Una explicación sencilla

No sé qué le empujó a llamar a la puerta de mi casa ni lo que me forzó a mí a recibirle en lugar de recurrir al bar, más neutro, más informal, menos íntimo. Llevábamos sin hablar muchos años y nuestro trato se había reducido a saludos formales al cruzarnos en la calle, precedidos en mi caso de la molesta sensación de tener que forzar una mueca y acaso esperar unas palabras que no necesitaba escuchar.

Nos conocíamos desde la adolescencia y habíamos coincidido en una cuadrilla de amigos, reunidos primero por la afición al baloncesto y luego por el cortejo a las chicas. Era entonces bello e insolente, con un verbo fácil y una capacidad cultivada para resultar hiriente. Solía mostrar una sonrisa amplia y miraba ligeramente de lado. Siempre buscaba el doble sentido de las palabras y acababa sus frases con algún chiste más o menos vulgar, más o menos ofensivo. No era un matón, pero a falta de un auténtico macho alfa en la manada, ejercía un liderazgo basado en la determinación, la falta de complejos, la energía de sus ademanes y el hecho notable de ser, entre nosotros, el único rubio de ojos azules. Naturalmente, triunfaba entre las chicas.

Pasamos juntos algunos años, él siempre alardeando de unas hazañas sexuales que, auténticas o inventadas, tenían un efecto demoledor sobre nuestra autoestima y sobre la imagen que nos transmitía de las mujeres: todas eran unas guarras a las que él arrancaba las bragas en algún portal. Mi mundo se pobló de chicas despechadas que sufrían por él.

Nuestros caminos se separaron cuando comenzamos a ir a la Universidad y allí encontramos nuevas amistades. La cuadrilla se disolvió, pero con los años, varios de ellos volvieron a juntarse para tomar vinos y hablar de fútbol.

Entre nosotros siempre nos despreciamos. Él, supongo, me consideraba demasiado frío y reservado, e imagino que vería en mí algún tipo de peligro porque me trataba siempre con prudencia. Yo no le reía las gracias, pero tampoco le ponía nunca en evidencia, ni le llevaba la contraria, ni discutía, ni hablaba mal de él. Para mí, era uno de esos tipos prescindibles cuya desaparición mejoraría a la especie. Para él, supongo, yo era alguien a quien no podía conocer y de quien no se podía fiar.

Las chicas nunca se fijaban en mí, de hecho solían tardar bastante tiempo en darse cuenta de mi existencia, pero luego empezaban a buscarme y más tarde a seguirme. Naturalmente, yo nunca contaba nada; ni con quien andaba, ni de qué hablaba con ellas, ni qué relaciones mantenía. Siempre ha sido así.

Durante todos estos años, hemos sabido de nuestra mutua existencia por amigos comunes. Yo supe que se casó pronto, obligado por un embarazo no deseado, con una chica de una belleza rabiosa; que tuvo tres hijos; que trabaja en una gestoría; que ha tenido diversos líos, todos muy publicitados; que se ha divorciado; que ni su ex mujer ni sus hijos quieren verle; que sigue presumiendo de saber vivir. Él no sé qué habrá sabido de mí. Lo que ellas hayan contado.

El caso es que estaba allí, a mi puerta. Dijo algo y le dejé pasar. El tiempo no le había tratado especialmente mal. Hay gente que con la edad adquiere cierto porte aristocrático y a quienes la inteligencia les afila la mirada; no era su caso. Le ofrecí un café y aceptó. Nos sentamos uno frente al otro en sendas butacas y empezó a hablar como un torrente. De vez en cuando buscaba mi mirada y yo hacía algún gesto, asintiendo, y él seguía hablando, relatando su vida, explicando por qué esto y lo otro, buscando que yo comprendiera que su vida era un infierno, que su trabajo era insufrible, que su familia no le quería, que se había equivocado en todas sus decisiones importantes, que no sabía qué hacer.

Procuré tranquilizarle expidiendo la habitual cháchara psicológica aunque sin entusiasmo; que hay que aguantar, que cuando estamos deprimidos lo vemos todo negro, que tampoco le había ido tan mal, que tenía unos hijos estupendos, que tenía mucha vida por delante. Fingió escucharme pero se movía incómodo en el asiento hasta que finalmente irguió la cabeza y me miró, creo que por primera vez en su vida, directamente a los ojos.

