverso, yo creo, es que él no sería capaz, y que además siente desprecio por esas piltrafas humanas con las que no se identifica. Mencken experimenta cosas y habla de él mismo. No de los tinterillos, camioneros, granjeros, funcionarios de poca monta, y demás posibles perfectos idiotas que son solo unas imágenes esquemáticas en su mente.
    Su señor padre, Mencken, dan ganas de decirle, no sé por qué. Será porque se me ha estropeado el camión, el tintero y el tractor, y me estoy cabreando.

  48. Parece ser que Sostres sería nuestro equivalente del siglo veintiuno. No lo sigo pero cada vez que leo algo suyo sé que me iría de farra con él.

  49. Los que desprecian a los tinterillos, camioneros, granjeros y demás “piltrafas” son incapaces de vivir sin estos. Que no los veo yo escardando cebollinos ni levantando paredes… vamos, ni pasando la escoba, que va, están muy ocupados poniendo a caldo a la gente trabajadora

  50. Mandarín, que no podamos vivir sin la ayuda de alguien no impide que lo despreciemos. Más bien es una razón.

  51. El mismo desprecio que siente Mencken, sentía yo por los otros profesores del instituto, convencido de que se preparaban las clases porque no les gustaba la lectura.

  52. Es sencillamente increíble que nadie que sabe de guarra de filología no haya puesto los puntos sobre las íes. Hemos llegado a lo que decía E.S. Discépolo: el nuevo rico analfabeto calla a quienes de verdad saben (en tiempos estuvo Roxana, que creo aún lee, y ahora están al menos Al59 y el propio Perroantuán). Gengis, su respuesta es indigna de quien conoce a Aristóteles. Jugar con las palabras no le hace más ingenioso, sino más frívolo.

  53. Procu, ¿no le gusta más mi ‘cacofemismo’, que se ciñe mejor a la oposición griega entre ‘eu’ y ‘kakos’, como ocurre con ‘eufonía’ y ‘cacofonía’?

  54. millones de pobres tipos condenados a desempeñar durante el resto de sus vidas tareas opacas, estúpidas y tediosas: tinterillos, camioneros, granjeros, funcionarios de poca monta, supernumerarios. Tienen que ser perfectos idiotas para sacar algún placer de su trabajo. La felicidad, la sensación de que ellos también son alguien, la sensación de estar realmente vivos, deben buscarla en otra dirección.
    ********
    Ya era consciente de que alguno de ustedes tenía serios problemas con la comprensión de los textos escritos, pero no suponía que la cosa llegara hasta el punto de la epidemia.

    Mencken (que por otra parte puede ser un perfecto cabrón) NO dice que desprecie a “tinterillos, camioneros, granjeros, funcionarios de poca monta, supernumerarios” sino que sus trabajos son una mierda y que sólo los perfectos idiotas pueden disfrutar de trabajos embrutecedores. Como la mayoría de ustedes, supongo, no entra en ninguna de estas categorías y disfruta de trabajos con su puntito de realización intelectual, no acabo de entender qué les preocupa. ¿Que los camioneros se den cuenta que su trabajo es una mierda? ¿Que se rebelen y acaben estudiando una carrera por la UNED? ¿O me quieren hacer creer que la vida en una granja del Medio Oeste americano en 1924 era una maravilla?

    Por cierto, Gengis, lo que propone Mencken es unir la fiesta de los toros y los linchamientos del Ku-Klus-Klan en un mismo espectáculo. Joder, que no es tan difícil de entender.

  55. Tareixa | 18 junio, 2013 en 15:12 (Editar)
    No me interesa en principio Louis Mencken y su biografía tampoco: el típico americano con conciencia social (sesgada e limitada) que escribe de aquello y lo de allá y tal, sin conocer, no más.

    ***

    “El típico americano con conciencia social (sesgada e limitada) que escribe de aquello y lo de allá y tal, sin conocer, no más”.

    ¿Pero usted. señora, qué americano típico o atípico conoce? Porque yo, que he conocido a unos cuantos, puedo decir lo que aquél. “Los americanos, no sé, no los conozco a todos”. Y mire que he vivido rato en ese país.

