Contra los hombres

La blasfemia no es una irreverencia contra Dios. Aunque se ha extendido la costumbre de hablar con las hortensias, todo acto de comunicación necesita ­—abrevio— de un emisor, un receptor, un mensaje y un canal. Si la blasfemia estuviera dirigida a Dios (pongo Dios, en mayúscula, por abreviar, pero pueden sustituirlo por divinidades, santos o cualquier otra entidad de las llamadas espirituales) ocurriría lo mismo que ocurre con la comunicación oral con las hortensias: no hay canal y, por tanto, no hay receptor.

Pongamos otro ejemplo de comunicación con los dioses, el mensaje que la sonda Voyager envía a los extraterrestres en un disco áureo. Hay emisor y mensaje, pero el canal utilizado, aunque ingenioso, tiene el pequeño problema de hallar receptores con equipo estereofónico en la inmensidad del universo (a estas magnitudes, que sea finito o infinito es casi un chiste). Es decir, al margen de que pueda haber o no receptores, hay un pequeño problema con el canal y otro no menor con el mensaje. ¿Que haría un hombre de una tribu no contactada si encontrase el disco áureo? De todo menos escucharlo. Es decir, que el mensaje que recibiría sería el propio medio, algo parecido a como resuelven los espiritualistas el enigma de las pirámides, construyéndose una pirámide de cartón para mejorar su descanso o conservar mejor los alimentos.

Quién blasfema contra Dios al darse con el martillo en un dedo, lanza al espacio un mensaje en un disco áureo, “¿cómo es posible que en tu infinita sabiduría hayas creado un individuo tan idiota como yo?”, pero el mensaje sólo lo recoge otro bípedo, bastante más espeso que él, que interpreta el disco dorado como un arma arrojada contra Dios.

La blasfemia sólo puede ser recogida por otros hombres y, al margen de su intención, sólo puede resultar ofensiva, porque se dirige directamente contra el núcleo del pensamiento evanescente: si tu crees esto, yo me cisco en tus creencias. La blasfemia, como los juramentos, son afirmaciones de autoctonía individual, marcan el territorio propio, ahuyentan al clérigo y avisan al resto de los receptores que se dejen de espiritualismos: soy un animal no trascendente, con problemas pedestres a quien tu salvación y tus zarandajas post-mortem le importan un comino; déjame en paz, vete.

Dicho esto, las personas cultivadas no han de perder el tiempo zahiriendo a los débiles.

Podéis ir en paz (a leer a Juaristi).


  1. Y si la blasfemia no existe, entonces, dime, Josepovich Fiodorevno, ¿¡es que todo está permitido?!

  2. Spasibo, Perrovich, por su rotunda respuesta, pero mis dudas no concluyen ahí. Si en los hombres está, ¿podemos los hombres del portal de mi dacha legalizar el insulto de ascensor e incluso tal vez la pintada de buzón contra la del tercero, que es una bicha monte y se lo tiene merecido?

  3. (Bien sé que en lugar de aguardar su respuesta también puedo ir a cascármela por la tundra esta de por aquí, que es lo que voy a hacer por si acasovno).

  4. Tampoco quiero meterme en jardines mi pequeña talibana pero se me está poniendo usted muy seria seria, fijona mía, Y ya me voy. A tirar piedritas a otro río

  5. (NOTA matutina: no confundir blasfemia con agresión.
    Y ahora faltarían los adjetivos esclarecedores (esto es lo más jodido de todo siempre): no confundir blasfemia inintencionada* con agresión flagrante)

    (*en mi edición de la RAE, no viene. Supongo que lo aceptado es “no intencionada”, pero ya va siendo hora de aglutinar, coño, que andamos cortos de espacio)

  6. Oiga, Tareixa, que yo con los Karamazov me río como la que más. ¿Qué era lo otro que dice?

  7. Mucho cachondeo se traen por aquí con nosotros, Fiodor.
    :……..
    “Vindicación de la blasfemia y Apoderamiento moral de Mas&Zapatero ( un decir )” capítulo XXIII.
    De existir, el permiso lo concede el DNA, a ver si acabamos con ese Pinker, córcholis.

  8. Qué risa, por favor, casi me descoyuntoskaio. (Satur, cómo le han puesto los buzones. Pero no merece el gasto de la patena con las hostieskas que podría estar preparando).
    ____
    Holmevich, eso del «apoderamiento», ¿es una cosa que unas mujeres que me mandan propaganda llaman «empoderamiento»? Y que empieza por visibilizarse neolingüísticamente mediante actos de blasfemia continuada y sistemática contra la gramática, el sentido común y la libertad personal?

  9. ¿Que otro que digo? Que nunca digo nada. Ni esta boca es mía.

    Satur, si se queda sin amiguitos por simpático yo tengo una frikipandi donde encajaría muy bien.

  10. G) El escándalo

    Sumario: Dada la importancia y gravedad de este pecado, lo estudiaremos con alguna extensión. Expondremos su noción, división, malicia, obligación de repararlo, algunas cuestiones complementarias y algunas aplicaciones prácticas a casos concretos.