— ¿Te has follado a mi mujer? —me preguntó, tan tenso que casi pude oír el chasquido de sus vértebras.

Le miré fijamente, sin mover un músculo de la cara, pero tensando también el cuerpo, demorando unos segundos la respuesta, haciendo que el tiempo se expandiera.

— No.

No se relajó. Estaba dispuesto a saltar, pero sabía que yo estaba aún más tenso que él, preparado, esperando ese momento que tanto tiempo había tardado en llegar, ese momento definitivo en el que cada uno está obligado a hacer lo que debe y a ocupar el lugar que le corresponde.

— Júramelo.

— No.

Aguantó unos instantes más la mirada y luego se relajó y encorvó ligeramente la espalda. Se disculpó por haber sido tan pesado y haberme molestado y se levantó para marcharse. Le acompañé hasta la puerta y me dio la mano para despedirse. Se la sujeté con fuerza y le obligué a mirarme a los ojos. Era quizá el momento de ensayar un discurso sobre la amistad y de darle ánimos, de transmitirle confianza, de darle una palmada en el hombro como harían sus buenos amigos después después de tomar el último vino de la tarde.

— No te tortures. Sigue viviendo como hasta ahora. Tú no tienes la culpa de nada, no puedes cambiar. Siempre has sido y siempre serás un auténtico gilipollas. Tus amigos te quieren —le dije, sin dejar de apretar su mano.

Se soltó con rabia y se dio la vuelta. No dijo nada. Bajó con rapidez las escaleras y estuve esperando en la puerta hasta que sonó con fuerza un violento y definitivo portazo.


  1. marquesdecubaslibres | 29 julio, 2013 a las 11:23

    El jueves pasado publicó AE una entrada en su blog muy corta pero que resume la perpejlidad en la que hoy vivimos. Viene a decir que los cuatro pilares sobre los que se ha sustentado la sociedad durante 25 siglos se están resquebrajando, y que ha sido la ciencia la que está provocándolo. Estos pilares, por el orden que se están derrumbando, son: la divinidad, la autonomía, la responsabilidad y el valor de los recuerdos.

  2. La entrada me ha dejado alguna duda, y una certeza sobre lo que piensa de los rubios de ojos azules.
    Me ha evocado Divorcio en Buda ( Sándor Márai ) , una versión de entreguerras de la misma cuestión.

  3. Voy hacer una pregunta ociosa : ¿Se folló sí o sí a su mujer? Conteste después de la publicidad

  4. Tareixa, esa es solo un pequeña parte de la victoria (en una de las últimas batallas de una guerra adolescente) del hábil narrador: que con su lacónico no usted piense que sí, pero sobre todo que lo haya creído el pollo rubio y gilipollo ese de los ojos azules.

  5. marquesdecubaslibres | 29 julio, 2013 a las 11:23
    El jueves pasado publicó AE una entrada en su blog muy corta pero que resume la perpejlidad en la que hoy vivimos. Viene a decir que los cuatro pilares sobre los que se ha sustentado la sociedad durante 25 siglos se están resquebrajando, y que ha sido la ciencia la que está provocándolo. Estos pilares, por el orden que se están derrumbando, son: la divinidad, la autonomía, la responsabilidad y el valor de los recuerdos.
    —-
    Permítame que juegue a reordenar tres pilares en uno: el individuo (el valor de los recuerdos como alimento de la subjetividad; la subjetividad como fundamento de la autonomía y ésta, a su vez, de la responsabilidad).

  6. AMM se caracteriza por el desaliño de su indumentaria. Con evidente sobrepeso, barba de profeta y gafapasta, gusta usar ropa de color ala de mosca dos tallas mas grandes. Es el último intelectual/ literato, con vocación de arbitrista, que desgrana en su ensayo una feroz crítica a empresarios y políticos y apunta soluciones irreales propias de un mundo (inexistente) donde solo habitan vates románticos y ratones de biblioteca. Si hago escarnio de su fenotipo deshormonado es porque él hace lo mismo con los personajes (líquidos, dice) que protagonizan su ensayo.

  7. Marqués me llama la atención su nuevo avatar y la leyenda de esa puerta. ¿Puede precisar? es decir qué significa y de dónde sale. Ya, que soy muy preguntona y curiosa, sí. Pero como dice Holmesss yo vengo aquí a aprender y sorprenderme

  8. “desaliñado ensayo” : hasta aquí no podía estar más de acuerdo, y me disponía a loar la precisión del hallazgo.
    Lo que ha venido después ha sido un despeñarse sin freno. AMM no apunta soluciones, entre otras cosas porque se limita a apuntar y describir despropósitos del pasado.