  56. Editaría, Jenny, pero es que me ha gustado lo de la “guarra de filología”.

  57. gachoinlowercase | 18 junio, 2013 en 20:14
    ¿Por qué no sale el vídeo directamente como antes?
    *******
    Porque no es un enlace directo. La URL esta acortada (por lo que veo, por el propio youtube). Seguro que ahora funciona:

  58. Lo siento Jenny, pero la batalla del kakos es más bonita vista desde fuera. Además usted ya ha ganado. Cuando el adversario está en el suelo no es necesario pisarle.

  59. Procu, confieso que me limité a consultar el “Greek-English Lexicon”, de Liddle y Scott, donde aparece ‘ugly’ como primera acepción de ‘kakós’. Para ‘vitium’ sólo miré “A Latin Dictionary”, de Lewis y Short.

    Al grano:

    Normamente, el significado moral de una palabra deriva de otro más elemental (como ocurre con ‘areté’, en prmer lugar ‘excelencia’, o con ‘soprosine’, q compostura, ya en la antigüedad ‘kakós’ añadi al primitivo un sentido moral; vitium, para lo mismo parece que tuvo que esperar a la edad media.

  60. “Ni guarra”. Esa es la cosa. Pero lo más llamativo es que pase sin más. Mis conocimientos de griego clásico se limitan a dos años de bachillerato y larga convivencia con un aristotélico, vaya por delante. Pero que un pastillero enriquecido oponga una interpretación chusquera, exponga en mangas de camisa y lo mismo valga… ah, ahí no. Kakía es lo que es, y 300.000 euros al año no cambiarán su significado.

  61. Gengis, disfemismo ya existía y se usa, y eso en lengua no debe despreciarse. (No todo va a ser crear, que decía Krahe y citaba Perroantonio).

  62. Vamos a ver, Gengis. No nos pajeemos más. ¿Hacen kakós o vitium NINGUNA referencia a una desviación/degeneración FÍSICA en la literatura clásica griega o latina?

  63. No sé qué hago últimamente para que salte lo que estoy escribiendo. Repito lo último:

    Normamente, el significado moral de una palabra deriva de otro más elemental (como ocurre con ‘areté’, en primer lugar ‘excelencia’, o con ‘sofrosine’, que tiene que ver con la compostura, el además contenido, el porte aristocrático ajeno a las prisas de los plebeyos.

    Ya en la antigüedad ‘kakós’ añadió al primitivo un sentido moral; ‘vitium’, para lo mismo parece que tuvo que esperar a la edad media.

  64. En mi primera clase de griego (de idioma griego) aprendí dos frases: “O ánthropos kalós kai agazós estí” y “O ánthropos microcosmós estí” (no recuerdo si los acentos eran así y no voy a levantarme a mirar, que diría el Maestro): “El ser humano es bello y bueno” y “El ser humano es un pequeño universo”. Tanto Kalós como su contrario kakós hacían referencia no tanto a cualidades físicas (que también) como espirituales. Al menos es lo que aprendí en aquella primera clase, en 3º de BUP.

  65. “Ya era consciente de que alguno de ustedes tenía serios problemas con la comprensión de los textos escritos, pero no suponía que la cosa llegara hasta el punto de la epidemia”.
    ****
    Es vegdad, Pegoantuán, qué buggos, hace bien en exponeglo y denunciaglo.

  66. He notado cierto rencor de clase en lo de “pastillero enriquecido”. Dicho sea de paso.

  67. ‘Kakía’ puede traducirse -según el contexto, claro- por incapacidad, defecto, daño; ‘vitium’, por enfermedad.

  68. Gengis, sus respuestas son indignas de su escuela, por lo sofistas. El significado primero de kakós o areté, en el sentido de literario (textualmente; es decir, pasado a la letra escrita) es moral, sólo y exclusivamente moral. Para un griego del siglo IV AEC o para un romano del II de la EC, es decir, durante al menos seis siglos de la Antigüedad clásica, que es de lo que se trataba en esta estúpida polémica, esos conceptos no remitían a ninguna deformidad física, sino a una cualidad estrictamente moral.