    546. 1. Noción. La palabra escándalo puede entenderse en tres sentidos:

    Etimológicamente viene del griego skandalon, que significa cualquier piedra u obstáculo que se coloca en el camino con peligro de tropezar en él.

    En sentido vulgar significa la admiración, el horror o la indignación ante algo moralmente indecoroso.

    En su acepción estricta y teológica se define: un dicho o hecho menos recto que proporciona al prójimo ocasión de pecado.

    Expliquemos un poco la definición.

    DICHO O HECHO, es decir, algo externo (palabras, gestos, trajes, actitudes…) y también la omisión de algo obligatorio (v.gr., la misa dominical) que anima al prójimo a hacer lo mismo.

    MENOS RECTO, es decir, realmente malo (v.gr., palabras obscenas, traje indecente) o, al menos, aparentemente (v.gr., comer carne públicamente en día de vigilia con justa causa o dispensa, pero desconocida de los demás).

    QUE PROPORCIONA AL PRÓJIMO OCASIÓN DE PECADO. Para que haya verdadero escándalo no es necesario que el prójimo caiga de hecho en el pecado; basta que lo que se dice o hace sea de suyo provocativo o incitante, ya sea por su mera presencia (v.gr., traje indecente), ya por petición, consejo o inducción directa.

    El escándalo suele afectar a las personas de mediana virtud, no a los muy viciosos o muy santos, porque los viciosos no necesitan quien les induzca, y los muy santos no se dejan mover. Sin embargo, siempre es peligroso para todos.

    547. 2. División. La división fundamental es la que divide el escándalo en activo y pasivo, con sus correspondientes subdivisiones.

    a) ESCÁNDALO ACTIVO es el que se da al prójimo (v.gr., un mal consejo, un libro o conversación obscena, una solicitación al pecado, un traje indecente, etc.).

    Por razón de la intención, el escándalo activo se subdivide en directo e indirecto. Directo es aquel que pretende directamente el pecado del prójimo, ya sea como ofensa de Dios, ya como daño espiritual del prójimo (escándalo diabólico); o por motivo pecaminoso (v.gr., para satisfacer la propia pasión: escándalo pasional o utilitarista). Indirecto es el que prevé el pecado del prójimo, pero no lo pretende (v.gr., presentarse con un traje provocativo sin intención de que otros pequen, pero previendo que muchos pecarán).

    b) ESCÁNDALO PASIVO es el que se recibe, v.gr., aceptando el mal consejo y poniéndolo en práctica. Coincide sencillamente con el pecado del prójimo provocado por el escándalo activo.

    Se subdivide en realmente ocasionado, cuando se sigue de un verdadero escándalo activo que lo provocó directa o indirectamente, y falsamente ocasionado, cuando, en realidad, no hubo verdadera causa provocativa, sino que todo depende de la propia malicia del que peca (escándalo farisaico) o de la propia ignorancia o debilidad (escándalo de pusilánimes).

    Para mayor claridad ofrecemos en forma de esquema todas estas divisiones y subdivisiones:

    Fuente: http://bibliotecacatolicadigital.org/MORAL/ROYO/402-422_CAP3_PECADOS_CONTRA_CARIDAD.htm

  11. 411. 4. Penas. Entre los países cultos, la blasfemia ha sido considerada siempre como un delito, al que se debe la sanción correspondiente. Y así:

    En el Antiguo Testamento se castigaba con la pena de muerte (Lev. 24,15) a base de lapidar al blasfemo.

    San Pío V estableció que pudiera ser perforada la lengua del blasfemo 14,

    El actual Código canónico ordena que se castigúe al blasfemo según el prudente arbitrio del ordinario (cn.2323).
    http://bibliotecacatolicadigital.org/MORAL/ROYO/300-317_cap_3_SEGUNDO_MAND.htm

    Mi ejemplar es de 1973 y expone la pena del Código penal español: multa de 1000 a 5000 pesetas y penas de uno a diez días de arresto menor.

  12. Mis coterráneos pueden salvarse: «A pesar de su extrema gravedad, la blasfemia podría ser pecado venial por la imperfección del acto, o sea, por falta de la debida advertencia o consentimiento al pronunciarla. A veces, sobre todo en gente ruda y campesina, se profieren blasfemias por rutina, mala costumbre, etc., sin casi advertir lo que se dice. Sin embargo, las personas habituadas a este lenguaje infernal están gravemente obligadas a desarraigarlo con todos los medios a su alcance».

  13. «Santo Tomás dice expresamente que la blasfemia es, de suyo, un pecado mucho más grave que el homicidio, porque va directamente contra el mismo Dios; aunque el homicidio es el mayor pecado que se puede cometer contra el prójimo (II-II,13,3 ad 1)».