  9. Ciertamente Zygmunt Bauman y su concepto de modernidad líquida están influyendo mucho en los intelectuales socialdemócratas. Creo que aún no se han dado cuenta de que el concepto se ajusta como unos leggins a su discurso y a sus actos.

  10. holmesss | 29 julio, 2013 a las 11:48
    La entrada me ha dejado alguna duda, y una certeza sobre lo que piensa de los rubios de ojos azules.
    Me ha evocado Divorcio en Buda ( Sándor Márai ) , una versión de entreguerras de la misma cuestión.
    ********
    No se fíe. Mis abuelos maternos eran ambos rubios y de ojos azules. También mi madre y dos de mis hermanos. No hay conflicto con los rubios de ojos azules por el hecho de ser rubios y de ojos azules.
    No he leído a Sándor Márai, aunque creo que me regalaron algún volumen de relatos. A estas alturas es inútil regalarme libros.

  11. Tare, ya expliqué que el Zulo está ubicado donde tuvo lugar la sangrienta Batalla de Barajas.

  12. Perroantuan | 29 julio, 2013 a las 13:43

    ———

    Mira que advertían el otro día sobre causalidad y coincidencia, pero no me lo grabé. El caso es que Tare se quedará sin respuesta, afortunadamente.

    El libro de Márai ( no creo que me acusen de spoiler ) acaba mal, tras la entrevista del rubio con el juez que ha de dirimir su demanda de divorcio. Creo que al rubio sólo le preocupaba si el juez y su esposa se habían mirado, o si se hubieran podido haber casado. La imaginación y sus consecuencias indeseables.

  13. Tareixa | 29 julio, 2013 a las 12:00
    Voy hacer una pregunta ociosa : ¿Se folló sí o sí a su mujer? Conteste después de la publicidad

    A eso me refería, claro.

  14. Creo recordar que su pintor de la corte inmortalizó la batalla, no sé si sobre fresco o lienzo, ¿no?

  15. Si hay una canonjía deseada es la de director del Cervantes en una gran capital. AMM consiguió la de NYC por su sumisión a ZP, pero él piensa que fue por méritos intelectuales y desde su atalaya todo lo ve con desdeñosa displicencia.

  16. Gracias marqués. Perro ¿se ha preguntado alguna vez si es adoptado? Lo pregunto por la genética de su familia.

    Un día de estos me voy a poner yo a “siglar”. Misteriosos, que son todos unos misteriosos y obligan a una hacer ejercicio de adivinación. ¡Bah!

  17. Corrijo, que estoy espeso. Mi madre y dos de mis hermanos son rubios, pero no de ojos azules, sino de un hermoso marrón caramelo. Los ojos azules los han heredado algunos nietos. Nada que no supiera Mendel, Tare.
    Hasta más ver.

  18. gachoinlowercase | 29 julio, 2013 a las 14:11
    (S MY FCL TRX, T CGS N S PT MDR Y YA STÁ.)

    A ver si me sale : me cago en vuestra puta madre. Pues no, queda feo y no es mi estilo. Pero algo más liviana quedé

  19. Lo que quería decir con respecto al recuerdo de Perroescritor, sea ficción o ficción –que la memoria es potencia la más imaginativa–, es que narrador, 1 – Rubio, 0. El que escribe gana, y no es tanto porque pueda pintarse favores como porque se ha hecho con unos pinceles. Y a mí me parece bien, porque los pinceles son democráticos e igualitarios, están al alcance de todos los que se los quieran trabajar, que lo demás es arte o mercado.
    ***
    Me duele que coincidan Holmesss y el Marqués precisamente en el desaliño de Muñoz Molina (i.e., AMM, que fuera varios años director del Cervantes en Nueva York Ciudad, e. e., NYC). No he leído el libro aunque oí hablar muy bien de él, pero la cosa es que personalmente admitiría cualquier crítica de AMM menos esa.
    ***
    Perro, qué rabia me da leggins. Ponga léguins, si le hace falta, o tire de mallas, que es lo que hay en la despensa. (¿Cómo que no le da la gana?)

  20. Perro, qué rabia me da leggins. Ponga léguins, si le hace falta, o tire de mallas, que es lo que hay en la despensa. (¿Cómo que no le da la gana?)