    Ustedes podrán decir misa, que tanto vale la opinión del pastillero como la del estudioso, y a mí (a mí personalmente) me la trae al pairo. Pero creo que como tendencia nos lleva (a todos) a la puta ruina: no, no vale lo mismo la opinión del carnicero del barrio sobre la Eneída que la de un latinista, del mismo modo que para pedir un desguace del cordero no vale lo mismo la opinión del carnicero que la opinión de un especialista en literatura augustea.

  69. “En el Sur, las corridas de toros harían algo más que abolir los linchamientos.” ¿Tan difícil es entender que ahí no se habla de ninguna unión?

  70. procurofijarme | 18 junio, 2013 en 23:20 (Editar)
    “Ya era consciente de que alguno de ustedes tenía serios problemas con la comprensión de los textos escritos, pero no suponía que la cosa llegara hasta el punto de la epidemia”.
    ****
    Es vegdad, Pegoantuán, qué buggos, hace bien en exponeglo y denunciaglo.
    *****
    Me limito a evidenciarlo sin coger por las orejas a los tarugos. Me estoy moderando. Lo que me preocupa es que si no se entiende el significado recto de los textos, como para entrar en especulaciones.

  71. Gracias Perro por estilizar mi enlace.
    (Y que sepas que yo sí lo había entendido todo a la primera y por eso no he entrado en esa absurda timba dialéctica. Miau)
    —————————————–
    Griego (el idioma) yo no estudié, porque Don Gregorio, que era el profe, llamaba gritando ¡¡Guá-rraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa !! a cualquiera que mascase chicle en clase. Yo nunca masqué, ni masco (porque tragas aire y no me va) pero solo de pensarlo me asusté y cogí ciencias puras. Y como mi Bachillerato es de ciencias, ya no voy a tener plaza para sacarme el Técnico superior en Educación Infantil, porque prefieren un Bachilerato de Humanidades.
    Pero me compré La República de Platón en un libraco que venía en dos idiomas: Griego (qué bonito es escrito) y traducido al castellano.
    Se lo regalé a mi sobrina, que sí es de latín y griego.
    Y todo eso.
    ——————
    Tengo verborrea.
    Creo que es un efecto secundario del extracto de rábano negro que me tomo por las mañanas.

  72. No estoy de acuerdo con que Jenny haya rebatido lo esencial de lo que dice Diego Gracia, que a mi juicio es esto:

    “[…] ese es el sentido originario de lo que los griegos designaron con el término kakía y los latinos tradujeron por vitium, una alteración física […].”

  73. Gengis Kant | 18 junio, 2013 en 23:33 (Editar)
    “En el Sur, las corridas de toros harían algo más que abolir los linchamientos.” ¿Tan difícil es entender que ahí no se habla de ninguna unión?
    *********
    «La vida en Georgia sería mucho más segura y feliz si los anglosajones puros de la región pudieran desahogar su tensión concurriendo todas las semanas a la plaza de toros, para ver allí cómo los picadores, banderilleros y matadores oficiales, todos ellos buenos demócratas y hombres bautizados, linchan y queman (o aunque solo sea castran) a un Bos taurus macho, renuente y disconforme.»
    ********
    Lo siento, Gengis, pero si le propone al director de su Instituto que me contrate, estaré encantado de introducirle a usted y al resto de los profesores de letras en los rudimentos del comentario del textos. Que se duermen ustedes en los laureles o en los quinquenios o en la comodidad, no sé.

  74. Sobre la noción de kakía en Aristóteles, y me disculpará que acuda a un enlace, http://books.google.es/books?id=9jM4pfO8v2QC&pg=PA124&lpg=PA124&dq=kakia+aristoteles&source=bl&ots=c1VFYeyF8w&sig=tEQ4Sn3bygAdg7_HuPJV63AjXSU&hl=es&sa=X&ei=oNTAUej1M8a3hAfL74GwBg&ved=0CC4Q6AEwATgK#v=onepage&q=kakia%20aristoteles&f=false.

    Sobre la noción de “vitium” entre los romanos, sería cosa de matón de barrio enlazarle todos y cada uno de los textos que, desde Cicerón a Marco Aurelio, hablan de la degeneración moral asociada al término.

  75. Sólo recibí tres clases de griego.
    La segunda, sin mi consentimiento.

    Este humilde carnicero que no tiene amigos aristotélicos sino tan solo amores platónicos, “opina” que afirmar que durantre remotísimos 600 años el término siempre se usó en un único sentido es harto aventurado. O quizá no.