  14. (…) Fue testificado por cinco testigos de haber dicho, hallando sucia la cerradura de su puerta, que votaba a Dios que eran unos cornudos los que lo habían hecho, aunque hubiesen sido San Pedro y San Pablo y que les cortaría las orejas y se las freiría y se las comería, repitiéndolo por dos veces, las cuales palabras se calificaron como blasfemia heretical, con lo cual de mi pedimento fue preso…

    (Cincuenta años de inquisición en el Tribunal de Cartagena de Indias 1610-1660)

  15. Perro, la blasfemia es un menosprecio que se le hace a Dios, se entere él o no, del mismo modo que, si me dicen que mi padre es un cabrón, por más que el molestado sea yo, el menospreciado es él, aunque su condición de fallecido no le permita ser el receptor adecuado del mensaje, o del mismo modo que, si le digo a usted que Juaristi es un genio, el apreciado es él, si bien no es el receptor de mensaje. Usted ve en la blasfemia sólo un gesto hostil contra otras personas; sin embargo, no es necesario que el blasfemo tenga en cuenta la presencia de otro, que podría pasar casualmente por allí, para que éste vea ahí una blasfemia, que como tal le concierne negativamente. En el caso de la blasfemia, la molestia causada pertenece al orden de la comunicación; la irreverencia, al de la significación. (Debemos tener cuidado, por su ambigüedad, con expresiones como ‘ofensa’, ‘agresión’, ‘falta de respeto’ y similares, que pueden ser entendidas en cualquiera de los dos sentidos mencionados).

    No se me escapa, sin embargo, que el descrédito que viene sufriendo en Occidente la fe ha obligado a los creyentes a recular. Pocos de ellos se atreven a reclamar la prohibición de la blasfemia por lo que tenga de falta de respeto a Dios sino a su creencia en él. Eso sí, al instante intentan colarnos el deber de respetar, junto a esa creencia, el objeto de la misma, lo que nos devolvería a los tiempos de la fe triunfante.

    Para evitar esa astucia quiero echar mano de una distinción básica en epistemología, como es la que distingue entre el acto de pensar, que es un acto real, en calidad de aspecto subjetivo de un acto psíquico; el objeto de ese pensamiento, y nada más que de él, que también es real, en calidad de aspecto objetivo de un hecho psíquico, y la cosa representada en el acto de la creencia por el objeto de la misma. Es obvio que cosa no tiene por qué ser real. Por tanto, lo único en su creencia para lo que puede exigir nuestro respeto es el acto psíquico. Puede exigirlo del mismo modo que puede exigirlo para cualquier otra característica suya, física o psíquica.

    Ahora queda por ver si la blasfemia es un desprecio a esa realidad psíquica que es el hecho de creer. No lo es si tengo razón cuando le digo al Perro en mi primer párrafo que el insultado es Dios y no el que me oye blasfemar. Cuando uno se caga en Dios, no se caga en el hecho de que otro crea en él.

    Concluyo diciendo que el creyente sólo puede quejarse de que no respetemos su creencia propiamente dicha, esto es, su realidad psíquica, una falta de respeto que no se da en la blasfemia, que por definición tiene por objeto a Dios y no la creencia en él.

  16. Se me escapa por qué, aunque sé que tiene que haber un porqué, tiene toda la pinta de ser blasfemo reproducir una blasfemia en una reflexión sobre la misma. El creyente culto puede que no, pero el que se guía por el olfato lo nota.

  17. (Hay gente culta que además tiene olfato)
    (Acabo de poner un comentario que, ¡¡POR PRIMERA VEZ EN MI VIDA!!, ha pasado a estar pendiente de moderación. Creo que es porque llevaba 4 enlaces. Puedo ponerlos de menos en menos. A ver)
    Decía que, que supieran ustedes que ya está todo inventado y regulado:
    1) http://en.wikipedia.org/wiki/Blasphemy_Day
    2)https://www.facebook.com/blasphemyday

  18. A ver, que me se están poniendo muy intensos.

    ¿Alguien en su sano juicio puede pensar a estas alturas que decir “hostia” es una blasfemia? ¿Alguien que no esté condenadamente loco puede ofenderse por algo semejante?

    Vamos, no me jodan.

  19. Tremendo, Gacho.

    Gómez, le hablan a diario a un trozo de pan. Luego hacen vida normal: se ríen de la gente, insultan, van en metro, eyaculan sobre las tetas de sus novias, o dejan que sus novios se corran en sus tetas, etc. Algunas de esas cosas son para ellos algo terrible, pero mediante un intermediario le dicen al trozo de pan que les perdone y ya está.

  20. Gengis 17:12: «Se me escapa por qué, aunque sé que tiene que haber un porqué, tiene toda la pinta de ser blasfemo reproducir una blasfemia en una reflexión sobre la misma. El creyente culto puede que no, pero el que se guía por el olfato lo nota».
    ***
    Creo que funcionan así porque son expresiones tabuizadas. Les pasa también a las meramente malsonantes («cabrón tiene seis letras»). No se dejan citar ni decir sin efecto ni desde el metalenguaje.