    O leotardos que cuando es de punto, se usa para vestir casualmente o elegantemente dice la wiki

  21. “Con evidente sobrepeso” Claro, si vamos despistando al personal con las descripciones… Coño, yo iba buscando escritores gordos. Y Muñoz Molina no está gordo, está fuerte.

  22. Les decia el otro día que me iba a la playa unos dias. Y así fue, pertrechada para el evento. A saber: biquinis monísimos de saldo, pareos varios, gafas estilo Pantoja y bronceador protector 50 pantalla total (de esos que se unta y más blanca quedas). Pamela que no necesita de parasol y dudas entre la pamela y sombrilla, claro. Una neverita de mano super chula para el agua Evian y libros para disimular entre tanto observo a tíos buenorros.

    ….Y me faltó el sol y regresé a casa. Total son veinte minutos de coche. Pues ahora marcho, a ver…, que se está nublando de nuevo. Con un poco de suerte regreso con un ligero cambio de adn en la piel.

    Sean buenos pero no mucho

  23. Procurofijarme, yo compartía el adjetivo desaliñado respecto a ese ensayo, y ahí no más: ni sobre el autor, ni sobre su obra.
    Tras unas vueltas más me ha venido otra palabra: deslavazado.
    Entre otras obras, Ventanas de Mannhattan me pareció magnífica, un canto al (segundo) amor sobre el que opinaba ayer Samuel Johnson.

  24. procurofijarme | 29 julio, 2013 a las 15:30
    Lo que quería decir con respecto al recuerdo de Perroescritor, sea ficción o ficción –que la memoria es potencia la más imaginativa–, es que narrador, 1 – Rubio, 0. El que escribe gana, y no es tanto porque pueda pintarse favores como porque se ha hecho con unos pinceles. Y a mí me parece bien, porque los pinceles son democráticos e igualitarios, están al alcance de todos los que se los quieran trabajar, que lo demás es arte o mercado.
    ******
    A estas alturas, Proc, me vais a pillar en lo de realidad o ficción, o sea.

  25. procurofijarme | 29 julio, 2013 a las 15:30
    Perro, qué rabia me da leggins. Ponga léguins, si le hace falta, o tire de mallas, que es lo que hay en la despensa. (¿Cómo que no le da la gana?)
    *******
    Lo más exacto sería lo más clásico, Proc: calzas. Pero entonces no me entenderían los jóvenes del siglo XXI y yo quedaría como un petimetre o como un filólogo hispanorrománico sección secano. El día que escriba siguiendo al pie de la letra las recomendaciones académicas, facultativas o de la Fundéu me sentiré muy obsoleto.

  26. Adaptaciones metabólicas hepáticas en vacas de alta producción durante el periodo periparto dice:|

    Joder PerroAntoine, cuando yo le pregunté que conio eran los leggins esos… no se mostró tan solicito como con las féminas.

  27. Adaptaciones metabólicas hepáticas en vacas de alta producción durante el periodo periparto dice:|

    Estoy muy sensible. Ya lo sabe.

  28. Adaptaciones metabólicas hepáticas en vacas de alta producción durante el periodo periparto dice:|

    Tare, hazme un arrumaco.

  29. “A falta de un auténtico macho alfa en la manada”.

    Siempre hay un macho alfa, y usted, Perroantonio, no lo era. Sólo le queda la venganza “literaria”.

  30. Sí, camarada, eso mismo ha dicho Proc, aunque con más sutileza. Es una teoría interesante que parte de un prejuicio. Pero ustedes ya son mayores y tienen estudios, supongo. No se lo voy a contar todo.

  31. (Jo, yo pensaba que era literatura, que no era una historia real)
    (Perro sí que es el macho de la manada, lo que pasa es que es el macho lamb(a)da)

  32. “a falta de un auténtico macho alfa en la manada, ejercía un liderazgo basado en la determinación, la falta de complejos, la energía de sus ademanes y el hecho notable de ser, entre nosotros, el único rubio de ojos azules. Naturalmente, triunfaba entre las chicas.”