    Una cancioncilla y a dormir

  76. Ostgas, ¡el comentaguio de textos!
    Usted no cree, Perro, que lo que usted llama cinismo de rubia cachonda, que tanto le pone*, conforma un burladero de seguridad despectiva que se relaciona con la realidad de las cosas de un modo altamente selectivo y valorativo?
    *Sogy, es que pgocugo leeg lo que me sale de los buevos, pogque enguiquece la vida y pogque está ahí.

  77. Es verdad que ‘kalós’ incluye formas de belleza que no son estrictamente físicas, pero en el famoso ideal del ‘kaloskagazós’ parace que, en el reparto de papeles entre los dos adjetivos, a él le toca la parte física; en ningún caso la moral, salvo que queramos traducir la expresión como ‘bueno y bueno’.

  78. Ustedes discuten sobre esas cosas por
    1) No tienen problemas reales
    2) Tienen mogollón, y estas cosas les distraen
    3) Son unos putos poetas.

    Escójase la respuesta correcta, que a mí ya me han mandado 4 veces a dormir todas ellas con mi consentimiento.
    Prometo no suicidarme esta noche.
    (Que alguien le diga a Brema que he aprobado el A2 del Goethe. Ya me queda menos para pedir asilo político a Angi.)
    Gute Nacht.

  79. No hablamos de “kalós”, Gengis, sino de “kakía”. Hace trampas, y usted lo sabe. Respecto a “vitium”, ha sigo inteligente en no entrar, pues por mucha chanza que hara Funes sobre los 600 años, no hay otra posible interpretación. Y así como en griego me subo a los hombros de algunos grandes aristotélicos, en latín no tengo la menor duda. Lo acojonante de esta, por lo demás entretenidísima, polémica, es que quien la inició se había subido a hombros… del Rincón de los vagos, o anche peio, y por ahí no paso.

  80. “El significado primero de kakós o areté, en el sentido de literario (textualmente; es decir, pasado a la letra escrita) es moral, sólo y exclusivamente moral.”

    No. En la “Ética Nicomaquea”, ‘areté’ significa muchas veces ‘excelencia’. hacer algo kataretén es hacerlo bien, virtuosamente, como toca el piano un virtuoso de ese instrumento.

    Si Aristóteles hubiera entendido por ‘areté’ algo exclusivamente moral, no podría haber distinguido entre virtudes morales e intelectuales.

  81. Felicidades, Gacho.
    …….
    Perroantonio (a):
    ¿Y?”
    – Y en págafos anteguiogues …
    Perroantonio (b):
    “Mencken (que por otra parte puede ser un perfecto cabrón) NO dice que desprecie a “tinterillos, camioneros, granjeros, funcionarios de poca monta, supernumerarios” sino que sus trabajos son una mierda y que sólo los perfectos idiotas pueden disfrutar de trabajos embrutecedores”.
    …..

    Mencken SÍ dice, porque aunque no lo afirma su decir lo conforma.

  82. Perdone, querido sofista, ¿hay alguna acepión en la Ética a Nicómaco en que kakía o areté evoquen, si quiera remotamente, una tara FÍSICA? Sí o no, como en el polígrafo.

  83. 1. “Unir la fiesta de los toros y los linchamientos del Ku-Klus-Klan en un mismo espectáculo.”

    2. “[…] para ver allí cómo los picadores, banderilleros y matadores oficiales, todos ellos buenos demócratas y hombres bautizados, linchan y queman […] a un Bos taurus.”

    Admito que 1. hace justicia a 2. porque me parece razonable admitir que no serían propiamente los linchamientos sino su fuego lo que se uniría a la fiesta de los toros para formar un nuevo espectáculo y porque es igual de razonable admitir que lo de quemar toros no es algo que Mencken piense que ocurre en España, como había malentendido yo.

  84. Niananionananianana…
    Eso mismo había entendido yo, pero como el que enseña comentaguio es el Perro…

  85. Jenny, aunque Perroantonio no sea usted, también debemos tenerle en cuenta en la conversación, y él habló de ´kalós’.