  21. Particularmermente, Bremaneur, las creencias (o falta de creencias) personales me traen sin cuidado, ya sea un trozo de pan, la sandalia mágica, las abducciones extraterrestres o el santo nabo. Procuro siempre ser todo lo respetuoso que puedo con esas historias.

    Hasta que llegamos al “me ofende”:

    Me ofende que esta mujer no vaya vestida como un buzo contra lo que dijo el profeta, me ofende que digas “hostia” en mi presencia, me ofende que te la casques en sábado o me ofende que creas en un dios que yo creo que no existe.

    El problema, supongo, es si te ofendes por cosas que no se hacen ni dicen para ofenderte a ti.

    Dos piedras.

  22. Y esa será también la razón por la que me ha parecido tan gracioso uno de los enlaces que ha puesto Gacho, el de hostia.org.hostia org. Es como un superbumerán de pitorreo blasfemo.

  23. En el caso del cretino de la hostia y de la inquisidora que va exigiendo a todo Cristo que se identifique, ambos se rieron hasta descojonarse del asunto veganqueer. Una creencia como la suya propia. A la chica del veganqueer también le ofendieron las risas que se hicieron a su costa. Pero para estos catolicones la doble moral es su pan de cada día.

  24. Lo que he dicho. si en pleno siglo XXI alguien se molesta porque otro dice “hostia” y tiene los suficientes huevos de expresar en público esa ofensa, es que no está bien de la cabeza. Sin ambages.

  25. Gengis Kant | 20 octubre, 2013 en 17:05

    No le sigo, Gengis. Pero no es por culpa suya, que razona muy bien, sino por culpa de la realidad que no se deja aprehender por lo que usted tan bien explica.

    Insiste usted en la idea de que “el insultado es Dios y no el que me oye blasfemar” y no diría yo que no si no fuera por el hecho, tal vez nimio pero quizá importante, de que Dios no puede ser insultado, es decir, no puede ser ofendido, provocado ni irritado por palabras u acciones de los hombres. Uno puede cagarse en la aurora boreal, en la Física cuántica o en el Misterio, depende del grado de sofisticación de la persona humana, pero convendrá conmigo en que será raro escuchar las quejas del Misterio, la Física cuántica y la aurora boreal por sentirse insultados. Más probable es que se levanten voces airadas de los esquimales, los físicos o los mistéricos hablando en nombre de la divinidad que dicen defender.

    Dice usted que “cuando uno se caga en Dios, no se caga en el hecho de que otro crea en él” y tiene razón, no se caga en el hecho —de hecho ni siquiera se caga— sino en el símbolo, que como tal ni siente ni padece ni puede ser insultado, como no puede ser insultado el mar, una piedra o un rododendro.

    Viene a ser como en aquella película de españoles y moros filipinos en donde un impío militar ordenaba enterrar los cadáveres de los moros envueltos en piel de cerdo, para que fueran impuros y no entraran en el paraíso de las huríes. Para la morisma aquello era el no va más de la blasfemia y la impiedad, aunque me temo que el soldado ni insultaba a las almas, ni a Dios, ni a la religión, sino que marcaba el terreno y las reglas del juego: “¿te han prometido un Paraíso ficticio y tú te lo crees (me cago en tu paraíso)?, pues te voy a dar un Infierno igual de ficticio en el que sólo crees tú (pringao)”.

    Lógicamente el blasfemo impreca y deprecia a la divinidad… pero sólo a ojos de los hombres. ¿Contra quién se dirige el mensaje?

  26. procurofijarme | 20 octubre, 2013 en 12:39

    Depende de esa cosa compleja que llamamos convivencia. Y eso, a su vez, de poderosos equilibrios de fuerzas en donde, en última instancia, hay unos señores con unas porras.

  27. Bremaneur | 20 octubre, 2013 en 15:14
    «Santo Tomás dice…
    ******
    Qué tontolculo era Santo Tomás. Dicho sea con todos los respetos.

  28. Gachó. Tu comentario, efestivywonder, se ha quedado en moderación por exceso de enlaces. Que lo sepas.

  29. El libro de Royo es una mina. Considera la ironía como un vicio subsidiario de la mentira. Y es curiosa la definición teológica de la ironía, porque es algo extraordinariamente común en nuestro día. La usan mucho, fíjateeeee, los jugadores del Barza.

    «4º. Ironía. En lenguaje corriente y familiar se entiende por ironía la figura retórica por la que se da a entender lo contrario de lo que se dice (v.gr., diciendo con una sonrisa significativa: «Casi me has convencido», para dar a entender que el argumento nos parece muy malo). Pero en teología moral recibe el nombre de ironía una especie de falsa humildad por la que uno se rebaja ante los demás en contra de lo que siente interiormente (v.gr., negando sus buenas cualidades o afirmando defectos que no tiene).

    Es, pues, un pecado que se opone directamente a la veracidad (por defecto), aunque se relaciona también con la pusilanimidad y otros defectos.