    En todo grupo hay un macho alfa, un líder, y no tiene mucho sentido negarlo para a continuación reconocer que ese sujeto lo era, en virtud de energía, determinación, y atractivo con las mujeres. Un atractivo que provoca resentimiento continuado:

    “Pasamos juntos algunos años, él siempre alardeando de unas hazañas sexuales que, auténticas o inventadas, tenían un efecto demoledor sobre nuestra autoestima… Para mí, era uno de esos tipos prescindibles cuya desaparición mejoraría a la especie”

    Después viene la historia del patito feo que se convierte en cisne y ejerce una mezquina venganza al atreverse a expresar lo que había sido incapaz de hacer en sus años de acomplejado:

    “Siempre has sido y siempre serás un auténtico gilipollas.”

    Quizás usted, José Antonio Blanco, sea un macho alfa, pero desde luego usted, Perroantonio, no lo era. Y su venganza fue ruin.

  33. Procuro, también al Rubio le gusta la literatura, lea el ascensor que trae incorporado: es como unas muñecas rusas, o mejor como un poliedro. Le gustará.

  34. Vaya, no había visto la deposición anterior. Ya volvemos a estar con las críticas ad hominem que nadie solicitaba.

  35. Pasan los años y no consigo comprender las ganas de bronca en los blogs, sobre todo entre machos. Bueno, tampoco las de las féminas.

  36. Bueno, bueno, Holmess, no compare; las féminas nos esmeramos bastante más. Somos mucho más graciosas. Ni Pirata ni Tareixa consiguen tener tanta gracia como yo, pero se esfuerzan. Procu no ha lugar, porque esa es de las que a la hora de la verdad, da un pasito atrás y mira divertida desde la barrera.
    Y me quedaría un ratito más, pero es que pierdo el Metro.

  37. Hay quien no distingue entre autor y narrador. No me gustó esta entrada, pero no tengo nada en contra del señor que da su hospitalidad en este blog.

  38. Me encuentro entre los primeros. Tampoco me gustó la entrada, pero mi mundo no mejora después de leer críticas como ésa, o como los exabruptos de Brema en la anterior. Reconozco que es mi problema, y lo dejo ahí.

  39. La respuesta del ciudadano ha sido contenida, mostrando que los años nos hacen a todos mejores.

  40. Ando inmerso en un desgraciado asunto, pero su dolorosa gestión es un banco de pruebas que estoy teniendo la suerte de disfrutar. He tenido que bajar al infierno pero les aseguro que merece la pena. El su séptimo círculo he conocido gente que merece la pena conocer. El mundo no funciona con las ridículas consejas de AMM, es un poco mas complicado. Por cierto, ando negociando con verdaderos machos alfa.

  41. Venga, les voy a poner una pequeña chapa sobre realidad y ficción, que les noto muy despistados. Haría bien la universidad en contratarme para dar un curso sobre el asunto, que empiezo a notar que la gente se hace la picha un lío hasta en los periódicos.

    Por cierto, y por aclarar, este NO es un blog periodístico aunque a veces se publiquen artículos periodísticos. Cuánto echo de menos al maestro Follandeiro con su celiniano “mentir, follar y morir”.

  42. Supongo, Citizencani, que entre esas gentes que no distinguen entre autor y narrador está usted. Por lo que veo tampoco parece distinguir entre nombres propios y pseudónimos, que son los que utilizamos siempre en este chiringuito; como yo aquí firmo con pseudónimo, le agradecería que lo utilizara.

    Por otra parte, es comprensible que tampoco distingan ustedes entre realidad y ficción. No es que me haya arriesgado al escribir así el texto sino que, más bien, he multiplicado el efecto usando la narración en primera persona y empleando el viejo truco de no dar nombre al protagonista. Con estos recursos se pretende conferir realismo a las narraciones y acercarlas de un modo casi íntimo hasta el lector. Sólo con haber dicho «Nick, ¿te has follado a mi mujer?», sus mentes habrían viajado de forma inmediata a unos cuantos miles de kilómetros y todos se habrían sentido libres para criticar al pobre Nick sin que se les hubiera ocurrido pensar que el autor envidia a los rubios de ojos azules o anda preocupado por ser macho alfa, lambda o transexual.

    Todos estos recursos ya se han trabajado mucho en el siglo XX, así que no se hagan ahora los inocentes (salvo que confiesen que sólo leen la guía de teléfonos). Citizencani es nuevo, pero usted, Holmesss, debería tener ya más escamas que un lagarto. La primera vez que leí las «1280 almas» de Jim Thompson me engañó el protagonísta haciéndome creer durante muchas páginas que era retrasado mental. Más cabrón —incluso— me resultó el Juan Carlos Onetti de «Los adioses» cuyo narrador en primera persona me engañó de principio a fin de la historia metiéndome en la cabeza de… no se lo cuento, que así quizás puedan darse el gusto de descubrirlo por ustedes mismos y aprender lo perro que puede llegar a ser un autor jugando con el narrador y el lector. Naturalmente, no puedo compararme ni de lejos a los maestros, pero tampoco soy un pardillo.