  86. Y yo qué se que piensa un americano de Baltimor, Pirata. Invento cosas. A saber que piensa uno que estudió en Eton College.

    Es que entra al trapo de todo… resadillo mio

  87. Venga, los dos a septiembre. No tanto por espesos como por pajilleros. Les pasa como a los futbolistas que se empachan de balón, se empachan del placer de su propia argumentación y ya no saben ni lo que están diciendo.

  88. Gengis Kant |

    19 junio, 2013 en 0:28

    Jenny, aunque Perroantonio no sea usted, también debemos tenerle en cuenta en la conversación, y él habló de ´kalós’.

    Vaya salida la suya.

    En todo caso, como mi pregunta-demostración (“¿hay alguna acepión en la Ética a Nicómaco en que kakía o areté evoquen, si quiera remotamente, una tara FÍSICA?”) queda en el aire, I rest my case, Gengis. La “kakía” era para los griegos una tara moral. El “vitium” ciceroniano fue hasta los estoicos romanos también un degeneración de tipo intelectual o moral. De lo primero sólo puedo hablarle por referencias de discípulos de J. Blanco muy cercanos. De lo segundo, porque he leído mil y una veces a los romanos.

    Quien quiera podrá remitirse al inicio de esta disputa desigual. Desigual porque, no pudiendo yo más que asomarme a hombros de otros que saben, lo hice sobre un cortapeguista que aun teniendo menores apoyos quiso gallearnos con cultureta de wikipedia.

  89. A ver, estilizo, corrijo y respondo

    piratajenny dice:| 18 junio, 2013 en 22:56 Tareixa | 18 junio, 2013 en 15:12 (Editar)
    No me interesa en principio Louis Mencken y su biografía tampoco: el típico americano con conciencia social (sesgada e limitada) que escribe de aquello y lo de allá y tal, sin conocer, no más.

    ***
    “El típico americano con conciencia social (sesgada e limitada) que escribe de aquello y lo de allá y tal, sin conocer, no más”.

    ¿Pero usted. señora, qué americano típico o atípico conoce? Porque yo, que he conocido a unos cuantos, puedo decir lo que aquél. “Los americanos, no sé, no los conozco a todos”. Y mire que he vivido rato en ese país.
    ***

    Y yo qué se que piensa un americano de Baltimor, Pirata. Invento cosas. A saber que piensa uno que estudió en Eton College.

    Es que entra al trapo de todo… resabido

  90. Eton?? Baltimore??? Venga, a dormir. Me voy a septiembre, de donde nunca debí de salir. Salud y hasta mañana, amigos. Les estimo mucho, incluso a ese Funes. Funes, para usted

  91. Ignoro si en la “EN” aparece ‘kakía’, o ‘kakós, aludiendo a una tara física.

    Que aparezca ‘areté’ con ese significado es imposible. Aunque quizá, al preguntarme por ella, usted estaba pensando en algo físico y no en algo físicamente defectuoso. no me sé de memoria la “EN”, pero todo en ella justifica la creencia aristotélica en una excelencia física, surgida de la combinación de unas dotes innatas y del ejercicio.

  92. Iba un pollito para la escuela
    Con sus calzones muy remendados.
    Iba diciendo viva el maestro,
    Viva la escuela y viva yo.
    Un pato blanco muy orgulloso
    Al ver al pollo soltó la risa,
    ¡Cuac, cuac, cuac, cuac, cuac,
    Cuac, cuac, cuac, cuac, cuac,
    Cuac, cuac, cuac, cuac, cuac, cuac, cuac!
    -¿De qué te ríes? le dijo el pollo.
    -De tus calzones muy remendados.
    -Pues mis calzones son muy bonitos
    Porque son hechos por mi mamá!

  93. La proxima gata o gato que tenga, la llamo kakía o kakós y después se lo explico.

  94. Vamos a ver, Gengis, que usted es hombre sensato. He aquí la salida del tiesto de marras:

    marquesdecubaslibres |

    15 junio, 2013 en 20:34

    Los griegos lo llamaron “kakìa” y los latinos “vitium”. Era una degeneración física, que tras la edad Media se consideró una degeneración moral.

    ***

    “Era una degeneración física, que tras la edad Media se consideró una degeneración moral”.