    Santo Tomás advierte agudamente que la ironía suele ser menor pecado que la jactancia, porque el motivo de la jactancia es más vil—por ejemplo, el deseo de lucro o de gloria—, mientras que la ironía trata muchas veces de evitar—aunque de modo no recto, por la mentira—que se ofendan los demás por las propias pretensiones. Sin embargo, puede darse la ironía por otro motivo (v.gr., para engañar y hacer daño), en cuyo caso es más grave que la jactancia (II-II,113,2).

    A la objeción de que no puede ser pecado la ironía que tenga por objeto evitar la soberbia, contesta admirablemente Santo Tomás:

    «Nadie debe cometer un pecado para evitar otro. Por lo mismo, no se debe mentir de ningún modo para evitar la soberbia. Así, San Agustín recomienda «no huir tanto del orgullo que se llegue a faltar a la verdad». Y San Gregorio: «Es una humildad imprudente la que se expone a mentir» (113,1 ad 3)».

  30. Perroantuan | 20 octubre, 2013 en 19:08
    Bremaneur | 20 octubre, 2013 en 15:14
    «Santo Tomás dice…
    ******
    Qué tontolculo era Santo Tomás. Dicho sea con todos los respetos.
    ***
    Qué día, por favor. Creo que estoy sufriendo una regresión. Es misa de doce, hay un funeral, tengo siete años y no puedo parar de reírme.

  31. No sé si soy burlón o contumelioso, pero estoy convencido de que San Pedro no va a aceptar mi entrada en el reino de los cielos.

    «821. 1. Noción. Se entiende por burla o irrisión del prójimo el vicio o pecado de echar en cara al prójimo sus culpas o defectos en forma jocosa para avergonzarle ante los demás.

    El burlón no trata directamente de injuriar al prójimo (eso es propio del contumelioso), sino únicamente de ponerle en ridículo ante los demás. Claro que indirectamente empaña también el honor del prójimo, y en este sentido la irrisión se relaciona muy de cerca con la contumelia, de la que constituye una subespecie».
    http://bibliotecacatolicadigital.org/MORAL/ROYO/614-646_cap_4_respetar_su_fama_y_honor.htm

  32. (Ya lo he deducido y me da igual porque los he vuelto a poner todos y más, a tandas, que lo sepas tú.
    Y a mí se me importa una mierda que me ignores y no me hagas mención mas que pa humillarme. Y tú ve jugando, que luego vendrá el llanto y el rechinar de dientes (Mateo 13, 42)

  33. Oye, Gachó, que sólo lo comentaba para decirte que sí, que era por eso, que tenías razón. En ningún momento ha sido con la intención de señalar que después de 10 meses vamos aprendiendo. Yo no soy de esos que sólo ve la paja ajena.

    Y tus enlaces muy oportunos y al hilo, todo hay que decirlo, pero es que estaba concentrado en responder a Gengis, que me pone cachondo.

  34. Ga.Cho, a mí también me ofende que no hayas comentado la sobreexcitación que te ha producido el Papa Satur, y sé que tu silencio es intencionado porque eres una contumeliosa que sacaría a San Tomás de sus casillas.

  35. (Sí, claro ¡Pero es Gengis quien te pone cachondo! Ese…ese……¡Ese inconcreto!)

  36. ¡Qué domingo más triste! Mi amado amante no está para blasfemar un ratito con él. Con lo que me gustan sus ¡Ay Dios!
    ¿O eso no es blasfemar? Yo ya me perdí

  37. Bremaneur | 20 octubre, 2013 en 20:28
    Un poema muy bonito, de Museo de cerdas.
    ******
    Ay, que se va a enfadar contigo Abelardo.
    Más, quiero decir.

  38. Me da que esa ‘ironía’ condenada por la teología moral es una mala traducción de la ‘eironeía’ de la que habla Aristóteles en la Ética Nicomaquea (1108 a 21), donde menciona tres disposiciones relacionadas con lo que podría entenderse en ese pasaje como mayor o menor sinceridad: dos extremas, malas, y la intermedia, buena. Ésta es, valga el anacronismo, la sinceridad (aleceia); aquéllas son, por exceso, la fanfarronería (alazoneía) y, por defecto, la eironía, que consiste en empequeñecerse (admírese la concisión del filósofo, que no dice ‘empequeñecerse más de lo debido’ porque todo empequeñecimento de la verdad es algo indebido). No conozco ningún término español que recoja cabalmente lo que quería decir el filósofo griego con eironía. No es exactamente la falsa modestia porque, como dice muy bien Royo, tiene que ver también con la pusilanimidad, algo que no tiene por qué darse en aquélla. María Araujo y Julián Marías prefieren ‘disímulo’ en su traducción de la obra citada.

  39. Efectivamente, el libro de Royo parece una mina. Me admira la finura que alcanzaron los escolásticos en la observción de las pasiones, viciosas o no. Más empirismo, imposible.