    Que la historia esté mejor o peor escrita, que les guste o no, o que les parezcan repugnantes la petulancia y la cobardía de los protagonistas es asunto en el que yo no debo entrar. Pero dar el salto de atribuir al autor del texto las características morales de sus personajes es algo por lo que te suspendían hasta en el BUP que yo cursé. Lo entenderán fácil. Es como si yo llegara a deducir, leyendo la “literatura” de sus respuestas, que se identifican tanto con el sufrimiento del rubio porque sufren en silencio de mal de cuernos.

  43. Pues mire, Perroantuan: hoy estoy aprendiendo un huevo, aunque constato que no me ha entendido mucho.
    Anoto más lecturas para el veranito.

  44. Holmesss, yo lo que entiendo es que es usted un gran tipo a full time. (A Proc no le gustará lo de full time, ;-).

  45. No nos engañemos, en la literatura existe obligadamente la huella del autor. Nunca pensamos que el Quijote fuera la autobiografía de Cervantes, pero es evidente que su pensamiento se expresa en lo que esgrime Alonso. Así no es posible una separación radical entre nick y autor, evitando, claro, llegar a conclusiones ridículas. El otro día que estaban tan pesados con su rollito playero, les conté que me iba de vacaciones a un monasterio de la Giudecca. No era cierto, aunque si lo dije es porque conozco bien tal monasterio. Lo cómico es que alguna vieja conocida de la casa me espetara por mail: “que te lo pases muy bien con tu amiguita en la isla del Caribe”

  46. Usted puede suponer lo que quiera, Perroantonio, quién soy yo para decirle que no lo haga. Lo que si es curioso es que tras esta suposición: (“Pero ustedes ya son mayores y tienen estudios, supongo. No se lo voy a contar todo.”) pase usted a contarlo todo, explicarlo todo (de forma dudosa), justificarlo todo, y suponer demasiado. Ya sabe, “the lady doth protest too much methinks”.

    Que la historia esté mejor o peor escrita es en lo que yo entro. Me da igual el color de los ojos de su abuela, algo que para otros puede resultar fascinante, o si “se tiró a la mujer del rubio”. Lo que he intentado poner de manifiesto es que es absurdo afirmar que el rubio no era un verdadero macho-alfa, para continuar con un catálogo de sus cualidades paradigmáticas, y que tampoco parece muy creíble que el desgraciado que resentía al chulo durante tantos años, por mucho que haya ganado en seguridad en sí mismo (o precisamente por ello), despida a un menda que viene tenso y dispuesto a saltar con un “Siempre has sido y siempre serás un auténtico gilipollas”.

    De hecho, el primer deber del narrador en primera persona, con o sin nombre, es dar a su relato un mayor grado de “realidad”, y yo, que también tengo derecho a suponer lo que me parezca, supongo que la incapacidad de lograr un relato verosímil se debe a que usted no ha sido nunca un macho alfa ni un patito feo convertido en cisne.

  47. (Jo. Yo que iba a pedirle que me llevase a Venezia de dama de compañía porque nunca estuve allí y así de paso vos purgabais todos vuestros pecados, y va y era mentira.)
    Anoche se presentáron 3 coches de policia a las puertas de mi casa. Tranquila me encontraba yo leyendo en mi cama la segunda parte de “Lo que el viento se llevó” cuando de repente escucho gritos de una voz gutural “SERÁ MEJOR QUE COLABORES, SAL SIN RESISTENCIA O PILLARÁS” ‘????????? Salgo rauda al balcón y me veo los dos coches de policia uno enfrente de otro y detrás de uno una lechera. Alrededor un calendario de policías sin posar. Quédome observando, me miran, advierto que no iba pudorosa vestida, vuelvo a entrar, me pongo algo más apropiado, y en eso empiezan a iluminar con linternas toda mi casa desde el tejado del vecino. Enciendo todas las luces, bajo y abro la puerta “¿pero qué sucede agentes? ¿Es que se ha colado uno?” “Sí, lo estamos buscando” (se había colado un indivíduo en la obra de al lado de mi casa)
    Y ahora viene lo bueno: no lo encuentran y se marchan.
    Porra: ¿Cuántas horas he dormido yo hoy?
    Y la cabrona de mi gata, a las 05:50 de la mañana, me la veo, sentada en el quicio de mi puerta mirando fijamanete hacia casa del vecino. Me ha pegado un subidón de adrenalina que casi realizo la función orgánica impropia de una señorita. Después de actuar como McGuiver de camisoncito (dejé preparado el inalámbrico con el teléfono de la policia grabado; el mando del garaje para poder abrir desde arriba y que pudiesen entrar a rescatarme; y el spray antical del baño a mano como defensa), he comprobado que ahí no había nadie. ¿Es mi gata tan retorcida que, habiendose percatado de toda la movida, ha querido putearme de buena mañana?
    Así las cosas, a mí no me va a tocar la piel el cuerpo hasta que habiten esa casa.
    Esta vida es un sinvivir.