    Esta afirmación, así sin más, es de un simple y, lo más grave, un soberbio. Yo no hablo de física porque no sabría distinguir la materia de la nada, y a lo más que llego es a explicar a un menor por qué la presión es mayor acá abajo que allí arriba, y por qué un avión cuelga, más que se sustenta, en el aire. Entonces, y vuelvo unos mensajes más atrás, reitero: mi opinión sobre la composición del universo no vale una mierda frente a la de un físico, y la opinión del dilettante pastillero sobre el vitium romano no vale una mierda frente la mía, que a su vez no vale una mierda frente a la de Gibbon. Mañana más.

  95. Pirata, un poca a la desesperada usted se ha sacado de la manga la distinción entre lo hablado y lo escrito, o más aún, entre la oralidad vulgar y la escritura literaria, creyendo que el significado que usted rechaza sólo se habría dado en la fase primitiva, indigna de ser tenida en cuenta. Pero es imposible que tengamos ninguna noticia de un significado preliterario en una lengua muerta si no es con la ayuda de textos literarios.

  96. Olvídese del marqués, Jenny. Es Diego Gracia quien lo dice, y lo que dice sobre la prehistoria amoral de palabras como ‘kakía’ y ‘vitium’ a mí, es verdad que un simple helenista consorte, me parece cierto.

  97. Pirata, un poca a la desesperada usted se ha sacado de la manga la distinción entre lo hablado y lo escrito, o más aún, entre la oralidad vulgar y la escritura literaria

    ***

    Dígame, Gengis, dandi por bueno este arranque nihilista que le ha dado, ¿dónde hemos de encontrar el significado de kakía y areté? Vayámonos ahí lejos, a la oralidad que nos queda a través de Homero, y mi pregunta será siendo la misma,. ¿Pues de qué fuentes piensa que bebió Aristóteles cuando habló de la denegeneración y la virtud morales sino de los héroes que nos llegaron de los relatos una y mil veces contados -contados- en las aldeas del Jónico?

  98. Edito, me caigo de cansancio:

    Dígame, Gengis, dando por bueno este arranque nihilista que le ha dado, ¿dónde hemos de encontrar el significado de kakía y areté? Vayámonos ahí lejos, a la oralidad que nos queda a través de Homero, y mi pregunta será siendo la misma. ¿Pues de qué fuentes piensa que bebió Aristóteles cuando habló de la degeneración y la virtud morales sino de los héroes que nos llegaron de los relatos una y mil veces contados -contados- en las aldeas del Jónico?

  99. Pirata, mejor irnos a la cama porque la cantidad de malentendidos empieza a rebasar la habitual en este blog, por lo general muy alta. Fui yo quien dijo que esa arcaica oralidad sólo podemos conocerla a través de textos escritos, y en ello basé mi crítica a su distinción entre aquélla y éstos. Pero estoy seguro de que no la he entendido bien.

    Insisto. Aristóteles -consúltelo si no me cree- no habla sólo de virtudes éticas. Una de las grandes divisiones de sus obras morales es la que se da entre la virtud ética y la cognoscitiva. Por ejemplo, el libro II de la “EN” arranca así: “Hay dos clases de virtud, la dianoética y la ética.”

  100. Me reconozco en lo del empacho de balón. A veces termino tirando a mi portería.

  101. A mí también me hubiera gustado que hablara Al, que es de griego, pero se ve que se ha conformado con reírse.

  102. (Claro que, estoy pensando y….)

    ¡No jodas, Gengis! ¿MAJESTAD?

    (Coño, ahora lo entiendo todo)

  103. Acaba de pasar el camioncito de limpieza de los Playmobil del M.I. Ayto de la Villa, me he asomado y menuda safor que hay pegada a los bordillos de las aceras. Todo lleno de colillas y papeluchos, yo no sé pa qué pasa eso en serio, no hace más que merdear.
    Esto me recuerda a un artículo de Pérez Reverte que leí hace muchos años:
    http://arturoperez-reverte.blogspot.com.es/2009/08/aquellas-mangueras-de-antano.html

    Hala, me toca bajar a barrer la calle.

  104. Ante la discusión suscitada le pedí al Profesor que me diera por escrito su opinión. Aquí está por si puede iluminar.