  40. El rigor taxonómico es innegable.

    «1º. Es LÍCITO: […] Cortarse o hacerse cortar la mano atada a una cadena para escapar de un incendio o de una muerte cierta».

    «1º. Pecan gravemente contra la obligación de conservar la vida los que la abrevian notablemente por crápulas, embriagueces, lujuria desenfrenada, uso de estupefacientes (morfina, opio, etc.) y otros procedimientos pecaminosos.

    2°. Es lícito con grave causa (v.gr., para procurarse el jornal necesario para la propia vida o la de los familiares próximos) trabajar en oficios peligrosos para la propia salud (fábricas de cemento, minas, fundición de metales tóxicos, etc.); pero es obligatorio para las empresas disminuir todo lo posible esos peligros (v.gr., abreviando las horas de trabajo, dándoles salarios fuertes para que puedan alimentarse bien, etc.)

    3º. Es lícito, por razones sobrenaturales, practicar la penitencia cristiana (ayunos voluntarios, flagelaciones, etc.), pero moderadamente y sin abreviar con ello notablemente la propia vida, a no ser que tales penitencias fueran del todo necesarias para dominar las propias pasiones, cosa que ocurrirá raras veces».

    http://bibliotecacatolicadigital.org/MORAL/ROYO/340-350_lib_2_cap_1_la_caridad_para_cons.htm

  41. Perro, como usted ahora, hace mucho que me parece que la realidad no me merece.

    Veo a continuación que ha ido a pillarme, y para ello ha sacado a relucir, de las expresiones usadas por mí -menosprecio, desprecio, irreverencia, insultado- la última, y encima para no tener en cuenta el uso ordinario al que me he atenido al hablar de un insulto -mejor hubiera sido hablar de ánimo de insultar- que no afecta al destinatario. La suya es una jugarreta que no ha tenido en cuenta precisamente mi esfuerzo por distinguir entre irreverencia y molestia, menosprecio y agresión, insulto (mal usado) y provocación.

    Uno no se caga en el símbolo sino en lo simbolizado; no en la hostia sino en el cuerpo de Cristo, no en ‘Dios’ sino en Dios.

  42. Cuando Max Aub visita España tras su largo exilio en Méjico, por cierto gracias a una gestión de Fraga y la anuencia del Caudillo, sufre una cura de humildad. Llega a un bar en Valencia y pide una cerveza y unas clóchinas. Se sorprende del frescor de la cerveza y del picante del aderezo de los mejillones, pero sobre todo de que no se hable de Franco, ni bien ni mal. Pero lo mas lacerante es que nadie le reconoce, ni para bien ni para mal. No creo que Aub, después de esto, en los pocos años que le quedaron por vivir, blasfemara nunca mas. Por mi parte jamás he blasfemado y me incomoda quien lo hace. No por mí, que soy ateo militante, sino por el blasfemo que se rebaja a un nivel animal. Supongo que saben de mi admiración sin mácula sobre Brema, al que considero mejor persona que escritor (y le considero un maestro del lenguaje), pero toda esta historia se me antoja indigna e impropia de un un espíritu superior. También me sorprende que Perroantoine le jalee, pienso que solo Holm ha estado a la altura en este muy grosero asunto.

  43. Marqués, a la indignidad del lenguaje chocarrero sumo otra: la de la venganza. Les tenía ganas a un par de memos y llegó el momento de soltar las collejas. Me he quedado muy a gusto. Como siempre, me habré pasado de frenada, pero no veo por qué no puede uno reírse de un memo como el de las «hostias». Aquí y en otros sitios nos hemos reído de memos semejantes y con mucha más saña.

  44. Uf, el personal está muy dañado. Acabo de descubrir un blog dedicado a… las chicas del tiempo.

  45. Gengis Kant | 20 octubre, 2013 en 21:37

    Tiene usted razón en casi todo lo que dice y reconozco mi marrullería. Me arrepiento, pues, de casi todo.

    De casi todo excepto de lo fundamental: uno NO se caga en Dios. Y no lo hace porque es física y metafísicamente imposible. Blasfemar solo es llenarse la boca con otras hostias.

  46. Uno no se caga en el símbolo sino en lo simbolizado; no en la hostia sino en el cuerpo de Cristo, no en ‘Dios’ sino en Dios.
    ***
    ¡Por los clavos de Cristo, vamos a dejarnos de hostias! Yo me cago en el símbolo. No pienso en el cuerpo de Cristo ni en el de Moisés ni en el de Abraham cuando me cago en lo más santísimo.
    Y luego viene la derivada. Y es que estos chantas que se la cogen con papel de fumar no se han caracterizado precisamente por defender la libertad de conciencia de los no católicos cuando l’État c’étaient eux.

  47. Me arrepiento de haber usado ‘sinceridad’ parar rendir al español la virtud llamada ‘aleceia’. La sinceridad, un valor moderno, da por hecho que lo que desvela el sincero no es algo bueno del todo, sea porque lo que aparece es un defecto o porque molesta a otros. El hombre aristótelico “sincero”, dado que las virtudes forman un bloque, no pudiendo darse una si no se da el resto, lo que muestra es su excelencia, sin rubor ni melindres. Por esto mismo tampoco sirve ´humildad’, según el DRAE una virtud que consiste en “el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento”. Quizá ‘modestia’…, pero tampoco.