  48. No, hombre, aclarado el asunto de la ficción, el protagonismo y la identidad, lo demás es cosa de ustedes. Deduzca lo que pueda, aunque poco crédito voy a dar a sus opiniones si empieza diciendo que lo he contado todo, explicado todo y justificado todo. La crítica literaria, aunque sea a nivel bloguero exige un mínimo de rigor. Por lo demás, ya he dicho que hay cosas en las que no debo entrar, así que cambio y corto.

  49. (Perro, no soporto que le hagas más caso a ése que a mí. Me siento com el perro Pipín)

  50. Seur llama a mi puerta y me entregan el pedido. Abro la caja: “APARAT CYFROWY. Istrukcja obsługi”. Empezamos bien: manual de instrucciones y garantía en polaco.

  51. Posiblemente nadie, si dejamos fuera a los padres. Por eso lo digo.

    Blindada. Pero es que me puede entrar saltando por los tejados a la terraza. Y eso me lo abre de una patada.

  52. No tengo ambientador. Pero ese también escuece.

    (Bueno vale, ya me doy por satisfecha de tu caso. Puedes ir en paz.)

  53. A mí me da que el rubio de los ojos azules era un tacaño que pasó por el trago de hacer esa pregunta para no tener que contratar a un detective, que es a lo que recurre todo cornudo que se precie.

  54. marquesdecubaslibres | 30 julio, 2013 a las 12:38
    …….El otro día que estaban tan pesados con su rollito playero, les conté que me iba de vacaciones a un monasterio de la Giudecca. No era cierto, aunque si lo dije ……….

    No doy abasto a tomar notas, como sugería aquél: que si lo de causalidad y coincidencia, que si autor y narrador, y luego este donde dije Diego. Vaya vaya Soraya.

  55. Gacho, ese peligroso criminal no debe de saber lo que vale un peine: déjele un escrito suyo de salutación en la puerta y que vaya haciéndose una idea.
    ****
    Perro:
    Holmesss es un gran tipo king size, y punto. Cuidadito que a la próxima le atizo una colleja.

  56. Esto… quien dice una colleja, dice que me enfado, o dice “vaya, hombre; otro innecesario anglicismo”.

  57. Adaptaciones metabólicas hepáticas en vacas de alta producción durante el periodo periparto dice:|

    Auditoría, perpetrada por una mujer, universitaria joven de las que no ha leído El quijote, dos días antes de irme de vacaciones, impidiéndome probablemente acabar la faena que realmente importa y produce y retrasando probablemente que me pueda ir cuando había planeado.
    Soy todo amor en este momento.

  58. Adaptaciones metabólicas hepáticas en vacas de alta producción durante el periodo periparto dice:|

    :::tachen un probablemente, háganme el favor:::

  59. Adaptaciones metabólicas hepáticas en vacas de alta producción durante el periodo periparto dice:|

    Auditores, coachers, universitarios recién salidos del huevo, jóvenes adanistas irrespetuosos en general, ineptos in-despedibles, hijos del dueño, headhunters (homenaje a gaGhi.veCina)…
    La salsa de mi vida.

  60. Eso de la auditoría es que ella va y le escucha, ¿verdad? Dígale que la estaba esperando.

  61. Adaptaciones metabólicas hepáticas en vacas de alta producción durante el periodo periparto dice:|

    Gracias Doña Procu, me ha alegrado la mañana con el tío Chet. el guapofeo.


Los comentarios están cerrados.