    -La traducción normal de “kakía” es “vicio”. Pero en griego el vicio tiene sentido físico, como cuando decimos que una puerta tiene vicio porque cierra mal. El vicio es un hábito defectuoso o negativo de la naturaleza de algo. Lo mismo sucede con el término “virtud”, otra palabra que ha perdido su primitivo sentido físico para tenerlo sólo moral. El sentido físico de virtud queda en expresiones como “Andrés Segovia era un virtuoso guitarrista”, o “fulanito es un virtuoso cirujano”. Decíamos la otra noche que no es lo mismo un “buen cirujano” (sentido técnico, físico), que un “cirujano bueno” (sentido moral). Con la palabra vicio sucede lo mismo. Kakía es una deformación de la naturaleza, o si se prefiere, una degeneración de la naturaleza. Yo sé que traducirlo por corrupción es forzar las cosas, y que no es lo usual. Pero me parece que traducirlo por vicio es quedarse corto, que es lo que sucede generalmente. Pero, en fin, es una simple opinión-

  105. “… para ver allí cómo los picadores, banderilleros y matadores oficiales, todos ellos buenos demócratas y hombres bautizados, linchan y queman a un Bos taurus.”

    Yo lo entendí así: ‘… para ver allí cómo, igual que en las corridas de toros, linchan y queman a un Bos taurus’.

    Por eso hablé de la ignorancia taurina de Necken.

    Perro, en cambio, así: ‘… para ver allí cómo, igual que en las acciones del KKK, linchan y queman a un ser vivo’.

    Creo que tiene razón Perro, pero me falta que me dé la puntilla.

  106. Pirata, caigo en la cuenta ahora de que al insistir yo anoche en que Aristóteles también habla de virtudes intelectuales sólo respondí a lo que usted dijo -a saber, que él sólo habla de virtudes morales- y no a lo que usted quiso decir -esto es, que él no habla de virtudes físicas. También tiene en cuenta éstas si tocar la cítara es un ejercicio físico.

  107. En efecto, Gengis, usted daba mucha importancia a la diferencia entre virtudes intelectuales y morales, cuando en realidad yo me estaba refiriendo todo el rato a la diferencia entre vicios físicos y vicios morales (puede añadir aquí los intelectuales, en la medida en que no son, en cualquier caso, físicos). Tocar la cítara es un ejercicio físico siempre que que se considere que recitar poesía es un ejercicio de las cuerdas vocales. Pero me parece que por ahí no van los tiros.

    ***

    Después (pero mucho después) de esta encendida discusión en la parece haberse olvidado el disparate originario que la motivó, sigo fascinado por el caso Nóos y la tapadera montada por Hacienda a los Bobones, que ha acabado saltando por los aires.

  108. ELOGIO DE LA DESMESURA
    Los Moody Blues, aquel grupo británico de los 60, representan el “anger” de una generación aunque solo sea por llevar tan acertado nombre. La ira, social e intelectual, está debajo de todos los avances de la sociedad. Por ello merece la pena tolerar las molestias que causan los irritables, que son el precio que pagamos por los cambios disruptivos que van a propiciar. Un ejemplo banal de esto es el caso del “míster” Mourinho, cuya desmesura está cambiando los cimientos del fútbol, sentando las bases del nuevo “management” de los equipos. Una pregunta interesante es dónde nace esa rabia interior que le hace ser así. Quizá ser de Setúbal, una oscura provincia portuguesa, quizás de haber tenido que ejercer de traductor, un oficio humillante y subalterno donde los haya. Téngase en cuenta que los intérpretes están en algún momento cerca de los que mandan (recuerdo a Mou persiguiendo como una sombra a aquel entrenador inglés del Barça), pero que luego comen de menú en la misma mesa de los chóferes y de los maderos. Qué duda cabe que ello causa el resentimiento social o de clase, que está en la base de toda furia reivindicativa.
    Aquí tenemos también a nuestros jóvenes airados, cuyo máximo exponente es casualmente una traductora, cierto que de oscuros y tediosos textos técnicos. Cuantos bocadillos se habrá comido rumiando un odio larvado que luego explota en maravillosos y desmesurados ataques a todo lo que se mueva. Cómo, si no, se explica que a partir de un comentario marginal sobre la traducción de una olvidada palabra griega haya montado este tiberio. Según su bendita desmesura hasta Edward Gibbon se removió en su tumba al conocer el error interpretativo.
    Analicemos el resultado, muchas personas que jamás habían oído hablar de la palabra kakía ahora conocen todos los matices de su traducción al latín y la evolución histórica del concepto. Son conscientes de la controversia que genera este viaje semántico desde el griego a las lenguas modernas pasando por el latín. Todo esto gracias a la desmesura, a la falta de proporcionalidad entre la provocación (decir que kakía puede equivaler hoy a corrupción política) y la respuesta (insultos, pataletas y desprecios). Y no, no recurrí a la wiki, como insiste nuestro Mou particular, trasladé la opinión de un reputado latinista e historiador como creo haber demostrado fehacientemente. Y no, no soy un “pastillero”, como asegura la enrabietada traductora, sino un caballero español, quizás el último.