  48. Tampoco sirve ‘veracidad’, que extiende su campo más allá de lo que uno dice, o da a entender con su conducta, sobre sí mismo. ¿’Autenticidad’? Demasiado moderna.

  49. Definitivamente sí. Lo suyo lo contempla el exhaustivo Royo, tal como nos ha hecho saber Brema: «A pesar de su extrema gravedad, la blasfemia podría ser pecado venial por la imperfección del acto, o sea, por falta de la debida advertencia o consentimiento al pronunciarla. A veces, sobre todo en gente ruda y campesina, se profieren blasfemias por rutina, mala costumbre, etc., sin casi advertir lo que se dice. Sin embargo, las personas habituadas a este lenguaje infernal están gravemente obligadas a desarraigarlo con todos los medios a su alcance».

  50. Brema, en mi “Vino Corso” muestro mi desprecio por los catalanistas radicales y por los católicos milagreros. Me dan asco si le soy sincero, pero no hasta el extremo de caer en el lodazal de la blasfemia. Lo que es exigible a gente como usted, a los que la ruleta de la fortuna ha obsequiado generosamente, es que no se ciegue con bajunas venganzas y formas arrabaleras. Para eso tenemos al protervo y otras hierbas.

  51. Marqués, la verdad es que he entrado aquí estos días con la esperanza de que explicara usted que le pareció cómico en la charla que tuvimos Terriza y yo sobre lo que Heráclito piensa del alma, ya que me entró la sospecha de que esa conversación podría ser la causa de su broma. Pero ya veo que no le interesa el asunto, supongo que porque el fillósofo ni siquiera hizo el MIR.

  52. Nuestros motivos tendremos, aunque los ignoremos, cuando por blasfemar entendemos sobre todo decir tacos religiosos o sacarle la lengua a Dios. Pero las peores blasfemias son muy educadas, como la que llega al extremo de calificar a Dios de inexistente; un don Nadie, vamos.

  53. La forma de refutar que más usamos consiste en terminar una argumentación contra alguien explicándole que lo hemos refutado.

  54. Hay días que se disfruta y mucho de sus conversaciones. Sobre todo para una ignara como yo. Perro no cierre. ¿no ve como se esfuerzan los chicos?

    Y Gengis siempre pule y da esplendor.

    Buenos días

  55. Acabo de ver el vídeo de Bumbury al que se referían el otro día y me he acordado de las sabias palabras que le dedicó a su grupo uno de los componentes de Siniestro Total: “Serían unos héroes si estuvieran en silencio”.

  56. No les supongo lectores del GQ, aunque el número de octubre bien merece la pena comprarlo. Por una parte la belleza animal de Erin Heatherton, por otra el artículo “Trios” de Jabois, mas que merecido homenaje al marqués.

  57. Sin desmerecer “Cómo ligar con desconocidas” ( ahora lo entiendo todo) o “Aprende a cuidar tus camisas en diez pasos”

  58. Ponga link, azulito o a algo, si se puede, claro. Marqués. Que una es pobre y no puede gastar en menudencias

  59. Aaah! Yo solo sé que tengo edad para flasblemar y dios me perdone por crear al hombre a la mujer y sus circustancias.

    voime a levitar un rato.

  60. Lo anterior está fatal. No era así; Que Dios perdone por jugar o algo, no sé. que marcho.

    ¿les dije que les quiero?

  61. Hace unos días vi una noticia sobre un rincón oculto de Connecticcut, sólo accesible para iniciados, donde hay un circuito de trenes en miniatura con sus máquinas a vapor, en los que puedes subirte y circular.

    Me acordé de que en Barcelona tenemos uno igual, también oculto, muuuy arriba del Parque de la Oreneta. Acabé mi excursión ciclista sabatina triscando parque arriba para volver a verlo veinte años después, y allí sigue. Bastantes decenas de padres trentañeros y niños de 1 a 6 años se lo pasaban de miedo, y yo de verles a ellos:
    son mi mejor antídoto al pesimismo que a épocas/días/momentos me invade sobre el futuro inmediato del país y del mundo, que imagino en un colapso económico con los ahorros de todo quisque volatilizados y las pensiones ni les explico.

    Otro rincón sorprendente es Palo Alto, un lugar al que, si se puede, conviene llegar como por casualidad y en horario laborable.

    Si en el Palo Alto californiano se exprime el talento empresarial high tech, en el barcelonés el tema va de diseño y arte.

  62. Si Juaristi ve un problema en la naturalización de la condición obrera, en su conversión mental en especie que lucha por su supervivencia, será porque ve un problema en la democracia capitalista, lo que no encaja con su deseo de que su hijo ascienda en una escala hecha de clases sociales.