  109. Veamos, Gengis, mire fijamente al capote y agache mansamente la testuz para que no haya sufrimiento innecesario.

    1. En donde se propone reemplazar los linchamientos por la charanga y el jolgorio.

    «Hace mucho tiempo sugerí que un buen método para combatir los linchamientos en el Sur consistiría en crear charangas en todos los pueblos de campaña. Argüí que la mala música distraería y cautivaría tanto a los negros como a la escoria blanca, alejando a los primeros del crimen y a los segundos de la brutal gratificación implícita en el castigo».

    2. En donde se propone sustituir la charanga (que reemplazaba a los linchamientos) por las corridas de toros. O sea, reemplazar los linchamientos por corridas de toros.

    «Propongo, en fin, que se archive la idea de la charanga y se la reemplace por la implantación de las corridas de toros. ¿Por qué? Hay que matar el ganado y los blancos pobres del Sur son reconocidamente salvajes. ¿Por qué no combinar la necesaria matanza de los cuadrúpedos cornudos con un espectáculo que estremecerá al salvaje, le hará olvidar su triste destino, y lo salvará de buscar evasión en la política, el asesinato y el vudú?»

    3. En donde se deja caer que linchar negros bajo el símbolo de la cruz ardiente tiene algo que ver con el fanatismo religioso.

    «En el Sur, las corridas de toros harían algo más que abolir los linchamientos. También socavarían el fanatismo religioso.»

    4. En donde, finalmente, se propone adaptar las corridas de toros a la idiosincrasia local, incluyendo la posibilidad de quemar al animal o castrarlo, tal y como se venía haciendo con los negros. Para que las costumbres no decaigan, el autor propone que las cuadrillas de picadores, banderilleros y matadores que linchen al toro, se formen con los «buenos demócratas y hombres bautizados» habituales, de manera que no se pierda su acendrada costumbre sino que, simplemente, cambie el objeto de su brutalidad.

    «La vida en Georgia sería mucho más segura y feliz si los anglosajones puros de la región pudieran desahogar su tensión concurriendo todas las semanas a la plaza de toros, para ver allí cómo los picadores, banderilleros y matadores oficiales, todos ellos buenos demócratas y hombres bautizados, linchan y queman (o aunque solo sea castran) a un Bos taurus macho, renuente y disconforme».

  110. No, no fue “decir que kakía puede equivaler hoy a corrupción política” el origen de la apasionante polémica, sino decir que el término denotó hasta la Edad Media una degeneración de carácter físico. Sic. No voy a volver a enlazar por enésima vez su comentario, que por ahí anda a disposición de cualquiera.

    Veo que no se siente usted cómodo cuando le llevan la contraria. No pasa nada, Marqués, hay personas con una mayor intolerancia a la frustración que otras. Los bipolares, por ponerle un ejemplo que le resultará grato.

  111. Ah, es verdad, eso es mucho mas grave y justifica su mesurada reacción…

  112. No es grave, Marqués. Simplemente, como muchos otros comentarios que se hacen al paso en los blogs, ha traído más cola de la que tal vez merecía. Sucede con frecuencia que un asunto menor atraiga a la polémica a varios blogueros que se empachan de balón, en afortunada expresión del master and commander de esta casa. Ale, me se cuide.


Los comentarios están cerrados.