  63. desarrapado |
    21 octubre, 2013 en 17:59

    Tare, no hace falta que el marqués ponga el link a lo de Jabois en GQ porque ya lo habíamos leído:
    http://www.manueljabois.com/2011/07/cix.html
    ——————————————————————————-
    Ay, he estado releyendo toda la sábana y me ha invadido la nostalgia aparatosa. Qué graciosos eramos todos entonces! (sí, yo también me he visto tan tierna, tan llena de vida…)
    Se escapa una sonrisa-mueca amarga al leer esto:

    *M. comenta:

    Para ustedes soy relativamente nuevo, pero yo llevo ya muchos años siendo una “expectativa”. Es donde más cómodo me siento: en la expectación. Y es poco probable que me mueva de ahí, muy a mi pesar.
    Escrito el 21.07.11 a las 19:13*

    Que enternecedor resulta a veces mirar hacia atrás… (Ay, Mantiño odia eso de dejar los puntos suspensivos en suspensión al final de un texto. Buf, más nostalgia…)

  64. Corrijo: … lo que no encaja con su reconocimiento de que la más noble aspiración de un trabajador manual asalariado es que sus hijos no lo sean.

  65. No veo qué tiene de malo -todo lo contrario- que cada uno defienda sus intereses sin pensar en las consecuencias para la sociedad. Si no fuera por ese egoísmo, ¿cómo iba a armonizar la democraca los distintos intereses? Imaginen el lío que se montaría si nos diera por pedir lo que creemos que quieren otros.

  66. Me ha hecho llorar:

    sutungpo comenta:

    PHRYNÉ.
    *
    Phryné, sobre tu piel solo un vestido
    al Levante, desde madroño y jara,
    hoy te fuiste en refugio consentido
    y a salvo bellas piernas, manos, cara,
    de este mes si cesáreo tan mentido.
    Como estando yo allí los ahuyentara
    del frío bárbaros aguijonazos,
    tú acurrucada, amor, entre mis brazos.

  67. El mes que viene marcho a Barcelona a soltar un rollo de quince minutos en un congreso sobre literatura. Dicen que por qué no hay turismo en Madrid y sí en Barcelona. Yo os lo digo, expertos: porque el billete a Madrid cuesta 300 euros y el billete a Barcelona 70.

    Participo junto a una pléyade de expertos. Al lado de cada nombre, su nación: universidad de tal, Instituto de Estudios de cual, universidad de Pascual. Al lado del mío sólo esto: «(Soria)».

    Iba a ir con corbata y americana, pero como ni pagan viaje y alojamiento y además hay que apoquinar por hablar, lo haré con una camiseta de Los Suaves.

    Será en Bellaterra. Sólo estuve allí una vez, en las fiestas de Soria. Juegos populares (tanguilla, etc.) y confraternización con conocidos y saludados. Mi profesor de 2º de EGB, con su hermosa hija y su hijo, el independentista más furibundo que he conocido (padre de Burgos, madre de Soria), pero también el más divertido y un excelente extremo en el equipo de balonmano del Masnou, donde coincidí con él. Le debo la imprescindible receta del zopilote hervido.

  68. ¡¡Miserables!!!

    Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo

    Me hacen hipar con mocos, y esto se termina. Otra vez. Y no tendré ya a quien contar mis desventuras. Y mi archinémesis, la linda gatita le quedara el barro frío. Ay qué pena todo

  69. Jo, voime a poner unos calcetines azules y envolverme en nostalgia..

    Procu, no estás invitada. Pero puedes poner música. Gaturra saca el pastillamen

  70. Tareixa | 22 octubre, 2013 en 0:33
    eso de envolverme en nostalgia es muy de chicas ¿no? Brema no me riñas
    ***
    Nunca he reñido a nadie. No he sido yo: no me carguen con el muerto, porque no he sido yo, si quieren se lo demuestro. No he sido yo el culpable del invento… En alguna ocasión reciclé sus presupuestos pero no funcionó.

  71. Módica. Eso son palabras mayores, Pirata. La ciudad no se encarama sobre las laderas, se derrumba desde ellas como en un cataclismo geológico. Igual que Ragusa y muchos pueblos sicilianos.

  72. Me gustó menos el excesivo esplendor de Noto, su apuesta descarada por el espectáculo. Ya sé que eso está muy pensado, que es una de las notas del Barroco, pero…

    Ahora, para vivir me quedo con Siracusa, creo que por su promiscuidad de luz, mar y ciudad.

  73. Guten Morgen.
    Me han entrado unas ganas locas de escribir una entrada que se titule : «Contra la pared», ¿Puedo?

  74. gachoinlowercase | 22 octubre, 2013 en 8:20
    Guten Morgen.
    Me han entrado unas ganas locas de escribir una entrada que se titule : «Contra la pared», ¿Puedo?
    ******
    Pues tendrá que ser rápido, que queda poco tiempo.
    Tic-tac, tic-tac, tic-tac…


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